La historia es nuestra...



Por Alfredo Jocelyn-Holt, historiador

Esta columna bien podría titularse “Esta es la mía” en el sentido sin escrúpulos, tan de políticos, de que, sea como sea, hagan lo que hagan, sienten que la historia les pertenece, así que excusemos su soberbia, sigámosles el juego. Bluf que hasta a ellos los hace creer en lo que dicen.

Uno lee la entrevista a Gonzalo Blumel del fin de semana pasado en este diario, y ¿qué otra conclusión cabe sacar? La Providencia los iluminó el día 12 y de nuevo el 15 de noviembre de 2019, empezando por el Presidente de la República, quien no ha sacrificado la Constitución, cómo se le ocurre; habría encauzado al país por vía de un acuerdo institucional y el voto en el plebiscito valida su sabiduría. Blumel repetidas veces invoca la historia (“la historia, me imagino, sabrá juzgar”; “no tengo ninguna duda de que cuando se escriba esta historia… de forma más objetiva y desapasionada…”). Podemos diferir de pareceres con el exministro, pero francamente la suya es una postura exculpatoria, interesada, que de confirmarse en el futuro en los términos que él propone, desde ya exige afinidad cómplice; por tanto, qué pretenderá con que la objetividad perdona (Fidel Castro también juraba que la historia lo absolvería). De ser imparciales con Piñera habría que juzgarlo según sus propios estándares: ¿trajo “Tiempos Mejores”, y estos últimos treinta años han sido los más sobresalientes del país como ha sostenido ad nauseam? Si esas son las preguntas, es dudoso que pase el test.

Lo de Blumel es típico de como los políticos discuten estos temas. Lo que es al día siguiente, Pedro Güell, publicó “Esta vez es sin miedo”, columna en El Mostrador en la misma línea. Según el ex asesor de Bachelet, el plebiscito demuestra que nuestro sistema es capaz todavía de generar acuerdos; lo que se ha derrotado es el miedo a las masas, y a “los profetas del desastre”. De hecho, desde el 18-O, aquí no ha pasado nada: “conspiraciones perversas, pulsiones destructivas incontrolables e invasiones alienígenas. De evidencia, nada…”; “lo mismo ocurrió con el primer retiro del 10% de los fondos previsionales… hasta aquí no hay colapso”. Por tanto, sigamos adelante, recurriendo a la alcancía y paciencia, hasta que se acaben, y hagamos de esta nueva Constitución, primera vez democrática, nuestro buzón de sueños insatisfechos. ¿Sin forcejeos, pesadillas, sin descrédito de instituciones, sin consecuencias económicas, en lo que ya llevamos?

Complicado andar invocando la historia. Recordemos aquello de que “La historia es nuestra y la hacen los pueblos”, el “Vamos bien, mañana mejor”, y para qué decir el “Sin miedo, sin odio y sin violencia Chile dirá… la Alegría Ya Viene”. La propaganda y el triunfalismo sugestionan. Mal no les haría a Blumel y Güell darle una vuelta a lo que la historia, por el contrario, desmiente.

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