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Tras la pista de los fugados de la ex Penitenciaría: las huellas que persigue la Fiscalía para capturar a los reos

Mientras Tomás González se fue en micro camino a Villa Francia, Juan Flores tomó un taxi con rumbo a la población José María Caro. El Ministerio Público intensificó la búsqueda con allanamientos y diligencias para cruzar información.

Tomás González Quezada (de lentes) y Juan Abdon Flores Valenzuela.

Hay una zona de la ex Penitenciaría donde el equipo de investigadores que está tras la fuga de los dos reos condenados -ocurrida el pasado jueves 26 de febrero- ha centrado su atención. Se trata del lugar donde estiman que todo comenzó: la enfermería.

Es ese, de acuerdo con las pesquisas desplegadas por la Fiscalía Regional Occidente y la Brigada Investigadora del Crimen Organizado (BRICO) de la PDI, el punto de partida, pues ahí es donde a diario Juan Flores recibía sus inyecciones de insulina.

El plan que trazó el condenado por femicidio junto a Tomás González Quezada para conseguir su libertad, incluía pasar por ahí antes de concretar la huida, y los videos que registraron las cámaras que se levantaron a raíz de la investigación lo prueban.

De acuerdo con fuentes consultadas por este medio, ese detalle no es menor, pues la primera tarea que ha desarrollado el equipo de lidera el fiscal regional Marcos Pastén ha sido trazar todo el recorrido que hicieron ese día los internos y con quién se comunicaron. Lo primero, para lograr dar con su paradero, y lo segundo, para establecer si contaron o no con colaboración de terceros.

Ha sido en medio de esas labores, por ejemplo, que también se logró establecer que estos dos sujetos, en un comienzo, se movilizaron desde la Galería 7 del penal a la enfermería en compañía de un tercer reo. Por ello, el rol de esa persona también está siendo objeto de las diligencias.

La revisión de las cámaras y los testimonios recabados hasta ahora, dicen fuentes ligadas a la investigación, permitió dilucidar que Flores y González se cambiaron de ropa en un pasillo que está justo al lado de la enfermería.

Desde ahí, los ahora prófugos pasaron por varios controles de seguridad, incluido una zona donde hay escáneres donde no había funcionarios penitenciarios. La hora en que los sujetos ejecutaron su plan no se dejó al azar, avanzaron a la hora donde hay cambio de turno producto del almuerzo, por lo que a nadie le llamó la atención que estuvieran transitando. Menos si vestían como gendarmes.

Así, cuando el reloj marcaba las 12.01 horas, los sujetos salieron tranquilamente por el acceso principal de la cárcel más antigua del país.

Pero el trazado de la ruta que siguieron no termina ahí. Los equipos investigativos determinaron que, cuando ambos ya estaban en Avenida Pedro Montt, separaron sus caminos.

Tomás Gonzalez tomó una micro y fue captado en el interior del bus. Su destino era Villa Francia, en la comuna de Estación Central, y por lo mismo fue en ese sector que la noche del lunes 2 de marzo la PDI ejecutó una serie de allanamientos.

Captura de la fuga de Tomás González.

Por su parte, Juan Flores optó por caminar varias cuadras, hasta la zona del Parque O’Higgins, donde volvió a cambiarse de ropa. Vestido de civil, tomó un taxi que pagó con un billete de $ 10 mil, descendiendo en las cercanías de la población José María Caro, en la zona sur de la capital.

Para dar con el paradero de los fugados y determinar si recibieron o no colaboración, los investigadores han tomado declaración a un grupo de gendarmes en calidad de imputados y al menos seis internos que podrían tener información relevante.

Asimismo, se están analizando los listados de visitas que ambos reclusos recibieron durante toda su estadía en la cárcel, antecedentes de las celdas y módulos que han ocupado -en búsqueda de eventuales coincidencias-, y también haciendo una levantamiento sobre encomiendas que hubiesen recibido.

Esto último, porque hay sospechas de que la ropa de gendarmes que utilizaron en la huida pudo ser proveída desde el exterior del penal, ocultándola con ayuda de terceros hasta concretar la fuga.

Pese a todos los esfuerzos desplegados, el paradero de González y Flores aún no ha podido ser establecido con certeza. Desde el equipo que trabaja el caso aseguran que es claro que habrían activado redes de apoyo para permanecer ocultos.

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