Cruzar el Rubicón: la decisión política más íntima de parte de la centroizquierda

La última esperanza, tanto para los amarillos como para los miembros de la centroizquierda, era que las atribuciones de la comisión de Armonización aumentaran, y pudiera modificar normas consideradas por ellos como problemáticas. Pero tampoco pasó. Y todo decantó en un momento en que votar Apruebo era insostenible.

A medida que el proceso constituyente avanzaba, grupos de la centroizquierda -tanto políticos como ciudadanos comunes- fueron sintiéndose más y más incómodos con la idea de aprobar la propuesta de nueva Constitución. Acá, la historia de cómo llegaron a tomar una decisión en la que jamás pensaron se encontrarían, asumiendo los costos políticos y personales de votar Rechazo.


El primer paso de su cruce sin vuelta del río Rubicón, dice Cristián Warnken, sentado en un café en Providencia, se dio en el verano del 2022: “Yo estaba en otra: me estaba cambiando de casa al sur, el país se gastaba el IFE, se compraba autos. Era un verano caliente y nadie estaba interesado en la Convención”.

El profesor de literatura, que tiene raíces políticas en la izquierda dura -aunque con los años se moderó-, recuerda que cuando empezaron a salir los primeros informes de las comisiones temáticas del proceso constituyente, se leían cosas insólitas: “Aún no llegaban al pleno, pero eran delirantes -comenta-. Una señora habló de disolver los poderes del Estado. Una locura”.

Para entonces, Warnken ya había publicado el 27 de noviembre pasado la primera “carta amarilla”, una crítica a la “izquierda cavernaria” y enfurecida. Enseguida, le llegaron comentarios positivos, que valoraron el tenor de la carta. Y para dar una advertencia, el 5 de febrero publicó una segunda misiva, la “Carta a todas las bases amarillas del país”. En ella, decretaba un “estado de alerta en su grado máximo” y criticaba la “visión maximalista, refundacional” que se tomaba la Convención.

Más gente se le acercó. Se agruparon decenas de escritores, profesores, pensadores y abogados en un chat de WhatsApp. Le pusieron “Amarillos por Chile”. Pronto, su manifiesto sería firmado por más de 75 figuras, incluyendo varios políticos de centroizquierda. Entre sus primeros miembros están Darío Contador, Mario Waissbluth, Mauricio Electorat y Carolina Goic.

La brecha que abrieron los Amarillos pronto sería vista con buenos ojos por otros grupos que venían sintiendo lo mismo a partir del proceso constituyente.

Felipe Harboe, exsenador que renunció para ser convencional constituyente, no estaba en un buen pie político en el órgano. Veía cómo le rechazaban normas sencillamente solo por ser una figura de la ex Concertación. En lo mismo estaba Fuad Chahin. Su partido, la Democracia Cristiana, logró dos escaños en el órgano. Uno era él y el otro, el abogado Christian Viera, quien cruzó la vereda para unirse al FA el mismo día de la instalación.

Tanto el falangista como el exsenador lograron amasar un pequeño grupo de ocho convencionales, el Colectivo del Apruebo, con el que maniobraron a lo largo de todo el proceso. Mientras, el PS sacaba cuentas alegres: metió 15 constituyentes -varios independientes-. Pero al poco andar, le dio la espalda a su pacto electoral, iniciando una alianza con el Frente Amplio.

La exgestora cultural Javiera Parada, mientras todo esto pasaba, veía con desazón cómo se excluía a la derecha del debate constituyente. En tanto, Óscar Landerretche, expresidente del directorio de Codelco, tenía ganas de aprobar el texto, dice su amigo Felipe Harboe. Tomándose un café, el PPD le contaba cómo estaba la discusión dentro. El economista no podía creer lo que escuchaba.

Y a pesar de la ínfima representación, la DC miraba con interés el proceso. En un grupo de WhatsApp con abogados constitucionalistas, Fuad Chahin, Ximena Rincón y Matías Walker comentaban las últimas normas que estudiaba la Convención.

La situación era insólita e impensada. Pero pasó. Después de más de 30 años votando a la par, la izquierda se estaba bifurcando entre dos caminos opuestos. Y lo que parecía peor: ad portas del primer proceso constituyente electo democráticamente en toda la historia del país.

Las alertas

A medida que más normas consideradas “incómodas” o “disparatadas” iban emanando desde la Convención Constitucional -algunas, incluso, aprobadas por los 103 votos del pleno-, se hizo imperativo para los grupos tratar de influir en las decisiones de los constituyentes.

Las que más resquemor generaban, tanto en los Amarillos como en la centroizquierda, eran la forma en que se estaba abordando la plurinacionalidad, la conformación del Estado regional y el reemplazo del Poder Judicial por los Sistemas de Justicia. Pero entre todas, el sistema legislativo basado en un bicameralismo asimétrico “inédito”, con fin del Senado incluido, fue una de las que más reacciones adversas gatilló, incluyendo la pugna entre los convencionales del Colectivo Socialista con los parlamentarios de ese partido.

Los Amarillos lo hicieron en base a alertas. Crearon un comité de contenidos, formado por los abogados Jorge Correa, Zarko Luksic, Hernán Vodanovic y Jaime Campos, entre otros. El grupo empezó a revisar cada norma que emanaba de la Convención, e iban levantando alertas de ser el caso: primero amarillas, luego rojas, las más graves.

Parada, en cambio, tenía una larga historia buscando una nueva Constitución: ya había empujado el 2013 de la campaña “Marca tu voto” y formó parte del proceso constituyente de la Presidenta Michelle Bachelet el año 2016, en cuyo gobierno se desempeñó también como agregada cultural.

Hace un rato, eso sí, Parada había hecho un giro más cercano a la derecha: apoyó la campaña presidencial del Evópoli y exministro de Piñera, Ignacio Briones. De hecho, ahora trabaja en el Centro de Estudios Públicos, donde principalmente, constata, se relaciona con gente de centroderecha.

Ahora, Parada se encontraba en una difícil posición: no le gustaba el proyecto de Constitución de la Convención. Después de años queriendo hacer una, ahora no la podía aprobar.

Así, junto a Cristóbal Bellolio, Carolina Goic y Magdalena Garretón hicieron en abril la campaña “Una que nos una”. Parada la define como “un llamado a los constituyentes a que recapacitaran, y en vez de hacer esta Constitución súper extensa, un listado de distintas causas, se concentraran en los que eran los acuerdos mínimos de ese momento.

Pero la Convención no dio brazo a torcer. De hecho, lamenta Warnken, los constituyentes se tomaron a mal la postura de Amarillos.

Solo quedaba decidir qué hacer.

“Unos decían que había que salir lo antes posible por el Rechazo -agrega Warnken-, y nosotros decíamos que había que esperar a que el texto estuviera listo”.

Pero Mario Waissbluth, vocero del grupo, dice otra cosa.

“En realidad, estábamos todos por el Rechazo. La discusión que había en el comité estratégico no era tanto si rechazar o no, sino el momento más indicado para salir a rechazar. Nunca estuvo la posibilidad de aprobar en los Amarillos”.

El poeta rebate esto: “Él (Waissbluth) siempre quiso estar en el Rechazo. Pero dentro de nuestro grupo había posturas distintas”.

El Presidente Lagos tenía un especial interés en el proceso, comenta Harboe. De hecho, recuerda que el Mandatario terminó realmente sorprendido después de una conversación en especial: “Me preguntó cuál era la profundidad del debate -declara-. Le conté, por ejemplo, que para los derechos sociales tuvimos nueve minutos. ¡¿Cómo?!, me dijo. Nueve minutos, Presidente, le dije, pero no de debate: de discursos. No había debate”.

El liderazgo de Ximena Rincón y Matías Walker -asevera Ignacio Walker- fue fundamental en el impulso del Rechazo, así como en la reforma constitucional que rebaja los quórums de la actual Constitución a 4/7. La senadora tomó un rol muy activo al generar contactos. Por ejemplo, en febrero, después de una declaración de la falangista criticando el posible fin del Senado, tomó contacto con Warnken y conversaron del tema, coincidiendo. A su vez, los martes por la noche, Chahin, Rincón, Matías Walker y los diputados Joanna Pérez, Jorge Saffirio y Miguel Ángel Calisto cenaban en el Senado en Valparaíso.

Fue en esas comidas en las que se fueron decantando por el Rechazo y pensando en cuál iba a ser el futuro del partido.

El cruce

La última esperanza, tanto para los Amarillos como para los miembros de la centroizquierda, era que las atribuciones de la Comisión de Armonización aumentaran y pudiera modificar normas consideradas por ellos como problemáticas.

Pero tampoco pasó. Y todo decantó en un momento en que votar Apruebo era insostenible.

Para Harboe, el punto de no retorno personal para votar Rechazo era el consentimiento indígena (aprobado el 18 de febrero). Para Matías Walker, el reemplazo del Poder Judicial por los Sistemas de Justicia (2 de marzo). Para Rincón, la aprobación de la plurinacionalidad (23 de marzo). Para Warnken y Parada, el sistema político (13 de abril).

La Convención Constitucional entregó el proyecto constitucional al Presidente Gabriel Boric el 4 de julio de 2022. Luego de esto, se disolvió.

Nueve días antes, los Amarillos habían salido por el Rechazo. No fue sencillo: “Lo más difícil fue que todo mi mundo de amistades está en la izquierda -constata Warnken-. Ahí hay gente más joven, también, a la que es difícil de explicar. Se da por sentado que hay que votar Apruebo”.

Rincón y Matías Walker revelaron su opción el 5 y 6 de julio, respectivamente. El senador relata que una vez se entregó el texto definitivo, se juntaron con la senadora en la oficina de Rincón, en el edificio del Senado, en Valparaíso.

Allí, decidieron ir juntos por el Rechazo. “Aun cuando eso significara asumir costos políticos, personales -cuenta el parlamentario- o que nos intentaran expulsar del partido. Entendíamos que íbamos a sufrir todo tipo de incomprensiones, pero era irresponsable dejarse llevar por la barrabrava y la cultura de la cancelación”.

“No hubo nerviosismo, ni cálculo, ni nada. Mi papá nos enseñó a todos que no podíamos traicionar nuestra convicción”, lanza la senadora.

En paralelo, Parada, Harboe y Landerretche estaban en constantes diálogos con el mundo de la centroizquierda. Esto decantó en la carta del 6 de julio ventilando su opción por el Rechazo. Firmaron también Andrés Velasco, Antonio Bascuñán, Pablo Díaz, Manuel Marfán, Carolina Torrealba, Ricardo Brodsky y Sol Serrano.

El 30 de julio, en el ex Congreso, se lanzó la plataforma Centroizquierda por el Rechazo, que reunía a los Amarillos, a la plataforma de Parada, a “Ni esta ni la Anterior, Rechazo por una Mejor” y a “Movimiento Proyecta”. Múltiples figuras de la ex Concertación formaron parte del acto.

30 Julio 2022 Con la presencia de reconocidas figuras políticas y de la ciudadanía, diferentes movimientos lanzan la plataforma “Centroizquierda x el Rechazo”, una iniciativa que busca reivindicar el derecho a elegir esta opción de quienes están por una nueva Constitución, pero no por la que se presentó al país. agrupaciones: Amarillos x Chile; Una que nos Una; Ni esta ni la Anterior, Rechazo por una Mejor y Movimiento Proyecta. Foto: Andrés Pérez

“Nadie que está en Una que nos Una o Centroizquierda por el Rechazo dice ‘qué rico, vamos a rechazar’ -consigna Parada-. Todos hubiéramos querido solucionar por fin el problema constitucional. Pero creo que hubiera sido peor para Chile”.

“No fue fácil desde el punto de vista emocional -suma Harboe-. Siempre he querido una nueva Constitución, y era más fácil aprobar, pero éticamente no puedo recomendar la aprobación de un texto que es malo”.

Doce días después, el oficialismo anunció un acuerdo para reformar el proyecto constitucional, antes de, siquiera, ser sometida a consulta ciudadana. Para los que cruzaron el Rubicón, significó una victoria simbólica importante: de una u otra forma, asumían que el texto tenía deficiencias.

El 5 de julio, el expresidente Lagos hizo pública una carta donde no mostraba preferencia, sino que declaraba que el proceso constituyente seguiría después del plebiscito, gane quien gane. Frei, por su lado, se decantó de inmediato por el Rechazo tres días después.

“Yo creo que a Lagos -explica Rincón-, a pesar de que algunos quieran llevarlo para uno u otro lado, es un liderazgo que no lo vas a poder encasillar nunca, es demasiado potente. Y dijo lo que tenía que decir. Y a Frei le brota por los poros ser ingeniero, y transmitió lo que piensa y lo que lo mueve”.

Eso sí, hace una precisión.

“No, Lagos no va a votar en blanco. Creo estar segura de cómo va a votar”.

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