Hospital Regional de Temuco será el primer centro asistencial del país con laboratorio 3D

Foto Ilustración: Patricia Holmqvist.

Desde este año el recinto cuenta con un espacio dedicado a la creación de réplicas exactas de órganos para uso en cirugía, una innovación tecnológica con múltiples posibilidades para el área de la salud. Diseñado cuando el centro hospitalario vivía el peak de la crisis del Covid, permitirá disminuir el tiempo de cirugías y ayudará a los profesionales a prepararse en el proceso preparatorio con moldes que representen el hueso del paciente.


Sucedió hace algunas semanas en el Hospital Regional de Temuco: los cirujanos se preparaban para un procedimiento complejo, al hacer una punción a través de las vías biliares del hígado, una red de pequeños tubos que llevan bilis al interior del órgano. A simple vista, la complejidad es alta frente a la precisión que se debe tener. Pero para la fortuna de los profesionales del recinto de alta complejidad del sur de Chile, la tecnología está de su lado.

Horas antes de ingresar a pabellón, el paciente se sometió a un escáner, que permitió construir una réplica idéntica y en tamaño real de las vías biliares a través de impresoras 3D, con la que los cirujanos practicaron el procedimiento, entregando seguridad para un procedimiento que antes era imposible de conseguir.

“La pandemia aumentó la flexibilidad hacia las ideas novedosas, o lo que antes se habría visto disruptivo”, cuenta aún entusiasmado el doctor Leonardo Santander, médico internista UCI y jefe del departamento de Gestión Clínica del hospital Hernán Henríquez Aravena (HHHA), luego de formar hace tres meses la Unidad de Laboratorio Digital 3D, una implementación pionera en centros asistenciales públicos, contando con una moderna tecnología hacia todas las áreas clínicas del centro asistencial.

Santander aún recuerda cuando el proyecto del laboratorio era un sueño. “Se veía complejo, muy difícil”, relata, al recordar que la idea comenzó a gestarse a mediados del 2020, cuando la región enfrentaba altos casos de covid que eran derivados al hospital, siendo una de las recintos más golpeados al ver saturadas rápidamente sus inmediaciones. Por circunstancias del momento, el médico hizo contacto con el odontólogo Francisco Poo, implantólogo de profesión con basta experiencia en impresión 3D con resina como ayuda para sus cirugías.

El actual encargado de la Unidad de Laboratorio Digital 3D pertenecía a una agrupación de universidades dedicadas a la creación de objetos médicos en tercera dimensión, aportando desde mascarillas hasta las pequeñas piezas que habían fallado en los ventiladores mecánicos. Ambos profesionales de la salud terminaron formando un vínculo cuando se encontraban por la calle, cuando salían a caminar por lugares cercanos al hospital para respetar la distancia social y descansar de las largas jornadas atendiendo a pacientes covid.

“Uno se pillaba en la calle, donde nos imaginábamos cómo arreglar el mundo”, sostiene Leonardo Santander, buscando la manera de formalizar un proyecto que mantuviera las impresiones 3D, las cuales puedan ser usadas por cualquier departamento del hospital.

“Es medio complicado formar un laboratorio digital, sobre todo en pandemia, porque no es un concepto que esté muy integrado en salud”, asegura Francisco Poo. De las conversaciones de pasillo, saltaron a formalizar la idea, que fueron mostrando a las distintas autoridades del recinto, buscando aliados entre los equipos quirúrgicos. A principios de año pudieron conversar con el director, quien agregó el espacio dentro del presupuesto 2021.

Lo que más recalcan ambos gestores de la iniciativa es que la crisis del covid permitió analizar nuevas formas de trabajar, siendo un terreno fértil para poder desarrollar todas estas innovaciones que estaban en carpeta. “Si nosotros quisiéramos ser el mejor hospital del mundo, la brecha en infraestructura y de profesionales que existe es gigantesca, y se necesitarán décadas para lograrlo. En cambio, si comparas el costo en inversión en tecnología, la diferencia es abismal y hace que, sobre todo para países como el nuestro, podamos ir replicando”, dice Santander, dado que el costo de las impresoras es bajo comparado con otras implementaciones, consiguiendo desde $400 mil una máquina que se use en ambiente clínico.

Por su lado, Poo cree que es una tremenda oportunidad para el sistema público, sobre todo pensando que el HHHA es el recinto de alta complejidad más grande del sur de Chile. “Invertir en tecnología y digitalización, que no siempre se ve de un día para otro, vale la pena. Eso ha sido maravilloso y nos ha permitido desarrollar este tipo de cosas”, dice.

El doctor Leonardo Santander y el odontólogo Francisco Poo, los gestores del Laboratorio Digital 3D del Hospital Regional de Temuco.

Cómo funciona

Con el laboratorio 3D ya funcionando, los profesionales a cargo detallan que empezaron a trabajar con dos departamentos al interior del recinto regional, entre ellos el dedicado a temas maxilofaciales, siendo el lugar que le ha dado impulso al proyecto junto al de radiografía interpersonal.

El odontólogo Poo rescata que donde se les saca mayor provecho al laboratorio es en la planificación de las cirugías, al imprimir el órgano o la parte del paciente que se va a intervenir. “El clínico puede intervenir la réplica impresa antes de ir al pabellón”, explica, agregando que este ingresa a cirugía con un conocimiento previo a lo que se va a enfrentar, y así manejar mejor las complicaciones, incluso planificar mucho mejor el tratamiento disminuyendo los tiempos de operación.

En su caso, recientemente utilizó la impresora para un caso en el que debía extraer un tumor que creció en una mandíbula. Para eso se corta el pedazo 3D donde la guía quirúrgica lo dice, y se reemplaza por un pedazo de cadera que también se hizo en la impresora, encajando perfectamente en el paciente.

Una cirugía de este estilo puede demorar hasta 5 horas, aunque si los cirujanos llegan al pabellón con la réplica impresa pueden demorar incluso un 50% menos, lo que desde el punto de vista del hospital puede significar atender a más pacientes en un día. Asimismo, agrega: “Los cirujanos y anestesistas son escasos, lo que ayuda a contar con los profesionales y actuar más veces, impactando positivamente”. El doctor Santander manifiesta que la labor del laboratorio también se traduce en mayor cercanía con los pacientes. “Uno puede explicar mucho mejor que lo que se va hacer, cómo se va a intervenir. Es uno de los beneficios de ir utilizando esta tecnología”.

La primera etapa del proyecto fue el levantamiento y conectar a los equipos técnicos. Si bien aún no alcanzan a trabajar con todas las unidades, parte del equipo médico se ha acercado a preguntar ya que “la mayoría no lo esperaban, no podían creer que iba a haber algo así en el hospital”.

Entre las proyecciones que plantean en el laboratorio, aparte de seguir incentivando la creación de moldes de los pacientes que requieren cirugía, están preparando un ámbito clínico indirecto, creando una biblioteca donde van a tener todos los insumos críticos digitalizados, desde adaptadores para ventiladores mecánicos hasta hisopos para muestras covid; diversas herramientas que los equipos del hospital dependen para funcionar, y que podrán hacer para solucionar problemas del momento. “Si llegan a fallar, en lugar de tener que traerlo del extranjero, vamos a abrir el archivo y se va a imprimir”, cuenta Poo.

El tercer ámbito, que se incluyo dada las expectativas del personal médico es la simulación clínica, al poder simular escenarios y operar en tamaño exacto con condiciones seguras. “Van al laboratorio, practican, y cuando llega la hora van a estar entrenados”, establece.

Todas estas utilidades llevan a sus creadores a creer que la inclusión de la digitalización en los hospitales puede seguir creciendo. Leonardo Santander sentencia que la masificación de este tipo de innovaciones depende la visión y lucidez del personal médico a lo largo del país. ”Nosotros tenemos que entender que no somos el mismo Chile de antes, que tenemos oportunidades que dependen de nuestra visión, no de nuestro dinero. Tenemos el deber moral de hacerlo, porque pueden ayudar a mejorar la salud de la población”, sintetiza.

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