Por Francisco CorvalánTras varias horas incomunicada: chilena detenida por Israel junto a flotilla que iba a Gaza será trasladada a Grecia
Cerca de 175 personas que viajaban en embarcaciones menores rumbo a territorio palestino fueron interceptadas por el ejército israelí. Entre los detenidos figura Macarena Chahuán, profesora de árabe y exfuncionaria de gobierno.

Una nueva controversia internacional se abrió luego de que fuerzas israelíes interceptaran en el Mediterráneo a la denominada “Global Sumud Flotilla”, una caravana marítima que buscaba llegar a Gaza con ayuda humanitaria. Entre los detenidos figura la chilena Macarena Chahuán, quien viajaba en la embarcación de bandera francesa-polaca Magic Boat, rebautizada como Yaffa, y cuyo paradero exacto se desconoció por varias horas tras el operativo.
Chahuán, profesora de árabe, periodista y exfuncionaria del Ministerio del Interior y del Ministerio de Vivienda, está entre los cerca de 175 activistas detenidos por Israel cuando formaba parte de la flotilla que zarpó hace dos semanas desde distintos puntos de Europa.
En la flotilla, pero en otras embarcaciones, haby otros chilenos, como Claudio Caiozzi -conocido como Caiozzama-, quien agregó algunas de sus obras a las embarcaciones y a distintos puntos de encuentro donde suelen reunirse chilenos en Barcelona; el exvocero estudiantil Víctor Chanfreau; la productora televisiva y panelista de distintos programas, Carolina Eltit; el periodista Ignacio Ladrón de Guevara; el cineasta Bruno Salas; el antropólogo Franco Torti; y Felipe Uthman, coordinador de la delegación chilena.
Según antecedentes de la propia organización, la embarcación en la que estaba Chahuán zarpó desde Augusta, Italia, y fue interceptada el miércoles a las 21.13 (hora local), a más de 1.200 kilómetros de Gaza, en aguas internacionales cercanas a Grecia. En total, se reportó la captura de 22 embarcaciones.
“Si estás viendo este video, es porque las fuerzas de ocupación israelí acaban de secuestrarme en aguas internacionales. Soy parte de una misión civil no violenta que busca romper el asedio, entregar ayuda humanitaria y solidarizar con el pueblo palestino oprimido en Gaza. Mi secuestro demuestra una vez más hasta dónde está dispuesto a llegar Israel y sus aliados para mantener el genocidio, la opresión y el apartheid. El mundo tiene que reaccionar, exige al gobierno de Chile que se ponga del lado de la justicia y la humanidad”, dijo la propia Macarena Chahuán en un registro que comenzó a circular por redes sociales luego de su detención.

Como parte de los protocolos internos de estas misiones, los tripulantes habían grabado previamente videos anunciando su eventual captura, que en el caso de la chilena y los demás detenidos comenzaron a circular para visibilizar el hecho. Además, la instrucción para la tripulación en estos casos indica arrojar sus teléfonos al mar en caso de ser interceptado, para evitar rastreos, incautaciones y comprometer al resto de la flotilla.
La organización detrás de la flotilla calificó el operativo como “piratería a plena vista”, acusando a Israel de “secuestrar civiles en mar abierto” y de sentar un precedente ilegal al operar fuera de su jurisdicción.
Desde la vereda opuesta, el embajador de Israel en Chile, Peleg Lewi, justificó la actuación de su país y descartó cualquier ilegalidad. “No tenemos que defender nada, porque estamos en nuestro derecho”, afirmó. Según explicó, los participantes iban a ser trasladados a territorio israelí, pero finalmente serán desembarcados en las costas de Grecia.
Lewi va más allá y desestima el carácter humanitario de la misión. “Esta flotilla no tiene nada humanitario, es simplemente relaciones públicas”, sostuvo, agregando que la ayuda a Gaza “ingresa diariamente por canales establecidos”.
El caso reabre un debate recurrente sobre los límites del derecho internacional en contextos de seguridad. El ex embajador y consejero del Centro de Estudios Política Internacional de la U. Central, Samuel Fernández, plantea que, aunque estas operaciones puedan contravenir normas internacionales, Israel ha sostenido históricamente una lógica de acción preventiva.

“Actuar anticipadamente está prohibido por el derecho internacional, pero Israel lo hace de manera permanente”, explica. A su juicio, el país justifica estas intervenciones en función de riesgos potenciales, como el ingreso de armas o acciones de provocación.
Fernández también relativizó el impacto material de estas iniciativas. “La ayuda que llevan es muy poco significativa frente a las necesidades en Gaza; esto apunta más bien a llamar la atención internacional”, indica.
En una línea similar, el analista internacional y académico de la UDP, Pablo Álvarez, subraya el carácter “performativo” de estas flotillas. “Saben que van a ser interceptados. Buscan visibilizar el conflicto y tensionar la reacción de Israel”, afirma.
Álvarez añade que Israel suele ampararse en la doctrina de combate a la piratería para justificar estas acciones en aguas internacionales, aunque reconoce que su validez jurídica es discutible.
Rol de Chile y gestión consular
A nivel local, la situación activó gestiones diplomáticas. Cancillería informó que instruyó a la misión en Israel tomar contacto con las autoridades de ese país y prestar asistencia consular a los eventuales ciudadanos chilenos involucrados. Asimismo, el ministro ordenó recabar antecedentes directamente con la embajada israelí en Santiago.
Por otro lado, la Comunidad Palestina de Chile condenó la acción contra la flotilla, denunciando que se trata de un hecho que pone a prueba la capacidad del Estado chileno para proteger a sus ciudadanos fuera del territorio.
El presidente de la Comunidad Palestina de Chile, Maurice Khamis Massú, señaló que “es muy importante que el gobierno actúe de forma rápida y contundente para ubicar a estas personas, liberarlas y preocuparse de su integridad física. Tenemos especial preocupación por Macarena Chahuán, una persona muy conocida en nuestra comunidad que ha estado en contacto permanente con nosotros y con los medios”.

Según los expertos, el margen de acción del Estado chileno es acotado. “Lo que corresponde es resguardar el debido proceso”, explica Álvarez. Hasta ahora se sabe que otras 43 embarcaciones siguen rumbo a Gaza, para completar la misión autoimpuesta. Allí viajan otros seis chilenos en distintas tripulaciones.
No es la primera vez que una flotilla de estas características termina interceptada. Desde hace más de una década, iniciativas similares han intentado romper el bloqueo marítimo hacia Gaza, generando episodios de alta tensión diplomática. La misma Macarena Chahuán, que figura dentro del grupo de personas detenidas por Israel, ya había sido detenido en otra oportunidad bajo un contexto similar.
Para los analistas, el actual incidente reproduce una lógica conocida: activistas que buscan visibilidad internacional frente a un conflicto prolongado, y un Estado de Israel que responde bajo criterios de seguridad estrictos.
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