Profesores



SEÑOR DIRECTOR

Cuando estaba en enseñanza básica, Ximena Vargas, mi profesora jefe, nos dijo que durante tiempos difíciles, cuando todo se detuviera, los médicos y profesores jamás lo harían, porque su labor es única e irremplazable. Sé que no lo dijo con soberbia, sino que con sabiduría, pues como profesor de enseñanza media lo viví durante el año escolar 2020.

Respecto a las críticas surgidas actualmente desde distintos sectores, es necesario aclarar que, como todo en la vida, siempre hay matices. No todo es blanco o negro. Muchos profesores trabajamos el doble o hasta el triple para adaptarnos a las clases en línea, manteniendo casi intactas nuestras ganas por enseñar, buscando nuevas estrategias, aprendiendo más y mejores herramientas tecnológicas, intentando llegar a todos nuestros estudiantes, incluso sin contar completamente con el apoyo ni comprensión de nuestros superiores, que solo exigían resultados como si fuera un año normal. En algunas ocasiones era más importante escucharlos y darles un espacio de catarsis, que trabajar algún concepto de Matemática o Física.

Lamentablemente, también es cierto que muchos colegas no dieron el ancho, no cambiaron ni un milímetro su metodología, utilizaron el mismo material de años anteriores, faltaban a clases y reuniones sin justificación, rara vez encendían su cámara web y tantas otras prácticas reprochables que, al final, coinciden y refuerzan la visión errónea vox populi, sin distinguirlos de quienes nos hemos esforzado por conseguir un aprendizaje significativo, aun cuando pueda ser menor que años anteriores.

Hoy, ad portas de un nuevo año escolar, esperamos que sea mejor que el año pasado, pues ahora contamos con la experiencia previa y, ojalá, el apoyo de quienes nos rodean.

Felipe Fuentes Moya

Profesor de enseñanza media

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