Nadando contra la corriente del populismo



SEÑOR DIRECTOR

El estallido social y la pandemia del Covid-19 han desordenado las finanzas públicas, deteriorado la calidad de nuestras políticas y dado lugar a una ola de populismo como no se había visto en décadas, lo que hace ver a Chile como un país “más del montón”, después de un esfuerzo de años que nos distinguía en la región como un país serio.

Prueba de lo primero son los déficits fiscales estructurales de 2020 y 2021, de 2,6 y 11,5% del PIB, respectivamente (los déficits efectivos alcanzan a 7,3 y 8,3%, respectivamente, según el último informe de Finanzas Publicas). Prueba de lo segundo son las leyes emanadas del Congreso referidas a materias que son resorte exclusivo del Ejecutivo (seguridad social y otras que erogan gasto público), como pensiones. Y prueba de lo tercero son el IFE universal y el retiro de fondos desde las rentas vitalicias, que han entregado recursos a personas que no han sufrido una merma de sus ingresos producto de la pandemia, como son los pensionados.

Un ejemplo más reciente de lo anterior es la ley corta de pensiones, introducida por el Ejecutivo en un intento serio (aunque parcial) para mejorar las pensiones de los grupos menos favorecidos. En su discusión parlamentaria, las distintas indicaciones introducidas por los legisladores llevaron a que ésta quedase desfinanciada en más de mil millones de dólares, lo que llevó a que el Ejecutivo le quitara la urgencia para tener más tiempo para su discusión. Todo esto postergará la ayuda a los grupos que se quiere favorecer.

Y la gota que vino a “rebalsar el vaso” es una indicación que intenta modificar las tablas de mortalidad para el cálculo de las pensiones; esto es, suponer artificialmente que las personas mueren antes. Esto es como hacerse trampa en el solitario: no porque lo escribamos en una ley la gente se va a morir antes, y las personas que viven más años no tendrán recursos para financiar sus pensiones; así de simple.

Todos estos atajos populistas no son gratis y nos van a costar caro. Basta mirar en el vecindario y observar cómo les ha ido a países que llevan décadas intentando cuadrar el círculo.

Leonardo Hernández

Facultad de Economía y Administración UC

Clapes UC

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