La generación Z sale de la universidad

Hace casi cinco años reunimos a 12 jóvenes que recién salían del colegio y les preguntamos qué esperaban de su futuro. Ahora volvimos a juntar a casi todo el grupo para ver cómo han cambiado. Se trata de los chilenos que vienen luego de los millennials: nacieron después de 1994 y tienen sus propias opiniones sobre su ingreso al mundo del trabajo, la sociedad y las próximas elecciones.

“Cuando uno sale del colegio es demasiado infantil, uno jura que va a estudiar lo que quiere sí o sí y va a trabajar en algo bacán y ganar mucha plata, pero como que después entiende que eso es mentira. Uno tiene que trabajar para lograr esas cosas, las cosas no llegan porque sí”.

Agustín Sepúlveda (23, egresado de arquitectura en la UC)

La frase la dice un miembro de la generación Z, la de los nacidos a partir de 1994 y que viene después de los manoseados millennials. Llegaron al mundo a partir del gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, el año en que se implementó el multicarrier y cuando el Beto Acosta era el goleador del fútbol chileno. La mayoría integran familias donde son hijos únicos o con pocos hermanos, lo que los convirtió en personas a veces sobreprotegidas y con muchos amigos en línea. Obvio, conocieron internet en primero básico y negarles el wifi es como quitarles el agua, pero que se les suele acusar de tener muchas menos habilidades sociales que generaciones anteriores.

Ellos son los jóvenes que por estos días comienzan a salir de la universidad y a poblar los puestos de empleo. Según los últimos datos de trabajo del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), de las 8,2 millones de personas que se encuentran ocupadas en Chile, el 9,2 por ciento tiene entre 15 y 24 años. Hablamos de algo así como 752 mil miembros de la generación Z.

Para el suplemento Tendencias no son nuevos. Hace casi cinco años reunimos a 12 miembros de esta generación que se preparaban para entrar a la universidad y en el artículo “La generación Z llega a la universidad” les preguntamos qué esperaban para sus vidas. Esta semana volvimos a entrevistar a nueve de ellos para conversar sobre lo que se viene: su ingreso al mundo del trabajo. Como era de esperar, la universidad los cambió. Están más maduros y, quizás, más realistas. Con opiniones y puntos de vistas distintos a los que tenían recién salidos del colegio y con otra manera de ver la sociedad y el futuro del país.

El 12 de enero de 2013 La Tercera publicó en la portada del suplemento Tendencias el artículo “La generación Z a la universidad”. La fotografía fue tomada en el estudio del antiguo edificio de Copesa en avenida Vicuña Mackenna.
El 12 de enero de 2013 La Tercera publicó en la portada del suplemento Tendencias el artículo “La generación Z a la universidad”. La fotografía fue tomada en el estudio del antiguo edificio de Copesa en avenida Vicuña Mackenna.

“Mi paso por la universidad no fue tal como lo esperaba. Hace cinco años pensé: soy super antisocial, en verdad no voy a hacer amigos, voy a ser el niño raro y comer en el baño, como en Chicas pesadas. Pero no. La universidad está tan llena de gente diversa que es imposible no encontrar a alguien que se parezca a ti”.
Agustín Sepúlveda (23)

Abran camino a la generación Z
Así se llamaba una columna escrita en The New York Times por Alexandra Levit, consultora en temas de trabajo y autora del libro They Don’t Teach Corporate in College: A Twenty-Something’s Guide to the Business, donde alertaba a las oficinas de Estados Unidos, que recién se estaban terminando de adaptar a los millennials, del arribo de una nueva e incomprendida oleada de jóvenes. Sí, la generación Z.

Hoy, desde su oficina en Chicago, reafirma algo que algunos consultores en temas laborales saben, pero que pocos se animan a decir. “Es probable que la generación Z introduzca una nueva forma de trabajar”, dice Levit a Tendencias, agregando que los miembros de este grupo son más innovadores y proactivos que los más viejos. Esto también se comienza a ver en las oficinas chilenas. “Recién nos estamos familiarizando con los millennials, nos costó montones el ajuste y cuando ya logramos adecuarnos nos va a llegar esta otra fuerza laboral importante de jóvenes que son distintos”, admite Natalia Zúñiga, directora de marketing y comunicaciones de la consultora Randstad.

“En mi campo laboral más que ganar bien, la carrera en sí te soluciona esa parte, espero poder desarrollarme en lo que me preparé. Si estudié con ciertas tecnologías, me gustaría poder utilizarlas y mejorar el sistema de salud y no tener que estar con un alambre curando a la gente”.
Nicolás Arraño (23, medicina, U. de Los Andes)

“No espero trabajar poco y tener tiempo libre infinito, lo encuentro poco realista. Me gusta tener la agenda llena de cosas. Pero me gustaría siempre tener tiempo para mi familia, me carga sacrificar las relaciones personales por otras actividades”.
Teresita Santa Cruz (23, Derecho, UC)

Uno de los grandes cambios que advierten los especialistas está en que para estos jóvenes las jerarquías no importan mucho. “La característica más interesante que veo es que para la generación Z la validación se genera desde el conocimiento y no desde el cargo o rol per sé”, dice José Miguel Ventura, gerente comercial y de marketing de GfK Adimark. Él cree que ahí hay un desafío de los jefes en los próximos años: ganarse el respeto de unos jóvenes que entienden el proceso de aprendizaje, y por ende el conocimiento, de una forma no convencional. Según Raúl Zarzuri, coordinador del Centro de Investigaciones Sociales de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, esto hace, por ejemplo, que para ellos sea absurdo que se pregunte por años de experiencia en los currículos.

Agustín Sepúlveda (23), Camilo Codorniu (23) y Diego Arraño (23).
Agustín Sepúlveda (23), Camilo Codorniu (23) y Diego Arraño (23).

“Son super autodidactas porque crecieron con los tutoriales para cualquier cosa. Esta figura del jefe del maestro que te enseña y te hace la inducción ha ido cambiando”, coincide Zúñiga. Mientras que para Levit esto hace que pregunten poco. “Si quieren saber algo, consultan sus dispositivos en lugar de un jefe o un colega. Los gerentes están acostumbrados a tratar con los millennials, que necesitaban mucha más orientación”, explica.

“De mis papás me diferencia la apertura con que veo muchas cosas, el entendimiento de la realidad de otras cosas como, por ejemplo los migrantes, siento que somos una generación más culta que la de mis padres. Tenemos más conocimiento y cultura. Eso se nota en que uno sabe más de geografía, por ejemplo”.

Diego Verdugo (22, medicina, UC)

Según Zarzuri esto tiene que ver con un hecho indesmentible: simplemente saben más que las generaciones anteriores. Y es obvio, ya que muchos son los primeros universitarios en su familia, algo común en un país como Chile donde, según datos del Consejo Nacional de Educación (CNED), la matrícula universitaria se duplicó entre 2005 y 2015.

De los entrevistados para este artículo todos reconocen haber tenido su primer celular a los 11 o 12 años. Una hiperconectividad que tiene su lado negativo: tienen menos habilidades interpersonales que las generaciones anteriores. Para Alexandra Levit, ése es el gran punto débil de esta generación. “Pasan tanto tiempo en dispositivos que no han practicado interacciones en persona con respecto a situaciones problemáticas o complejas”, dice la autora y consultora.

“Somos una generación muy influenciada por las redes sociales, nos criamos con eso. Me acuerdo que en quinto básico teníamos Messenger y que después, en primero medio, ya teníamos Facebook. Todo funciona así: la materia para la universidad me la pasan por Facebook mis compañeros. Eso nos marca harto”.
Camilo Codorniu (23, Medicina, U. de Chile)

La encuesta Chile 3D 2017 de GfK Adimark entrega un panorama claro de este uso de las tecnologías: los jóvenes entre 15 y 24 años son los que menos reportan ver televisión (sólo 67 por ciento) y los que más navegan por internet (93 por ciento) y juegan videojuegos (33 por ciento).

En sus caras, millennials
“La principal característica de mi generación son las ganas de ser único, de destacar no en el sentido de ser mejor, sino de sentirse con una identidad y distinguirse del resto: ser auténtico y consecuente con lo que uno piensa”.
Esteban Romero (22, Medicina, U. de Chile)

Un comercial, que se ha vuelto muy popular en el último año, muestra a personas de distintas edades contándoles a sus jefes que dejan todo para irse a viajar por el sudeste asiático bajo el argumento de que “son millennials”, refiriéndose a la característica de esa generación de priorizar el bienestar personal por sobre el dinero. Una escena que, según Natalia Zúñiga, podría ilustrar también a la generación Z, pero con una pequeña gran diferencia. “Ellos se van a ir al sudeste pero van a seguir trabajando. Para los millennials fue un tema llegar a una empresa y tener que quedarse hasta las 6 de la tarde. Decían: ‘me voy y no se te ocurra contactarme fuera de mi horario’. En cambio, estos cabros no tienen problema con eso porque están conectados siempre, pero se fueron a las dos de la tarde”, dice la ejecutiva de consultora Randstad sobre el uso que entregan a la tecnología.

Esteban Romero (22), Catalina Fernández (22) y Carolina González (23).
Esteban Romero (22), Catalina Fernández (22) y Carolina González (23).

Esto se vincula con otra característica de los Z: son emprendedores por naturaleza. Según Chile3D 2017, son el grupo etario que menciona en mayor medida el factor “ser tu propio jefe” entre los que definen el trabajo ideal por sobre el crecimiento futuro o el poco estrés, por ejemplo. “Son super enfocados a generar ingresos porque para ellos la autonomía es muy importante. Ves a cabros que están recién saliendo de la universidad, todavía no ingresan al mundo laboral, pero la mayoría tiene un miniemprendimiento”, cuenta Zúñiga sobre proyectos que pueden ser incluso una página de Facebook donde venden productos importados desde China. Según Casen, entre 1990 y 2015 los jóvenes entre 20 y 24 años que reportan estudiar y trabajar se quintuplicaron.

José Miguel Ventura plantea que de alguna manera los millennials le prepararon el escenario a esta generación, al ser los primeros que lograron instalar valores a miembros mayores de la sociedad. “Abrieron el camino para que los que vienen debajo, es decir los Z, tengan mayor libertad de elección y de movimiento en la sociedad”, dice el hombre de GfK Adimark.

Esto es muy útil para una generación que creció en una sociedad mucho más multicultural y tolerante que la de décadas anteriores. “Esto se refleja en la orientación sexual, la migración y un montón de cosas porque Chile se ha visto influenciado por estos procesos de globalización cultural”, describe Zarzuri.

“Crecieron con una ‘nueva normalidad’. Para ellos siempre han existido presidentes mujeres en Chile y negros en Estados Unidos, por ejemplo. Siempre han tenido compañeros de colegio extranjeros, tienen amigos homosexuales, hombres y mujeres tienen los mismos derechos y deberes”, explica Ventura. Según la encuesta Chile 3D 2017, son el grupo etario que más amigos extranjeros tienen (43 por ciento) y los que más han estudiado con extranjeros (36 por ciento). Los que más apoyan el autocultivo de marihuana (63 por ciento), la llegada de extranjeros a Chile (57 por ciento), el matrimonio homosexual (59 por ciento) y la adopción de parejas homosexuales (54 por ciento).

“El aborto es un tema difícil, esa es una de las cosas que ha cambiado en mí. Cuando era chico estaba en contra en todo sentido. Pero ahora que he ido creciendo y he visto más cosas me he dado cuenta de que a veces son soluciones difíciles en situaciones difíciles. La diversidad sexual es real, hay que aceptarla y dejar de taparse la cara y entenderla, estudiarla y hacerla parte del diario vivir”.

Esteban Romero (22, Medicina, U. de Chile)

Teresita Santa Cruz (23). Diego Verdugo (22) y Sebastián Gutiérrez (23).
Teresita Santa Cruz (23). Diego Verdugo (22) y Sebastián Gutiérrez (23).

¿QUÉ DECÍAN EN 2013 Y QUÉ DICEN AHORA?

Catalina Fernández (22, Medicina, U. de Los Andes):

Frase antigua: “Cuando entre al trabajo tengo miedo principalmente a fracasar, pero al final sólo así uno aprende”.

Frase nueva: “El miedo a fracasar siempre está dentro de la gente, pero no sé si ya está en mis miedos. Me siento mucho más capacitada para enfrentar las cosas”.

Teresita Santa Cruz (23, Derecho, UC):
Frase antigua: “Me gustaría conocer a gente con diferentes opiniones e ideas. Creo que eso me entregaría mucho para conocer el mundo real y una burbuja monótona”.

Frase nueva: “Antes era mucho más ingenua y tenía menos visión de mundo. Aprendí mucho en la universidad, con el voluntariado, los movimientos sociales. Antes leía el diario, pero ahora me informo muchísimo. Busco estar constantemente al día con la contingencia, tengo mucha inquietud académica”.

Diego Verdugo (22, Medicina, UC):

Frase antigua: “En el futuro nos puede afectar el tema ecológico, eso va a ser importante tomando en cuenta que la tierra es el hogar que Dios nos dio para vivir”.

Frase nueva: “Ser gay y católico son cosas que no son excluyentes. Siempre para mí fueron bien complementarias, de hecho yo estoy en una pastoral homosexual”.

Agustín Sepúlveda, (23, arquitectura, UC):
Frase antigua: “No tengo la habilidad de hablar en público y a veces de tomar una conversación casual”.

Frase nueva: “La vez pasada dije algo muy ridículo que era casi como me cuesta mucho hacer amigos. Soy pésimo para entablar relaciones, pero ahora es distinto. Desarrollé habilidades sociales 100 por ciento, antes en verdad era como que no”.

Esteban Romero (22, Medicina, U. de Chile):
Frase antigua: “Quiero conocer gente abierta al diálogo y discutir opiniones diferentes, me aportarían visión del mundo y más conciencia”.

Frase nueva: “En comparación con la entrevista anterior siento que han cambiado hartas cosas. Me siento más grande y seguro. Con más convicciones y menos miedos”.

Carolina González (23, dejó derecho en cuarto año, prepara la PSU y trabaja en un McDonald’s):
Frase antigua: “No me interesa formar una familia. Prefiero vivir independiente y a lo más con pareja o mascota”

Frase nueva: “Cuando me salí de derecho en cuarto año me hice una autopromesa: no quería tener hijos ni comprometerme antes de sacar mi próxima carrera, licenciatura en literatura inglesa, porque es importante tener un cartón. Si cuando tenga 30 me nace, puede que sí, pero ahora no”.

Camilo Codorniu (23, Medicina, U. de Chile):

Frase antigua: “Cuando salga de la universidad tendré la misma dificultad que todos: la competencia, la única manera de lograr las cosas es trabajando duro”.

Frase nueva: “Sigo pensando lo mismo, creo que para lograr los objetivos que cada uno tiene debe esforzarse y ponerle empeño. Creo que todos somos capaces de lograr las cosas cuando nos las proponemos, algunos se demoran más y otros menos pero las opciones están”.

Nicolás Arraño (23, Medicina, U. de Los Andes):
Frase antigua: “Me gustaría trabajar en cualquier cargo de oncología infantil, en un hospital público, de 8 a 5, con almuerzo y un sueldo de 2.220.000”.

Frase nueva: “En la medicina estamos más estigmatizados porque la gente espera de nosotros muchas más cosas que el resto. A un periodista no le piden ir a trabajar a un medio estatal y no molesta que un ingeniero trabaje en una gran firma. No les piden tanto como al personal de salud en general”.

Sebastián Gutiérrez (23, ingeniería, U. de Chile):

Frase antigua: “Me gustaría ser jefe, creo que tengo las habilidades para serlo”.

Frase nueva: “Yo decía que quería ser jefe y hoy me hace sentido porque voy a dirigir a un grupo de personas. En el futuro primero trabajaría algunos años acá y después saldría a estudiar en el extranjero. Podría ser en Inglaterra o Australia”.

 

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¿VAS A VOTAR?

Agustín Sepúlveda (23, arquitectura, UC):

“Probablemente voy a votar porque siento que si no lo hago no tengo opinión. Mi voto representa que participo y puedo opinar, si no no tendría opinión porque no participé. La gente que no vota no creo que no puedan opinar, pueden, pero su opinión no estaría tan fundamentada como alguien que sí vota”.

Esteban Romero (22, Medicina, U. de Chile):
“Uno como ciudadano, como tiene derechos y deberes, uno de ellos es elegir a nuestros representantes más allá de que uno no esté de acuerdo en lo que hacen o en que quizás se manden ‘condoros’ o cosas así”.

Carolina González (23, dejó derecho en cuarto año, prepara la PSU y trabaja en un McDonald’s):
“No es correcto no votar. La vida cívica se trabaja en conjunto. No sirve de nada quejarse en las redes sociales, la herramienta que tenemos los ciudadanos es el voto. No solamente es votar por votar, sino que hacerlo informado. ¿Para qué te quejas si no vas a ir a votar?”.

Sebastián Gutiérrez (23, ingeniería, U. de Chile):
“Voy a votar, pero respeto la opinión de la gente que no. Me toca escuchar siempre: ‘da lo mismo si voy a votar porque al día siguiente igual tengo que ir a trabajar’. En esa frase influye mucho la falta de cultura, pero la respeto porque para ellos siempre ha sido así. Es verdad: van a tener que seguir trabajando más allá de la persona que salga. La gente que critica esa frase no conoce la realidad de quienes la dicen. Ellos se levantan todos los días creyendo eso. Igual es un poco triste”.

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¿CUÁLES APLICACIONES SON IMPRESCINDIBLES PARA TI?

Agustín Sepúlveda:

“ WhatsApp, Instagram y Snapchat, pero sólo por los filtros. No soy mucho de usar Facebook”.

Esteban Romero:

“No veo televisión, pero sí noticias. Veo hartas series en Netflix y escucho música en Spotify”.

Teresita Santa Cruz:

“WhatsApp, Instagram,Gmail y Facebook. Waze porque no me ubico en ningún lado y es indispensable para mí”.

 

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