Contacto cero, o la necesidad de (a veces) cortar una relación desde la raíz




A veces creemos que hay relaciones que perdurarán para siempre, personas sin las cuales no imaginamos nuestra vida. Sin embargo, por muy difícil que pueda parecer ponerse en ese escenario, ninguna relación es indestructible y ningún vínculo es inquebrantable. A veces, lo que comenzó como un vínculo sano, deviene en uno tóxico y dañino. O incluso peor, en el camino, algo o alguien nos abre los ojos y nos damos cuenta que, esa persona que creíamos tan imprescindible nunca fue un complemento positivo en nuestras vidas sino todo lo contrario.

Si bien en muchos casos las relaciones que han derivado en dinámicas dañinas para las partes pueden trabajarse y mejorar, hay muchos escenarios en los que esto no es posible. Por ejemplo cuando hay abuso psicológico al interior de familias y en relaciones de pareja, amistad o trabajo. Según la encuesta National Intimate Partner and Sexual Violence Survey, en Estados Unidos casi el 50% de las mujeres y un 45% de los hombres ha sufrido violencia psicológica de parte de una pareja. Lo que lo convierte en la forma de agresión más prevalente según los resultados de la encuesta. Y el estudio Abuso emocional en relaciones íntimas: el rol de la edad y género realizado por investigadores de la Universidad de Cleveland en Estados Unidos, explica que este tipo de abuso psicológico puede entenderse como “cualquier comportamiento o actitud no física que tenga como objetivo el controlar, castigar, reprimir o aislar a la otra persona a través del uso de la humillación o el miedo”.

Desde la psicología, existe una técnica para abordar relaciones que operan bajo estas dinámicas tóxicas de abuso. Se trata del contacto cero. El psicólogo español Iñaki Piñuel en su libro Familia Zero explica que, el contacto cero, tal como su nombre indica, implica cortar toda comunicación directa o indirecta con la persona que genera el daño. Incluso si se trata de un miembro de la propia familia. El especialista en salud mental enfatiza que, el contacto cero no es una medida que tenga por objetivo el castigo o venganza, sino más bien es un acto de auto preservación.

Carolina Ulloa psicóloga especialista en terapia familiar y de parejas @terapiafamiliaryparejas explica que el contacto cero es una herramienta terapéutica que se utiliza para terminar relaciones que pueden sentirse adictivas, con niveles de toxicidad o dependencia emocional negativa para la persona. La especialista aclara que es una estrategia que no solo se recomienda en casos de vínculos abusivos al interior de una familia sino también en dinámicas que se suelen observar mucho entre parejas. “Esta técnica consiste en cortar el acceso de y a la ex pareja, por todos los medios posibles —redes sociales, amistades en común, teléfono, mail o cualquier medio que les conecte— e incluso intentar sacar a esta persona de la mente, ocupando mi tiempo libre activamente en otras otras que me puedan distraer mientras se está realizando este trabajo”.

La psicóloga especialista en terapia familiar y de parejas explica que existen múltiples beneficios al aplicar una técnica que puede parecer tan radical como cortar un vínculo tóxico de raíz. “Permite distancia y tiempo para tomar perspectiva, desintoxicarse de la relación y reconectar con tus certezas interiores”, comenta. “Porque la confusión y el mix de emociones que se suele sentir cuando estás en una relación de este tipo, pueden nublar tu criterio. No sé qué está bien o mal para mi. Cuando se está en estos niveles de dependencia negativa, nos podemos hacer adictos a esta adrenalina de las peleas constantes, las idas y vueltas o las reconciliaciones apasionadas que duran poco, por lo que las ganas de terminar la relación no bastan y se necesita apoyo con herramientas prácticas e incluso acompañamiento psiquiátrico si es necesario”. Iñaki Piñuel explica en su libro que “la técnica de contacto cero ayuda a la recuperación exponencial de las relaciones con manipuladores y gente tóxica en general”. Agrega que, en la medida que más prolongado sea el tiempo sin contacto con las personas tóxicas, mayor será el nivel de recuperación de la persona afectada.

Carolina Ulloa explica que, en muchos casos prácticos, el contacto cero es difícil de lograr. “Hay una gran dificultad al utilizar esta estrategia cuando hay hijes, negocios o mascotas en común”, explica. “Debe haber una constante coordinación que impide el contacto cero. En estos casos, la recomendación es cero conversaciones personales o de la relación. Sólo encontrarse para hablar de los temas que les unen y también separar amistades, redes sociales y espacios comunes que frecuentaban, porque son encuentros que pueden terminar en recaídas o peleas”. Iñaki Piñuel explica en su texto que volver a las dinámicas previas al contacto cero implica volver a un estado de caos emocional: “Confusión, la disonancia cognitiva, la alteración emocional, la depresión, el vacío y la inseguridad personal son los efectos de mantener contacto por cualquier via con los psicópatas integrados”.

Por eso, incluso cuando parece imposible imaginar la vida sin esa persona que nos ha acompañado por años, cuando los vínculos no son sanos, la única alternativa es cortar todo aquello que nos une. A veces esperamos que haya un momento de cierre, una disculpa y una conversación final que no va a llegar y la recomendación de los especialistas en esos casos es cerrar la puerta y seguir adelante.

Lee también en Paula:

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.

El estrés puede generar efectos negativos en el organismo como envejecimiento prematuro y enfermedades crónicas, fomentando una mala calidad de vida.