Juan Ignacio Latorre, senador: "Si queremos ser gobierno tenemos que madurar"

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Juan Ignacio Latorre, senador (RD).

El senador aborda las tensiones dentro del Frente Amplio. "Tenemos que hacer una autocrítica de dejar de dar jugo hacia la ciudadanía y aprender a solucionar nuestros problemas internamente", dice.


El senador Juan Ignacio Latorre (RD), único representante del Frente Amplio en la Cámara Alta, cree que su conglomerado ha tenido una buena instalación en el Congreso. Sin embargo, hace una dura autocrítica: "Hay que dejar de dar jugo hacia la ciudadanía y aprender a solucionar nuestros problemas internamente".

Además, el parlamentario aborda su relación con el Partido Socialista, quienes luego de la votación en contra por Ángela Vivanco como ministra de la Corte Suprema, fueron acusados de "ceder a las presiones" del Frente Amplio.

¿Cree que efectivamente el PS está cediendo a las presiones del Frente Amplio? Son varios quienes interpretaron el cambio de postura sobre Ángela Vivanco como un gesto hacia ustedes.

Acá no hay un gesto al Frente Amplio, es al momento histórico que está viviendo la sociedad chilena, con una ola feminista muy fuerte, una mayor conciencia y a la propia definición del PS de ser partido feminista. Si ellos hubiesen votado a favor de Vivanco se les incendia la pradera internamente. Nosotros metimos presión pública a toda la oposición, no solo al PS, y finalmente algunos interpretan que fue un gesto hacia nosotros, pero es más bien un gesto a estar con los propios principios, si no la contradicción es muy brutal y el desprestigio hubiese sido muy brutal para ellos.

¿Cómo se ha dado la relación entre RD y el PS en el comité que comparten?

Para mí, en lo humano, ha sido muy agradable, muy cordial la relación con todos ellos. En lo político, ha sido aprendizaje. Acá estoy relacionándome con personas que llevan mucho tiempo en la política y yo estoy recién entrando, por lo tanto, también ha sido aprendizaje. Pero al ser un solo senador de RD no quiero hablar en nombre de mi partido, no es que la relación de RD con el PS pase por mí. Las izquierdas del siglo XXI, que emergieron como partidos nuevos, tenemos que tener diálogos con la izquierda clásica, la del tronco histórico en Chile, que son el PS y el PC. En ese sentido, aprender de esa historia, de sus procesos, de sus fracasos, de sus errores y no creer que la historia parte con nosotros. Pero nosotros venimos a renovar la política y a diferenciarnos de lo que han hecho ellos en las últimas décadas.

En esa línea, ¿cree que pueda existir en un futuro cercano, por ejemplo para las municipales, un acuerdo electoral?

A nosotros como RD nos gustaría generar la iniciativa de una segunda vuelta en elecciones municipales. Esto, de tal manera que no tengas que tener una negociación previa, las que muchas veces se hacen a puertas cerradas, en Santiago, entre pocos dirigentes. No queremos estar en ese escenario, sino que nos gusta más el mecanismo de primarias legales y, por otro lado, el tema de la segunda vuelta municipal.

¿Pero en el caso de que no salga ese proyecto?

Tenemos que discutir el escenario colectivamente como Frente Amplio. Lo que queremos es cuidar esta coalición que nació hace muy poquito, que tiene que crecer y que es una apuesta a largo plazo por una alternativa a lo que ha sido el duopolio en las últimas décadas. Por eso, no quiero matricularme con ningún escenario.

El presidente del PH, Octavio González, dijo que solos no pueden lograr los cambios para el país. ¿Es necesaria una mayor articulación de la centroizquierda?

Tenemos clarísimo que los 20 diputados y un senador no logran mayoría. Obviamente, para llevar adelante un programa de transformaciones, como el que le propusimos al país con Beatriz Sánchez, se requiere mayoría social y política. Eso es lo que estamos construyendo. Pero esa mayoría no va a ser una suma de siglas, sino que se tiene que ir dando desde lo social, desde los territorios, desde los apoyos a ciertos proyectos políticos y no simplemente una suma de siglas que aritméticamente sume más que la derecha.

Igual durante estos meses se ha visto al Frente Amplio bien alineado con el PS y el PC...

Hay un cambio en de ciclo político, donde los partidos de izquierda tradicional, sobre todo el PS, está volviendo a preguntarse por su identidad socialista. Ellos tienen que definir si quieren reconquistar el centro político con la DC o ser un PS que empuje transformaciones profundas, que quiera superar el modelo neoliberal. Me parece bien que estemos alineados en algunas cosas en estos primeros meses, pero siendo sinceros nos costó a última hora convencer al PS de que votara contra Vivanco, o para el directorio de TVN siguieron los acuerdos binominales aprobando los nombres de la derecha. Ojo, que la cultura binominal el PS la tiene muy instalada hacia adentro, porque es lo que han vivido estos 27 años, entonces ellos se están sacudiendo y repensando su identidad.

Ha habido varias disputas internas en el FA las últimas semanas. ¿Cuáles han sido los errores?

Veo, en general, un balance positivo en este periodo de instalación, donde incluso ahora estamos pasando a la ofensiva en cuanto a la oposición a Piñera. Ha habido una instalación de agendas, de cercanía con la ciudadanía, de impugnación, de probidad, de transparencia, de llevar adelante agendas aunque sean complejas. La autocrítica que podemos hacer es que a veces estamos haciendo demasiada política a través de filtraciones, de todas las orgánicas, nos estamos mandando recados por la prensa, cayendo a veces en prácticas más propias de la vieja política. Hay que dejar de dar jugo hacía la ciudadanía y aprender a solucionar nuestros problemas internamente. Si queremos ser gobierno tenemos que madurar.

Pero hace una semana dijeron que iniciaban esta nueva etapa y dos días después RD y Poder nuevamente daban a conocer sus diferencias a través de cartas y redes sociales...

La tensión última por el caso Abbott viene de un proceso anterior y tenía que ver con sumarse o no a la solicitud de destitución. Ahí hubo una apuesta táctica distinta y molestó esta cosa por la prensa, el ataque de que RD es un partido que no tiene convicciones, que es cobarde y amarillo, eso molestó, obviamente, y ahí hubo una tensión. Pero para despejar esa pelea chica, estamos en la misma, por los mismos objetivos, contra la corrupción y tácticamente optamos por vías distintas.

¿RD cometió un error al no sumarse a la solicitud?

Hay un aprendizaje de las tácticas, de las decisiones, de cómo se comunican, de los argumentos. Creo que hay un aprendizaje de parte de RD. La bancada definió no sumarse, pero no queremos ponerlo en términos como que cometimos el tremendo error político, hubo una diferencia táctica, pero el objetivo lo compartimos y les deseamos éxito a nuestros aliados.

Dentro de su partido existen militantes que se manifestaron en contra de la decisión de RD sobre este tema. ¿Se debe revisar cómo se están tomando las decisiones?

Creo que sí, que es un llamado de atención y me parece bien de un partido que pone la democracia al centro de la participación de nuestros militantes que levanten alertas sobre decisiones de la bancada o de las estructuras políticas. Me parece que eso es sano en la democracia interna. Creo que también es un llamado de atención a la bancada, a la directiva, de tener una conexión mucho más fluida con las bases.

¿Cómo ve usted la forma en que el gobierno ha impulsado el diálogo en el Congreso?

La instalación del gobierno en el Parlamento ha sido lamentable. Hay muy pocos proyectos de ley que ha enviado el gobierno que sean relevantes, que se estén discutiendo. Pareciera ser que el gobierno está buscando dónde le abren un poquito de puerta y negociaciones bilaterales para tener votitos más, votitos menos, en ambas Cámaras. No se dan cuenta de que los tiempos están cambiando, que hay un ciclo político que se agotó. Veo al gobierno muy errático en su relación con el Parlamento.

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