¿Inspirar o esperar?



Por Jacinta Fanjul, subdirectora de Innovación Social U. de los Andes

Hace una semana terminó una nueva versión de la Conferencia sobre el Cambio Climático (COP 26) y durante los días en que las delegaciones de más de 200 países estuvieron reunidas en Escocia el calentamiento global y las emisiones de gases tóxicos fueron los protagonistas. Y si bien se firmó un acuerdo, el desafío que tenemos es que llegue a la sociedad y hagamos una bajada en donde cada uno se pueda comprometer a cuidar de la Tierra.

Y para eso las empresas son clave, porque que pueden, de forma ágil, logar ajustes y cambiar el rumbo de muchos procesos. Pero para que puedan lograrlo deben contar con una mirada estratégica de la sostenibilidad y las competencias necesarias en sus equipos; donde las áreas de sostenibilidad, con fuerte foco en reportes, trazabilidad, indicadores sociales y ambientales, relacionamiento comunitario, entre otros temas, trabajen en conjunto con aquellas que lideren la innovación de la empresa.

Hemos dejado en manos del área de Innovación establecer mejoras y, a su vez, encontrar y desarrollar nuevas soluciones, modelos de negocios y oportunidades que hagan a las empresas más competitivas. Y la de sostenibilidad como mero espectadores de estos procesos.

Es por eso que el llamado hoy es a que las áreas de sostenibilidad hagan un cambio y se involucren, o ya que estamos derechamente se unan a la innovación.

Hoy en la descripción de cargo del gerente de Sostenibilidad no está presente en los requisitos el “que sepa liderar procesos de innovación, que maneje las metodologías, equipos y recursos para fomentarla”. Esto se deja en manos de otras personas y se consideran dos mundos que, hoy más que nunca, dado los desafíos que nos vemos enfrentados, deben ir juntos.

La COP nos recuerda la   urgencia de una transición hacia la sostenibilidad, que debemos promover sistemas de economía circular, crear alianzas multisectoriales y construir planes de sostenibilidad aplicables a  empresas reales y la única manera de lograrlo es haciendo cambios.

Debemos entender que la innovación nos invita a replantearnos los modelos de negocio, los procesos, la forma de trabajo de la organización, los productos y   servicios que se entregan para hacer el negocio más eficiente y sostenible; donde se une el impacto social y ambiental para conseguir una mejor posición en el mercado.

Como país tenemos un desafío: queremos llegar a la COP27 en Egipto siendo meros espectadores o siendo un modelo. Los recientes acuerdos que se alcanzaron en Glasgow no se lograrán haciendo lo mismo, se requieren cambios y Chile puede liderarlos o podemos simplemente sentaremos a esperar que otros lo hagan.

Por lo tanto, la pregunta que nos debemos hacer es: ¿queremos inspirar o esperar?; porque la oportunidad es aquí y es ahora.

Debemos ser líderes en combinar la capacidad de identificar y escalar mejoras, nuevas tecnologías con los desafíos sociales y ambientales, que hoy más que nunca están tan presentes. Porque necesitamos una verdadera revolución de la innovación dentro de las empresas, donde se unan y hablen equipos diversos, se relacionen con el ecosistema y tengan como meta la sostenibilidad.

Si seguimos esperando que otros hagan un cambio, no obtendremos resultados distintos. Y tal y como están las cosas, tenemos el reloj en contra.

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