Nona Fernández y Daniel Hidalgo se imponen en Premios Literarios 2016

Chilean Electric y Manual para robar en el supermercado fueron dos de las obras ganadoras.

La abuela de Nona Fernández, Blanca Gross, hija de un obrero eléctrico alemán, siempre se había sentido orgullosa de haber asistido cuando pequeña al primer encendido de luces en la Plaza de Armas, en 1883. Así se lo contó varias veces a su nieta, hasta que ella ya convertida en escritora, descubrió que la historia era mentira; justamente mientras concebía Chilean Electric (Ed. Alquimia), un libro que parte de esa falsa anécdota y que acaba de ganar en la categoría Mejor Novela en los Premios Literarios 2016, que entrega el Consejo de la Cultura desde 1993. “Estoy contenta también porque se premia el trabajo de las editoriales independientes. En Alquimia he podido desarrollar un trabajo más experimental, ‘rarillo’, que es un híbrido entre la ficción, la crónica y el ensayo”, dice Fernández, quien acaba de lanzar su nueva novela, La dimensión desconocida, en la Feria del Libro de Santiago.

Este año, los premios- dotados de $8.660.000 para cada ganador más un diploma de honor- recayeron en las apuestas de las pequeñas editoriales. En la categoría cuento se premió a Xampurria. Somos del lof de los que no tienen lof, de Javier Milanca y editado por Pehuén; en poesía, Los Celancatos y otros hechos extraordinarios de Marcelo Guajardo, de editorial Overol; en ensayo, La orden infeliz: cuatro ensayos renacentista de Alfonso Iommi, publicado por Catálogo; y en literatura infantil y juvenil, Manual para robar en el supermercado, de Daniel Hidalgo, editado por Hueders. “Nunca esperé ganar en esta categoría porque no es al público para el que escribo directamente. La editorial se aventuró a postularla en esa línea y creo que eso me abre un nuevo campo de trabajo. Estoy muy orgulloso”, dice Hidalgo, quien en 2011 ganó este mismo premio en la categoría cuento con Canciones punk para señoritas autodestructivas (Das Kapital).

Otro ganador, en el género dramaturgia, fue Pablo Manzi con Donde viven los bárbaros, editado por Punto de Giro. “Aunque yo hice el acto de escribir, este también fue un trabajo colectivo, con la directora Adreina Olivari y la compañía Bonobo, quienes también reciben este premio”, dice Manzi, quien viene llegando del Festival de Teatro de Cádiz con la obra, la que será remontada en enero en Santiago a Mil.
Ayer, el Consejo de la Cultura también entregó los resultados del Premio Roberto Bolaño que distingue la creación literaria joven; el premio Escrituras de la Memoria -dotado también de$8.660.000- donde se impuso Indemne todos estos años (Lumen) de Camilo Marks en obra publicada y La familia del borde, de Omar Mella, en Inédita.

A su vez, en los Premio Amster/Coré que reconocen al mejor diseño y diagramación editorial, ganó Paula Barahona por el diseño de Herramientas del pasado (Estudio Vicencio) y el ilustrador Vicente Cociña, por el libro Alameda de ida y vuelta (Letra Capital).

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