No conduzcamos a ciegas

Héctor Jaramillo

Para llegar a un buen destino se requiere contar con el compromiso de la sociedad en su conjunto, tal como lo han hecho países europeos en esta materia. Necesitamos mejorar nuestro marco regulatorio, con foco en los problemas prioritarios como lo son la velocidad (principal causa de muerte en tránsito) y los distractores, como causa primaria de siniestros



Los siniestros de tránsito y las muertes en carreteras han presentado una evolución preocupante en los últimos años. De acuerdo con información de Carabineros de Chile, nueve accidentes viales por hora ocurrieron durante 2021. Ello refleja que es vital que trabajemos en conjunto entre organismos públicos, privados y de la sociedad civil por mejorar los resultados que como país tenemos en este ámbito.

Cuando profundizamos en el diagnóstico, nos encontramos con varias cifras que nos invitan a reflexionar. Recientemente, en Mutual de Seguridad realizamos un análisis sobre los accidentes viales sufridos en el mundo del trabajo (denuncias de accidentes presentadas a Mutual) entre los años 2015 y 2021. Los resultados señalan que este tipo de incidentes crecieron un 41% entre 2015 y 2019, en 2020 cayeron un 30% producto de las cuarentenas y la menor movilidad registrada en las ciudades, pero se recuperaron con fuerza en 2021. Si ese nivel de crecimiento anual se mantiene, para 2023 se verá superado el peak de 27.260 siniestros de tránsito registrados en 2019. Si a eso, además, agregamos que -solo en 2021- 3 de cada 4 accidentes se produjeron por la imprudencia del causante y que más del 60% de los accidentes con resultado de muerte en el contexto laboral son a causa de accidentes de tránsito, el panorama a nivel general no resulta muy alentador.

Desafortunadamente, estas alarmantes cifras no reflejan hechos aislados, sino todo lo contrario. Durante 2021 en Mutual de Seguridad realizamos una serie de investigaciones junto a la ONG No Chat para conocer las conductas de los principales actores de la convivencia vial. Solo para señalar algunos de los resultados: el 70% de los peatones tiene una mala conducta vial, es decir, cruzan con semáforo en rojo o mirando el celular, circulan con audífonos o caminan por ciclovías; el 33% de los conductores chatea, habla o manipula su celular mientras maneja; el 70% de los ciclistas en nuestro país no emplea artículos reflectantes al desplazarse y el 13% de ellos cruza con luz roja; mientras que solo el 47% de los motociclistas lleva las luces encendidas y el 27% de ellos conducen entre los demás vehículos cuando están en movimiento. Según estos datos, necesitamos de un compromiso decidido y transversal de todos los actores que integran el ecosistema vial, ya que, sin un cambio de conducta relevante, difícilmente podremos conseguir mejores resultados.

Esta información nos llevó a implementar acciones concretas en torno a la seguridad vial y en especial respecto de los accidentes de trayecto. Así, en las empresas, realizamos diagnósticos focalizados en el riesgo de conducción, llegando en algunos casos a la implementación de la norma ISO 39.001, lo que ha permitido reducir la siniestralidad y las consecuencias fatales y graves de esos siniestros. Complementariamente, en 2021 implementamos la iniciativa #Convivamos, campaña comunicacional cuyo objetivo es crear conciencia sobre la necesidad de evitar accidentes entre todos los que compartimos las vías, donde dispusimos las cifras más recientes y los diferentes estudios para su descarga junto a recomendaciones preventivas, para que automovilistas, motociclistas, ciclistas y peatones se desplacen con seguridad en la ciudad.

Aún tenemos frente a nosotros tareas pendientes en términos de seguridad vial. Para llegar a un buen destino se requiere contar con el compromiso de la sociedad en su conjunto, tal como lo han hecho países europeos en esta materia. Necesitamos mejorar nuestro marco regulatorio, con foco en los problemas prioritarios como lo son la velocidad (principal causa de muerte en tránsito) y los distractores, como causa primaria de siniestros. Junto a lo anterior, necesitamos fortalecer la fiscalización y, además, hacerla de manera más eficiente, automatizando y mejorando la tecnología que le da soporte. Esto debe ir acompañado de campañas de sensibilización que incluyan tanto prevención como el cuidado para adultos y niños.

Nuestra propuesta es hacer frente a este desafío país, tal como se realizó con el Acuerdo Nacional por la Seguridad Vial que impulsamos como Mutual de Seguridad en 2018, y ajustar las perillas que se requieran para dejar de “conducir a ciegas”. Evitar accidentes en las calles es responsabilidad de todos.

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