Boric emplaza al Senado para que resuelva indulto a detenidos por estallido social

Chilean elected president Gabriel Boric (C) greets supporters upon his arrival at the Election Qualifying Tribunal (Tricel) for his official proclamation as president-elect, in Santiago, on January 10, 2022. - Boric is to take office on March 11, 2022. (Photo by Javier TORRES / AFP)

El viernes los familiares de los denominados presos de la revuelta se manifestaron frente al comando del mandatario electo exigiendo el avance del proyecto de ley. En su equipo hay inquietud ante la posibilidad de que el tema le abra un flanco en medio de la instalación de su futuro gobierno.




“Liberar, liberar, a los presos por luchar”. Ese fue el grito con que un reducido grupo de manifestantes recibió ayer a la salida del Tribunal Calificador de Elecciones al presidente electo, Gabriel Boric.

La situación estuvo precedida por una ceremonia en la que el organismo lo proclamó formalmente como el presidente electo de Chile, tras derrotar a José Antonio Kast en el balotaje del pasado 19 de diciembre.

La escena en el frontis del tribunal, en pleno centro de Santiago, no es aislada. En los últimos días en los equipos políticos del mandatario electo reconocen que ha aumentado la presión de los familiares de los denominados presos de la revuelta para que se apruebe la ley que busca aplicar un indulto y que se encuentra en primer trámite constitucional en el Senado.

Así se vio el viernes pasado cuando familiares de los detenidos llegaron hasta el centro de operaciones en que Boric prepara la instalación de su gobierno. En las afueras de la denominada “Moneda chica”, los manifestantes pidieron reunirse con el legislador para solicitar urgencia a la iniciativa e incluso increparon al presidente de la Comisión de Constitución de la Cámara Alta, Pedro Araya.

El senador independiente-PPD fue citado precisamente por la mano derecha del futuro jefe de Estado, Giorgio Jackson, y su exjefa de campaña, Izkia Siches, para pedirle máxima colaboración en el objetivo de llegar a un acuerdo que cuente con el respaldo necesario para la aprobación del proyecto.

La cita con Araya, que se gestó justamente luego de que manifestantes rayaran el frontis de su nueva oficina con frases como “Boric amarillo” y “libertad a los presos de la revuelta”, según admiten en el comando, da cuenta de la preocupación que se ha instalado ante la posibilidad de que abra un eventual flanco político con ese mundo previo a que el mandatario electo asuma el cargo.

Esto, sobre todo, considerando el compromiso con los familiares y con figuras que respaldaron la candidatura de Boric en el balotaje, como es el caso de la senadora electa Fabiola Campillai y Gustavo Gatica, ambos víctimas de trauma ocular por parte de fuerzas de Carabineros.

Consultado sobre el punto, Boric emplazó ayer al Senado a resolver el asunto a la brevedad.

“Hago un llamado enfático a los senadores a que esto se resuelva en el mes de enero, esto no puede seguir esperando. Nosotros como gobierno nos comprometemos a abrir un diálogo que sea amplio para que esto no se trate ni de vencedores contra vencidos, ni de un sector contra otro, sino que para generar la unidad tras un periodo de tanta tensión y división”, dijo.

Eso sí, el mandatario aseguró que también se debe avanzar en reparación para aquellos emprendimientos que se vieron afectados por los desórdenes.

Para Boric es clave que la iniciativa sea aprobada con la configuración de este Congreso y no el próximo, cuyo esquema no favorece a la actual oposición.

Rebaja de quórum

Bajo ese escenario, en su equipo político sostienen que ha habido coordinación permanente con el senador frenteamplista Juan Ignacio Latorre (RD), quien trabaja en indicaciones que incluyen la rebaja en el quórum de aprobación.

Hasta ahora, la moción requiere de dos votos oficialistas para viabilizar su avance y lograr los 4/7, es decir, 25 votos.

“Se abrió un plazo de indicaciones hasta el día miércoles, vamos a ver cuáles y cuántas se presentan. Por ahora, la conversación ha sido más bien al interior de la oposición, con el senador Araya como presidente de la Comisión de Constitución, para buscar darle un trámite acelerado o con urgencia la discusión en particular. Y lo mismo con la presidenta del Senado, para que una vez que se despache de la comisión, se pueda poner en tabla en sala durante enero. También estamos barajando la posibilidad de que el quórum no sea de 25 votos, sino que de 22, que es el quórum constitucional para un proyecto de indulto general. Y eso es lo que estamos viendo a nivel de indicaciones”, explicó Latorre a La Tercera.

Asimismo, fuentes que han conocido de las conversaciones del futuro gobierno con parlamentarios señalan que no se descartaría un gesto a aquellos funcionarios de Carabineros que sufrieron lesiones o se encuentran detenidos, el que en todo caso se incluiría en una iniciativa distinta.

Esa tesis, de hecho, ha sido defendida por dirigentes del sector como Fernando Atria.

“El proyecto de indulto general debería ser presentado como una cuestión de pacificación, no de beneficiar a determinados presos, y eso supone abrir la discusión a cuestiones adicionales. Por ejemplo, que dentro de esa discusión se incorpore el debate sobre medidas de reparación no solo a quienes sufrieron daños físicos, sino también a las personas que sufrieron daños materiales. Y la otra cosa es que un proyecto como este debería discutir los casos, que no son todos, en que ese indulto general debería alcanzar a los miembros de las fuerzas de seguridad, de policías”, dijo a este medio en diciembre el convencional del FA.

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