Soledad Alvear

Soledad Alvear

Abogada

Opinión

Río Silala: contramemoria y demanda reconvencional

Los presidentes Sebastián Piñera y Evo Morales se reunieron en el hotel Country Club de Lima el 28 de julio de 2011.

Nuestro país demandó a Bolivia ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya respecto del estatus y uso de las aguas del río Silala. En su demanda, Chile explicó que la calidad de curso de agua internacional del río nunca fue discutido hasta que, a partir de 1999, Bolivia reclamó dichas aguas como exclusivamente bolivianas.

De acuerdo a la conformación geológica de la zona, las aguas del Silala fluyen naturalmente hacia Chile producto de la ley de gravedad, por encontrarse nuestro país aguas abajo. De acuerdo al derecho internacional, al tratarse de un recurso hídrico compartido, debe dársele a éste un uso equitativo y razonable entre Chile y Bolivia.

En la parte petitoria de su demanda, Chile solicitó a la Corte que decida y declare que el sistema del río Silala, junto con las porciones de las aguas subterráneas del mismo, constituyen un curso de agua internacional; que Chile tiene derecho a realizar un uso equitativo y razonable de las aguas, de acuerdo al derecho internacional; y que tiene derecho al uso actual que efectúa de las aguas del río Silala.

Recientemente, Bolivia presentó la contramemoria con sus argumentos. De acuerdo a lo declarado por autoridades bolivianas a la prensa de ese país, Bolivia señalaría ahora que el caudal considerable de las aguas del Silala fluye artificialmente hacia territorio chileno, por las obras de canalización realizadas el siglo pasado. Sorprende esta argumentación, tomando en especial consideración que la concesión a una empresa privada (Ferrocarril Antofagasta Bolivia) respecto de las aguas del Silala en territorio boliviano, que comprendía la autorización para que dicha empresa efectuara trabajos de canalización en territorio de ese país, la otorgó la propia Bolivia en 1908; concesión que se mantuvo inalterable por casi 90 años, hasta el año 1997. Cabe señalar que en 1906, Chile había otorgado una concesión a la misma empresa para la utilización de las aguas del Silala en territorio chileno, esto es, mucho antes de las obras de canalización que realizaría la empresa con el expreso consentimiento de las autoridades bolivianas en territorio de dicho país. Los estudios científicos, por su parte, señalan que el Silala es un río activo, cuyas aguas fluyen naturalmente al territorio de Chile hace miles de años.

Sorprende también que Bolivia, a última hora, junto con presentar la contramemoria decidiera efectuar una demanda reconvencional en contra de Chile en la que solicita, según la prensa, que la Corte declare que Bolivia tiene soberanía sobre esos canales situados en territorio boliviano, y que ese país puede mantener o destruir dichas obras, lo que demuestra la zigzagueante estrategia que ha seguido Bolivia.
Finalmente, cabe señalar que la retórica no le será de mucha ayuda a Bolivia. La evidencia científica será un elemento muy relevante para la resolución del caso, y esa evidencia respalda en forma abrumadora la posición sustentada por nuestro país.

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