Trámites online y Cloud: las tecnologías que permanecerán pospandemia

Cada vez son más los trámites que se pueden realizar con Clave Única y, a pesar del retorno a las clases presenciales, los programas online de universidad y otras instituciones han tomado alta presencia en estos meses. Las empresas, por su parte, jugarán un rol clave en el regreso a las oficinas, con modalidades híbridas o en línea y con la nube como principal aliado.


Que la pandemia trajo consigo cambios no es algo cuestionable. Es sabido que, con la llegada del Covid-19, los distintos sectores e industrias tuvieron que adaptarse. Nuevas tecnologías, oficinas virtuales, el trabajo remoto, entre otras tantas medidas, destacaron durante este último año. Y no es solo eso, sino también la ciudadanía, para poder continuar con ciertos servicios, también saltó a esta nueva ola de modificaciones. Trámites en línea y las clases a distancia son algunas de ellas. Pero, ¿qué cambios digitales se mantendrán pospandemia?

Uno de los puntos que se encumbró durante el período de pandemia, es el de la posibilidad de realizar trámites del Estado de manera digital con Clave Única. Esto permitió que, a pesar de la contingencia sanitaria, la ciudadanía pueda acceder a una mayor oferta de trámites digitales y que antes requerían de presencialidad. También aumentó, con ello, la disposición de los usuarios de recurrir a estos medios.

Entre los temas que siguen vigentes hoy en día con respecto al avance de las tecnologías, es el de la brecha etaria y social con respecto a esta. A pesar de ello, Máximo Pavez, Subsecretario General de la Presidencia, indica que esto ha cambiado en los últimos meses. “Le han ido perdiendo el miedo a la tecnología y se han dado cuenta de que es mucho más fácil, rápido y barato hacer trámites por Internet. Y, de hecho, el total de trámites informados durante el primer semestre, solo el 6,3% se hizo presencialmente y un 0,6% por vía telefónica y módulos de atención”, indica.

De acuerdo al Registro Nacional de Trámites, a diciembre de 2018, en la Administración Central del Estado, habían unos 1.456 trámites digitalizados, que significaba un 48% del total informados por las instituciones. Para octubre del presente, la cifra escaló a 2.724, que es un 78% del total de trámites existentes. Pavez asegura que, tres años atrás, existían 3,8 millones Clave Única activadas. Previo a la emergencia sanitaria, se registraban unos 8,5 millones de inicios de sesión al mes y poco más de un millón de ciudadanos la usaban en el mismo periodo. Pero eso cambió con el Covid-19 y las cifras más que se duplicaron, llegando a las 13,6 millones de Clave Única activadas.

“Aprobamos una ley, estamos terminando de tramitar los reglamentos y creemos que existirá un antes y un después de nuestro gobierno en esta materia”, asegura Pavez, recordando los 2.724 trámites que ya están digitalizados, del total de 3.495 registrados por las instituciones de la administración central del Estado. De todas maneras, los avances continuarán y, durante las próximas semanas, esperan sumar otros procesos al sistema, para así cumplir con la meta del 80% de trámites digitalizados y cumplir con su meta impuesta.

Cambios en las empresas

La pandemia aceleró la forma de hacer negocios. Sea a nivel micro, hasta las grandes compañías. De acuerdo a uno de los más recientes estudios de Accenture, las empresas que aceleraron su transformación digital antes de la pandemia, crecieron el doble de las que no y ahora lo hacen hasta cinco veces más. Por lo tanto, ha quedado casi demostrado que en el mundo pospandemia estas estrategias serán parte fundamental. En su Tech Vision 2021, un 85% de los ejecutivos locales sostuvo que su arquitectura tecnológica es fundamental para el éxito de sus empresas, y el mismo porcentaje asegura que la estrategia de negocio y TI son inseparables. En ese sentido, asegura Nicolás Goldstein, Presidente Ejecutivo de Accenture Chile, las empresas están en un punto de decisión crítico.

“Para convertirse o seguir siendo líderes del sector, se deben crear estrategias tecnológicas competitivas. Al mismo tiempo, mientras realizan inversiones en la nube, data analytics y tecnologías emergentes como DARQ, tienen que pensar en el impacto a largo plazo que pueden tener estas opciones”, dice Nicolás Goldstein. Luego agrega: “Las arquitecturas más dinámicas, sostenibles y competitivas serán las que permitan a las empresas aprovechar todo el potencial de las capacidades tecnológicas disponibles en la actualidad, construyendo soluciones únicas para los mercados actuales mientras mantienen un enfoque en la reutilización, y los objetivos cambiantes de la empresa”.

Luego de la emergencia sanitaria, el éxito de cada firma dependerá de si cuentan o no con una base tecnológica. A diferencia del periodo previo a la pandemia, asegura que las organizaciones ya no necesitan abordar los problemas igual que sus competidores, y las soluciones tecnológicas únicas serán la ventaja competitiva.

Futuristic design of a cloud network computing

Eso sí, como el teletrabajo fue una de las medidas que se instaló debido al Covid-19, las distintas compañías tendrán que avanzar hacia el trabajo híbrido, para así impulsar lo mejor de lo digital y lo presencial. En este último caso, las nuevas tecnologías cumplirán un rol clave para construir ambientes inteligentes y así tener mayor eficiencia en el uso del tiempo y espacio.

Goldstein enumera algunas de las herramientas necesarias: sensores, cámaras, sistemas de programación y reserva, señalización digital, iluminación conectada, entre otros. “Para impulsar los lugares de trabajo inteligentes es fundamental invertir en tecnologías como Cloud, herramientas de colaboración digitales y avanzar hacia una cultura continua de aprendizaje. Los colaboradores deben prepararse hoy para trabajar en conjunto con las nuevas tecnologías”, asegura el ejecutivo.

En ese sentido, la tecnología Cloud será el habilitador de los cambios que se produjeron durante la pandemia. “Sin Cloud, habría sido imposible aplicar el teletrabajo; segundo, el rápido avance de la transformación digital de las organizaciones tampoco habría sido viable y la nube es la única forma de seguir avanzando en la transformación de los negocios; y finalmente, permite alcanzar objetivos de sustentabilidad que se han convertido en prioridad para las organizaciones”, resume Goldstein.

Si se sigue con ese rumbo, plantea, las migraciones a una nube pública pueden reducir las emisiones de CO2 globales en 59 millones de toneladas, que es un 5,9% de las emisiones total de TI. “Las empresas necesitan gestionar de forma eficiente y segura los datos y sin Cloud es una misión imposible”, añade. Con la nube también se fomentará la innovación a nivel empresarial, que es fundamental para mantener la competitividad.

Mundo educacional

Las clases remotas fueron una solución que tomó impulso mediante avanzaban los meses. Durante el primer semestre de 2020, hubo instituciones que cerraron prontamente su periodo de formación, mientras otras se conformaron con tan solo enviar guías de lectura a la casa de los alumnos. Algunas organizaciones adoptaron modelos en los que los profesores, desde sus casas y equipos, realizaban clases a los menores. Pasó en colegios, liceos, jardines infantiles, preuniversitarios, y también universidades. Ahora la realidad es un tanto distinta y, por ejemplo, el Ministerio de Educación anunció que para el 2022 la asistencia presencial será obligatoria. Y algo similar hizo la Universidad de Chile, que anunció la presencialidad total para el próximo año -aunque su rector desdramatiza la modalidad online y ha especificado que, en caso de tener que volver a eso, se realizará-.

A pesar de ello, las diversas universidades continuarán con sus modelos híbrido-flexible, y que se volvieron un término tan popular durante la pandemia. Sumado a estos, seguirán los programas realizados completamente en línea, y que, entendiendo el experimento educacional realizado en este periodo, apuntas a romper las barreras de la distancia para que así todos puedan acceder a la educación, aunque sea de forma remota.

De hecho, se han prestado como una alternativa viable para aquellos empresarios o trabajadores que, sea por cuestiones de tiempo o ubicación, no tienen disponibilidad para realizar desplazamientos a un lugar determinado. La tecnología así lo ha permitido, y también las distintas casas de estudio incluso desde el extranjero, ofreciendo cursos, diplomas, e incluso magísters que son dictados en su totalidad en línea.

Pero no solo se ha tratado de imponer modelos completamente digitales o híbridos educativos, en los que parte de los estudiantes pueden estar presencialmente, mientras sus pares están desde casa viendo la clase. También se ha potenciado el uso de tecnología al interior del aula. Y no solo eso, sino también el contenido que se dicta en las clases. El uso de robots al interior de establecimientos educaciones, por ejemplo, ya es una realidad, así como también las lecciones que apuntan a enseñar a los alumnos sobre el uso de la tecnología e incluso programación y que se espera viva un crecimiento durante los próximos años, fomentando la enseñanza de estas áreas desde los primeros años de formación.

El impacto psicológico

Más allá de las distintas implementaciones tecnológicas, tampoco cabe duda que los trabajadores, alumnos, y la ciudadanía en general se tuvo que someter a cargas nunca antes vistas. Dormir y hacer la vida familiar en el mismo de lugar de trabajo, estar expuestos a pantallas más del tiempo recomendado, desórdenes alimenticios, el constante estado de alerta por las distintas notificaciones laborales, entre otras cosas, se volvieron una carga para los colaboradores y usuarios en general.

Con el retorno presencial de los distintos sectores, se espera que eso se reduzca progresivamente. Evidentemente todos estos factores generaron un daño y y cambiaron el día a día de la ciudadanía, pero es cosa de tiempo para poder revertir las consecuencias de dos de los años más intensos para las más recientes generaciones.

Gloria Zavala, académica del Departamento de Psicología de la Universidad de Chile, comenta que la pandemia, en la ecuación de los usuarios, no se puede sacar. Esta, define, influyó en la distribución de los labores y cuidados en el hogar y familia, pero también la soledad de algunos que se enfrentaron al teletrabajo en solitario. Eso sí, advierte, en un principio no era teletrabajo propiamente tal, sino una entelequia, porque era trabajo virtual en un contexto de emergencia, no había estructuración suficiente y muchos improvisaron. Pero ahora está mucho más incorporado y regulado.

En términos psicológicos, eso sí, Zavala dice que enfrentarse a una nueva forma de trabajar es una carga más, porque hubo padres que tuvieron que lidiar con la educación de sus hijos y todo de la mano de la tecnología. Y los mecanismos de control también generaron roces.

“La vuelta a la presencialidad por parte de los trabajadores es completa, pero en términos generales es positiva”, asegura la doctora en Psicología de Universidad de Chile. Eso sí, dice que los retornos deben ser de forma paulatina, porque “es estresante, porque de nuevo te cambian el esquema y no sabes cuándo tendrás que volver a encerrarte, porque de todas maneras seguimos en pandemia”. Las empresas, en esta nueva realidad luego del Covid-19, tendrán que cambiar sus estructuras y estrategias al interior de la organización.

“El retorno debe ser paulatino, porque se debe considerar que habrá cambios en la interacción a través de lo tecnológico, e implica volver a estructurar una nueva rutina para los trabajadores: no es como si no hubiesen pasado dos años en virtual y vuelven como antes. Esto significará partir nuevamente, con una rutina que tampoco será igual a al anterior”, desarrolla la psicóloga laboral. En ese sentido, tener modalidades híbridas, con algunos días presenciales y otros en línea, será una buena medida. Volver a las oficinas debe ser una estrategia progresiva, y que facilite tomar estas nuevas rutinas de trabajo, para así generar más tranquilidad a los trabajadores y cierta capacidad de inducir a la nueva forma de trabajar, “que es parecida, pero no igual que antes”.

En cuanto a la tecnología en sí, define que es algo que permanecerá y, a pesar de haberse implementado con creces durante la pandemia, es parte de la nueva realidad y continuará así. “Si se le da un uso respetado por los tiempos, es positivo, pero todo lo virtual se debe mantener, siempre y cundo se considera cómo se involucra correctamente a los procesos laborales”, cierra.

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