Columna de Juan Ignacio Latorre: El TPP11 y las fake news de sus virtudes

Puerto de San Antonio. AGENCIAUNO



Por Juan Ignacio Latorre, senador (RD).

El Senado se presta pronto a votar el polémico acuerdo TPP11. Esta decisión se tomó a contrapelo de la solicitud del gobierno de ganar tiempo para negociar side letters que excluyan bilateralmente los mecanismos de solución de controversias inversionista-estado, tema clave en la crítica que la coalición del Presidente ha hecho a los acuerdos comerciales. ¿Qué explica la ansiedad de senadores de poner en tabla este acuerdo? Sostengo que no hay ninguna razón que diga relación con los intereses de largo plazo del país, sino que para muchos senadores más bien se trata de buscar asestar un golpe al gobierno utilizando la discusión del TPP11. En buenas cuentas, se desea aprobar el TPP11 no por sus supuestos beneficios sino como una herramienta de batalla política.

Esto, por supuesto, no es un interés declarado ni manifiesto de dichos senadores, pero sin embargo se expresa a través de la inconsistencia de los argumentos públicos sobre por qué el TPP11 debe ser firmado y por qué debe ser ahora. Veamos los argumentos más importantes que se han expresado en la arena pública y observemos la poca sustancia de sus razonamientos. Me concentraré en cuatro argumentos y luego comentaré las causas profundas de la ansiedad por la votación.

1. “El TPP11 permitirá aumentar las exportaciones de nuestro país”

Esta posición ha sido sostenida en base a dos argumentos originalmente planteados por el ex Subsecretario, Rodrigo Yañez, y el centro de estudios Horizontal dirigido por Ignacio Briones, (y reproducido en forma compulsiva por ex Presidentes, ex cancilleres y por los medios):

a. “el CPTPP generaría ventajas arancelarias a “más de 3000 productos” chilenos”, y

b. “la no entrada de Chile al CPTPP ha implicado que las exportaciones nacionales han caído en un 36% a dichos mercados el 2019″.

Ambas afirmaciones son erradas y su falta de rigurosidad exige explicación de dichos expertos.

¿Genera el CPTPP ventajas adicionales a “3 mil productos”? No, y así lo ha planteado ya la SUBREI en un reportaje del Diario Financiero y el mismo Subsecretario Ahumada en la Comisión de Relaciones Exterior de la Cámara de Diputados.

El TPP11 genera beneficios adicionales a los que ya tenemos con nuestros TLCs bilaterales para solo 2930 líneas arancelarias (que no es lo mismo que productos), que equivalen a 1228 productos. Dentro de estos 1228 productos, solo 444 (36%) son competitivos para Chile, el resto son productos que Chile no exporta, solo reexporta o cuya demanda es baja. Si vemos el total de países del TPP11, Chile ya tiene arancel cero con 6 de sus miembros (Australia, Brúnei, México, Nueva Zelandia, Perú y Singapur), y el 74% de las preferencias arancelarias superiores a los TLCs solo se obtienen con Japón y Vietnam. En pocas palabras, los beneficios arancelarios marginales del TPP11 se podrían obtener, por ejemplo, únicamente modernizando solo dos TLCs.

¿Cayeron nuestras exportaciones un 36% el 2019 a los países del TPP11? Este dato fue tan poco riguroso que fue desmentido de forma contundente por el economista Ignacio Silva, Director Ejecutivo de OPES, en su columna sobre las verdaderas cifras de Chile y el TPP11 en el medio El Desconcierto. En tal columna, se expone que producto de la guerra comercial entre los Estados Unidos y China, las exportaciones del bloque del TPP11 cayeron en 3,9% en 2019 que fue el primer año en vigencia del acuerdo. Japón, por otro lado, vio caer sus exportaciones en -8.8% en 2019 mientras que las exportaciones chilenas disminuyeron en -3,9% en 2019 y crecieron a una impresionante cifra de 16,8% en 2021. Por ende, ese 36% que ha divulgado Horizontal es una cifra errónea y queda en su terreno el clarificar cómo llegaron a esa conclusión.

2. “El TPP11 permite generar cadenas de valor a través del sistema de acumulación de las reglas de origen”

Respecto a las cadenas de valor que el TPP11 puede generar y el potencial impacto que podría tener en las Pymes, el ex Canciller Heraldo Muñoz, en su entrevista a CNN Chile hizo énfasis en el rol de las “reglas de origen” y su acumulación como la herramienta clave que permitiría agregar valor. Para ello, pone de ejemplo la situación hipotética de que Chile importara mangos desde Vietnam y pudiéramos ponerlos en conserva (siendo eso, al parecer, el “valor agregado” que defiende el ex ministro) y reexportar a los países del TPP11 amparado en una sola regla de origen.

En tal sentido, la norma de origen define la nacionalidad de un bien, y en el caso del TPP11, una mercancía chilena que se exporte a algún país TPP11 puede contener insumos provenientes de cualquier país socio del bloque y ser un bien chileno. Este sistema de acumulación ciertamente puede generar cadenas de valor, pero entre países cercanos más que distantes. En efecto, traer un mango desde Vietnam para luego hacerlo conserva y reexportarlo, como sostiene Muñoz, a Nueva Zelandia, implicaría una enorme huella de carbono y sería altamente ineficiente (caso contrario sería importar ese mango desde Perú, hacerlo conserva y exportarlo a Nueva Zelandia). Justamente, los datos de contenido tecnológico de las exportaciones chilenas indican que nuestra matriz exportadora de bienes es altamente diversificada hacia Perú y muy concentrada en Vietnam, como se refleja en que 60% de las exportaciones de bienes chilenos a Perú son manufacturas de tecnología baja, media y alta mientras que en el caso de Vietnam apenas un 2% de nuestras exportaciones son manufacturas con algún grado de contenido tecnológico. Ello demuestra que la acumulación por normas de origen no tendrá grandes efectos en la práctica por la distancia que recorren los bienes chilenos y por el patrón de especialización de Chile en cada mercado. Aun más, las Pymes no se verán beneficiadas toda vez que ellas exportan casi en su totalidad a América Latina y apenas explican el 2% del total exportado por Chile. Por ello, no resultan sorprendentes las declaraciones de Roberto Rojas, presidente de Conupia y dirigente Pyme respecto al tratado cuando señala que “no favorece en nada a nuestro sector”.

3. “Luego de 4 años de entrada en vigor, el TPP11 ha pasado la prueba de blancura”

El ex Subsecretario Rodrigo Yañez ha sostenido que: “De alguna manera, viendo como ha funcionado, ya tenemos una prueba de blancura del acuerdo frente a los detractores que le imputan a este acuerdo aspectos tremendamente negativos o catastróficos para efectos del país”. De hecho, siguiendo su argumentación es claro que Chile tendría beneficios marginales si ratifica el Tratado toda vez que en 2021 las exportaciones crecieron en 16,8% en 2021 y que según proyecciones de la Subrei este año los envíos chilenos al TPP11 superaran los 14 mil millones de dólares lo que incrementará en más de 20% las exportaciones de 2021. Ello se debe a que Chile ya cuenta con arancel cero en sus exportaciones a 6 países del TPP11 y las ganancias arancelarias adicionales son marginales.

Asimismo, Nueva Zelanda acaba de publicar sus primeras evaluaciones del TPP11. Se asevera que no mucho ha cambiado en el agregado de las exportaciones e importaciones de Nueva Zelanda al TPP11, y que, usando un modelo económico para medir las ganancias comerciales del Tratado, se encuentran que han prácticamente nulas. Aun mas importante, pese a que las empresas se han movido a utilizar el TPP11 para sus transacciones, las Pymes no lo han hecho.

Ergo, la prueba de blancura de Yañez apunta a corroborar que el beneficio en acceso de mercado para Chile será marginal en caso de ratificar el TPP11 y que las Pymes no se beneficiaran del acuerdo.

4. “En el contexto geopolítico actual, Chile necesita ser parte de un bloque en torno al Asia Pacífico mayor”

Este argumento ha sido esgrimido por ex cancilleres y ex presidentes quienes (a veces incluso reconociendo las pocas ganancias comerciales) afirman que, dada la guerra comercial entre China y Estados Unidos, la vuelta hacia un plurilateralismo internacional y el fortalecimiento del comercio asiático, la participación de Chile en el CPTPP se vuelve una necesidad de carácter geopolítico.

Esta visión no es un fake news como los argumentos anteriores, y tiene una lógica interna. Sin embargo, sostengo que es un análisis frágil y, en último término, errado. Es frágil porque cuando EEUU estaba en el TPP se afirmaba que, por motivos geopolíticos, Chile debía estar porque era un foro donde estaban potencias como EEUU y Japón. Ahora que EEUU no está, pero China quiere entrar, se afirma que es importante, por motivos geopolíticos, que Chile participe donde esté China (nuestro principal socio comercial). Ahora que no está verdaderamente claro que China pueda entrar (¿Japón lo apoyará?), se dice que, por motivos geopolíticos, Chile debe estar porque no está ni China ni EEUU, pero sí países no alineados en la guerra comercial. O sea, en buenas cuentas, el argumento lo lanzan sea cual sea el escenario. Y cuando un argumento funciona en cualquier escenario no es un argumento lo que observamos, sino una excusa.

Es un argumento errado porque, si bien es evidente que necesitamos coordinación multilateral y bilateral para afrontar los desafíos geopolíticos, no es menos cierto que Chile está ya particularmente bien arropado en esto. Chile participa en APEC, en la Alianza del Pacífico, y tenemos ya una red de acuerdo comerciales bilaterales robusta con los países asiáticos que nos permite una protección normativa particularmente potente ante el escenario actual. El TPP11 viene a ser solo un aporte muy marginal a esta red.

Finalmente, el TPP11 no debe sobredimensionarse en su potencial. No participa ni India, EEUU, ni UE y China no sabemos cuándo ni si llegará a ser parte. A su vez, ya existen acuerdos más abarcativos en términos de mercados y población como el RCEP, por lo que su atractivo en términos comerciales es, incluso hoy, poco relevante.

Si no son argumentos, ¿qué justifica la ansiedad por su ratificación?

Si no genera ganancias comerciales, no permite que las Pymes escalen en exportaciones ni en cadenas de valor, y no ser parte del acuerdo no ha afectado en sentido alguno nuestras exportaciones ni tampoco genera claras ventajas geopolíticas, ¿por qué la ansiedad? ¿por qué no esperar para que el ejecutivo asegure la protección de la autonomía nacional antes de discutir el acuerdo?.

Creo que la ausencia de buenas respuestas es la respuesta misma: lo que se busca no es garantizar un buen acuerdo, sino ganarle un “gallito” al gobierno. Yo creo que eso no es una buena política porque deja de lado el corazón de este y muchos otros asuntos políticos: el discutir en base a la razón y con responsabilidad ante la ciudadanía y no en base a cálculos de corto plazo. Espero que se pueda rectificar y reflexionar acerca de los términos en que queremos ser parte de acuerdos y la idoneidad de seguir, cual inercia, firmando acuerdos como si, por sí mismos, fueran el objetivo de la política comercial.

Finalmente, creo que, aunque tuvieran los votos y se impusieran en la Sala del Senado, hay un evento que no puede pasar desapercibido. Y es que esa victoria será pirrica. Si hace una década había completo consenso en materia de políticas comerciales, y las firmas de acuerdos gozaban de una aprobación total en los actores políticos, hoy ya no es así. Hoy, parafraseando a Unamuno, podrán vencer, pero ya no convencer.

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