Comité político: el segundo tiempo del "círculo de hierro" de Piñera

El presidente de la Republica habla del triunfo de Chile en la Haya por la demanda marítima Boliviana

1 de octubre de 2018/SANTIAGO El Presidente de la Republica, habla tras el fallo de la demanda marítima de Bolivia en la Haya. El ministro del Interior, Andres Chadwick (I), el ministro Gonzalo Blumel (C), y la ministra Ceciia Perez (D). FOTO: SEBASTIAN BELTRAN GAETE/AGENCIAUNO

El Mandatario hizo un cambio de gabinete que no afectó a los ministros Andrés Chadwick, Gonzalo Blumel y Cecilia Pérez. Ahora, el desafío de ellos es ejercer presión en la oposición para acelerar la votación de las reformas.




En enero de este año fue la primera vez que el Presidente Sebastián Piñera comenzó a evaluar la opción de un cambio de gabinete. Ese proceso, según fuentes de Palacio, lo detuvo en febrero y lo retomó hace un par de semanas, cuando analizó -según reconocen algunos en el gobierno- todos los escenarios, entre esos, modificar a su comité político.

Finalmente, sin embargo, el Mandatario determinó dejar intactos a los integrantes de esa instancia, que son -a la vez- los miembros de su denominado "círculo de hierro": los ministros Andrés Chadwick (Interior), Gonzalo Blumel (Segpres), y Cecilia Pérez (Segegob).

En el Ejecutivo afirman que esa decisión se debió a que, pese a las fortalezas y debilidades de cada uno de ellos, el Jefe de Estado está conforme y contento con su equipo más cercano y optó por potenciar al "piñerismo" y a su entorno de confianza en el ajuste ministerial que concretó el jueves pasado. En ese sentido, el Mandatario apostó por renovar al equipo económico, con la llegada de Juan Andrés Fointaine a Economía y de Alfredo Moreno a Obras Públicas. Asimismo, puso las fichas en "relevar" la meritocracia con el exmilitante de la DC y ex Ciudadanos Sebastián Sichel, quien arribó a Desarrollo Social.

La decisión de Piñera de mantener a su "círculo de hierro" es leída por algunos en el oficialismo como "el segundo tiempo del comité político", una nueva etapa que se inicia justamente tras el cambio de gabinete. Esto, porque cada uno de ellos deberá potenciar sus respectivos roles e intentar desplegarse con el mayor éxito en cada una de sus áreas. Eso sí, advierten las mismas fuentes, sin un cambio de diseño a lo que ya se venía haciendo, sino que, más bien, fortaleciendo ese esquema.

De todas formas, la determinación del Jefe de Estado de conservar a su equipo político no ha pasado desapercibida y ya hay críticas públicas en el propio oficialismo, particularmente en la UDI, desde donde advirtieron hoy día que el cambio debió haber incluido al área política. Esto, entre otros factores, por el déficit que perciben en sectores de Chile Vamos y por lo que reflejan las encuestas, como el último sondeo del CEP.

En ese contexto, en el Ejecutivo también hay algunos que en privado reconocen que les "llamó la atención" y que podría "ser un error" que no se hicieran cambios en esa área. Esto, sostienen, porque en su primer gobierno a los entonces voceros los removió a los 16 meses en el cargo, un plazo que en el caso de Pérez se cumple el próximo mes. Por ejemplo, afirman las mismas fuentes, en la primera administración de Piñera Chadwick asumió la vocería en julio de 2011, en reemplazo de Ena von Baer, mientras que en noviembre de 2012 asumió Cecilia Pérez en reemplazo de Chadwick, quien pasó a ocupar el cargo de ministro del Interior.

Además, en su primera administración también cayó Rodrigo Hinzpeter, quien fue su jefe de gabinete. Con todo, en el gobierno afirman que ahora el escenario es distinto, porque su equipo actual "está más afiatado", se conocen hace años y "trabajan de memoria", lo que -dicen- Piñera valora. Y, de hecho, según fuentes de La Moneda el Mandatario debatió con ellos el diseño del cambio de gabinete que terminó concretando eljueves.

De igual manera, junto con escuchar las opiniones de su comité político, el Jefe de Estado tomó en consideración la opinión del jefe del Segundo Piso, Cristián Larroulet. Esto, indican las mismas fuentes, sobre todo en las últimas 48 horas.

Los desafíos

"Estoy más convencido y comprometido que nunca con la necesidad de impulsar y sacar adelante estas modernizaciones y reformas. En consecuencia, y después de haber hecho todos los esfuerzos de diálogo y búsqueda de acuerdos, llegó el tiempo de las definiciones y la acción". Esas fueron las declaraciones de Piñera el jueves, tras la ceremonia en que hizo el ajuste ministerial.

Las últimas nueve palabras -"llegó el tiempo de las definiciones y la acción"- son las que reflejan el eje principal que deberán cumplir desde ahora, en este "segundo tiempo", los ministros del comité político, según afirman en Palacio.

En el gobierno sostienen que Piñera está con la convicción de que ahora que están todas las reformas emblemáticas ingresadas en el Congreso (tributaria, previsional, laboral, salud y agenda de seguridad), el objetivo ahora es "acelerar el tranco" y sacarlas adelante. Esto, pese a que eso pueda significar el rechazo de la oposición a una o varias de ellas, considerando la mayoría que tiene la centroizquierda en el Congreso.

Así, es ahí donde deben estar concentrados los esfuerzos de los secretarios de Estado: en ejercer presión en la oposición para acelerar las reformas. ¿La razón? En el Ejecutivo señalan que el Mandatario considera que "hay reformas cautivas" en el Parlamento, frente a las que la oposición ha mostrado un "afán de dilatarlas"; y que, en ese sentido, en algunas de ellas se podría apostar por dejar "vencer las urgencias legislativas" para que la oposición se vea en la obligación de votarlas. Y si las rechazan: "Deberán responder ante la ciudadanía", repiten en Palacio.

De todas formas, advierten que "se verá caso a caso", porque hay espacios en los que se ha llegado a acuerdos con sectores de la oposición, por ejemplo, en las reformas tributaria y previsional. Y que, en ese sentido, esperan seguir contando con el respaldo de la DC y el Partido Radical en esas iniciativas y en otras.

En el Ejecutivo, además, señalan que harán una revisión del estado de todos los proyectos de ley: cuánto tiempo de tramitación han tenido, cómo se ha portado la oposición y cuáles serán las iniciativas prioritarias para ir poniendo las urgencias. Sobre esto último, no hay dudas de que las reformas tributaria y previsional son las que quieren sacar con mayor celeridad y la apuesta es ingresar las indicaciones comprometidas en los próximos 15 días, para recién ahí modificar las urgencias.

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