Las derechas al rojo vivo
¿Hay dos derechas?
Parecía que no; que en estos primeros 100 días de gobierno se había producido una asimilación -y bastante pacífica- de la derecha de Chile Vamos a la del gobierno liderado por su otrora partido rival, el Republicano. Que la agria contienda Kast-Matthei en la presidencial había quedado atrás. Que todos los “dolores de estómago” de los sectores más centristas de CHV ante la idea de participar en el gobierno de Kast habían pasado al olvido. Y que tampoco había mucha memoria sobre cómo trataron a su candidata Evelyn Matthei, incluida la tóxica campaña de bots y trolls.
Pero esta semana las luchas interderechas revivieron.
El rechazo del diputado Diego Schalper, jefe de bancada de RN, a la acusación constitucional contra el exministro Grau (impulsada por libertarios y republicanos) fue el detonante de una batalla política y cultural que estaba semidormida, pero nunca muerta. El resultado de la votación en la Cámara refleja que, cuando decide influir, la derecha “cobarde” influye bastante. Aprobaron el libelo solo 77 diputados, mucho menos de los que se calculaba. El argumento de Schalper -y de quienes se le sumaron- hizo sentido. Seguir usando esta herramienta daña no sólo al adversario, sino a todo el sistema político e institucional. Muchos diputados y diputadas, muy críticos de Grau y del gobierno anterior, se atrevieron a ser considerados “derechita cobarde” y rechazaron una AC sin base jurídica. Algo que, muy posiblemente, no habría sido posible sin que Schalper se la jugara por expresar su posición sin miedo.
Qué no le dijeron a Schalper.
Un molesto diputado Agustín Romero (P. Republicano) afirmó que “las consecuencias de su votación las va a tener que explicar, y lo he dicho varias veces, a su electorado”.
Pamela Jiles, la figura emblemática del PDG -el partido que ciertamente aspira a hacerle un sorpasso a las dos derechas y a las dos izquierdas- dijo que “la derecha cobarde va a llegar a un acuerdo entre oligarquías en el Senado, y que este señor (Grau) va a ser perdonado, por supuesto“.
Esta semana también estuvo el “match” entre el mismo diputado Romero y la diputada RN Ximena Ossandón. En medio de la discusión sobre el proyecto antiencapuchados, Romero calificó como “verdaderos humanoides” a quienes se manifiestan ocultando su identidad. La diputada Ossandón, que presidía la sesión, le llamó la atención. (“Humanoides” es la expresión que habitualmente utilizaba el almirante Merino para referirse a los opositores a la dictadura).
-No sea así, no trate de humanoides- le dijo Ossandón.
-Yo trato como quiera y, si no, me llevan a ética- le respondió , desafiante.
Por último, esta semana el “factor Evelyn” se desplegó con fuerza. El diputado Romero -nuevamente el diputado Romero- ya se había burlado de sus Tik Tok y sus recetas, llamándola “quinto lugar”. Evelyn fue al matinal del Canal 13 y no se guardó nada. Particularmente duras fueron sus críticas a las promesas del gobierno en materia de seguridad. “Prometieron a todo Chile que tenían el mejor plan contra la delincuencia; no tenían nada, ni siquiera ministro, no tenían equipos... Le prometieron a todo Chile que tenían lo mejor, plan de esto, plan de escudo, frontera, y no tenían ni siquiera ministro, y a la gente buena que hay, que sabe y tiene experiencia, no la han llamado”, criticó Matthei.
Deben haber dolido mucho en La Moneda las palabras de la exalcaldesa, porque la réplica vino desde el corazón del gobierno. Opinóloga, le dijo el ministro Claudio Alvarado, de su mismo partido. “La invito a informarse de buena manera. El plan fue presentado al Congreso. Está ahí, disponible”, le contestó el ministro Arrau, que agregó que espera que los cuestionamientos se realicen “con fundamentos y sobre el fondo, y no desconociendo la realidad”.
Pero Matthei no retrocedió.
Lo que todos estos episodios muestran es que aparentemente parte de la derecha de Chile Vamos ha comenzado a practicar el consejo que siempre le dan al Socialismo Democrático: que se atrevan a diferenciarse de sus socios FA y PC. Pareciera ser que parte de la derecha supuestamente “cobarde” ha tomado el valor de contestarle a la derecha radical y disputarle el relato sobre qué es ser valiente y qué es ser de derecha. Y hay liderazgos de centroderecha dispuestos a romper ese hechizo de que si no comulgan con las ideas y énfasis de sus hoy socios -y antiguos rivales- quedarán fuera de juego. Porque si algo emerge de la experiencia comparada en el mundo es que nada extingue más rápido a la centroderecha tradicional que el adoptar los modos y las agendas de las derechas más radicales. Es cosa de mirar al Partido Republicano de Estados Unidos, y el costo que ha tenido abandonar sus ideas y abrazar, sin más, el trumpismo.
Lo último
Lo más leído
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
50% Plan Digital+$5.150 al mes SUSCRÍBETE