Son las expectativas

Encuesta Casen 2017 devela baja en la pobreza


Una encuesta realizada por la Cámara de Comercio de Santiago indica que los entrevistados esperan que, con más de un 50 por ciento de probabilidad, este año nuestra economía caiga en una recesión. Por su parte, el banco JPMorgan pronostica para Chile una tasa de crecimiento de 0,9 por ciento. El principal causante de estos negativos pronósticos es la elevada incertidumbre empresarial. Y ésta está directamente relacionada al proceso constitucional, que, por el momento, es de resultados totalmente abiertos. Como no hay un diagnóstico compartido sobre las causas del estallido social, es muy difícil concordar una solución de fondo.

Para entender el fenómeno es necesario distinguir la acción de unos pocos violentistas, de aquella de un gran número de personas que protestaron pacíficamente. Los primeros -narcotraficantes, miembros de barras bravas, ninis, y lumpen- ampararon sus fechorías en las protestas pacíficas. Es preocupante que un porcentaje significativo de la población considera la acción violenta, que persiste, como un modo legítimo de conseguir fines políticos. Esto es antidemocrático y absolutamente condenable.

La causa de las protestas pacíficas se puede encontrar en expectativas defraudadas. En la base, la narrativa sostenía que el modelo generaría igualdad de oportunidades y meritocracia. Si bien es imposible negar que se avanzó muchísimo en esa dirección, todavía no hemos alcanzado lo posible y, aún menos, lo ideal. Es un hecho que hoy el niño nacido en Vitacura no tiene las mismas posibilidades sociales y económicas que aquel que vive en La Pintana, a pesar de que el último puede -y tan solo 30 años atrás no podía- acceder a educación universitaria. Además goza de razonables niveles de salud y vivienda y tendrá movilización propia. Es decir, la narrativa generó expectativas que solo se dieron parcialmente y que solamente se podrán ir satisfaciendo en un plazo mayor.

Y en lo inmediato, no se cumplieron para los últimos años pronósticos expertos y oficiales de crecimiento económico. No obstante, numerosos agentes económicos se endeudaron en base a dichos pronósticos optimistas y ahora se encuentran con enormes dificultades para cumplir con sus compromisos financieros. Estos agentes esperan entonces que las acciones de protesta se traduzcan de inmediato en mayores ingresos familiares que les permitan reducir su pesada carga de deuda.

El peligro de la actual coyuntura es que -para los fines constitucionales- se confunda un problema generado por expectativas en exceso optimistas, con uno resultado de la aplicación de un sistema político y socio-económico inadecuado. Y que como consecuencia adoptemos instituciones más parecidas a las de países como Cuba o Venezuela, en vez de aquellas como Nueva Zelanda o Australia.

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