Fotografía por: Pablo Ovalle Isasmendi.

Las encuestas son el oráculo electoral

ESPECIAL 70 AÑOS LT: VERDADES QUE YA NO SON

En los últimos años -especialmente desde 2017- se ha generado un debate sobre el rol de los sondeos políticos y el nivel de precisión que tienen los estudios previos a una elección. El gerente de Asuntos Públicos y Estudios Cuantitativos de Cadem, Roberto Izikson, y el director de Asuntos Públicos de Criteria, Cristián Valdivieso, abordan esa discusión. Coinciden en que no se puede pretender que exista una capacidad predictiva y explican el rol que debieran tener las encuestas.



Roberto Izikson, gerente de Asuntos Públicos de Cadem: “Una encuesta no es hacer meteorología”

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Para la elección presidencial de 2017, las encuestas, en general, no fueron precisas respecto de la intención de voto para Sebastián Piñera y Beatriz Sánchez…

Si esperamos que las encuestas sean el oráculo exacto de lo que va a ocurrir y que tengan el rol de anticipar, sin margen de error, estamos equivocados. Desde Cadem, creemos que el rol de las encuestas es hacer de puente entre las personas y aquellos que tienen como misión tomar decisiones; es ayudar a nuestros clientes y los distintos stakeholders a tomar decisiones… Una encuesta no es hacer meteorología. El proceso de formación de opinión está influenciado por mis sesgos, mi información, mi pensamiento político, por lo que opinan mis amigos, mi familia, por la actitud de los políticos, por las columnas de opinión, por los medios y por las mismas encuestas. Por lo tanto, lo que hacemos es tener una fotografía de un momento que va cambiando. Dicho eso, a propósito del 2017, cuando muchos analistas decían que no iba a haber segunda vuelta, hubo una encuesta que dijo que sí iba a haber segunda vuelta y que sería entre Sebastián Piñera y Alejandro Guillier, y que Beatriz Sánchez iba a llegar tercera con una diferencia muy significativa sobre quienes la seguían, y que el cuarto, quinto y sexto iban a ser Goic, Kast y Marco Enríquez más o menos empatados en siete puntos… Tú me dirías que la encuesta hizo la pega o no...

Depende cómo se mire. En un sentido, sí, pero en términos de precisión, no…

Yo diría que sí, porque la encuesta ayudó a anticipar los fenómenos… La precisión es un tema más complejo, porque en Chile pasan varias cosas que hacen que este trabajo sea más difícil. Una encuesta puramente electoral debería estar enfocada en identificar a aquellos que van a votar, pero en Chile y en el mundo, en general, la gente sobredeclara su participación… Segundo, tenemos una ley que le hace un profundo daño a la democracia, al derecho de acceder a información libre, porque no podemos publicar una encuesta con 15 días de anticipación. Todo lo que ocurre en esos 15 días, que sabemos que pasan muchas cosas, no se puede informar.

En este escenario, ¿influye más el voto voluntario o una realidad cada vez más dinámica que se está generando?

Tiene mucha influencia, primero, identificar quiénes van a ir a votar. Dos, influye mucho la velocidad con la cual la opinión pública se mueve. Por eso nosotros en 2014 decidimos hacer encuestas semanales… Producto de las redes sociales, la velocidad de la transformación digital y de los medios, veíamos que la opinión pública cambiaba de forma mucho más rápida sobre ciertos temas.

Una encuesta también crea realidad…

Lo que no sabemos es cuánta influencia tiene. ¿Qué influye más? Una encuesta de Cadem o la columna de Matamala, de Carlos Peña o de Max Colodro? O el matinal, lo que te dice tu compañero de trabajo… Hay múltiples factores que influyen. Entonces, así como se prohíben las encuestas electorales 15 días antes de una elección, bueno, entonces empecemos a prohibir las columnas de Peña y de Matamala 15 días antes, o hacer comentarios en redes sociales.

Cristián Valdivieso, director de Asuntos Públicos de Criteria: “Intentar predecir la conducta de la gente es una locura”

Cristián Valdivieso duna

¿En qué situación se encuentran las empresas chilenas dedicadas a hacer encuestas, a su juicio? Ha existido un debate en los últimos años sobre su precisión, entre otros temas…

Las encuestas electorales a las que estás aludiendo son un mundo pequeño o submuestra de las encuestas políticas, que es un mundo mucho más amplio, diverso y más nutritivo. El rol de las encuestas políticas es intentar acoplar a quienes encargan las encuestas -es decir, a la élite- con los sentires y subjetividades en curso que priman en la ciudadanía. Ese rol es central.

¿Cómo se acopla eso?

Por ejemplo, creo que este gobierno ha partido desde un supuesto erróneo: que podía manejar la agenda a través de encuestas, pero que no reflejaban el sentir de la ciudadanía sobre diversos temas, sino que reflejaban lo que la ciudadanía opinaba respecto de un eslogan que le hacía sentido a la élite. El gobierno tiraba una idea como, por ejemplo, hablar de clase media protegida, se evaluaba y la ciudadanía decía “está súper bonito el concepto”. Entonces, el gobierno decía “ah, miren, nosotros estamos cerca de la gente”. Pero es al revés: el gobierno se estaba desconectando, porque una encuesta estaba engatusando al gobierno. Lo que la ciudadanía estaba respondiendo en ese caso era algo que no tenía ni idea, que no conocía, pero que respondía a un eslogan. Lo mismo con el concepto de aula segura y una seguidilla de conceptos que el gobierno intentó testear... No digo que sea malintencionado, pero caemos en un error no sólo de interpretación, sino de cuál es el rol que tienen que tener las encuestas.

¿Qué tan grave es ese elemento, según su diagnóstico?

Las encuestas están, muchas veces, más preocupadas de buscar un número que de entender las razones de fondo. Una encuesta te pregunta si lo más importante es mejorar las pensiones, cambiar la salud, la educación y, en esa medida, te puede poner un frame, pero no logra hacerse cargo profundamente de qué hay detrás de esas respuestas. Ahí nos hacemos trampa, porque pensamos que la desigualdad no importa o que el cambio a la Constitución está en el último lugar, sin lograr entender que detrás de las reformas a las pensiones, a la salud, etcétera, hay una profunda sensación de desigualdad. Y de eso nos venimos a dar cuenta con el estallido social.

¿Y respecto de una encuesta electoral? ¿Debe ser predictiva? En 2017 se inició un debate sobre este tema, justamente cuando se subestimó la votación para Beatriz Sánchez y se sobreestimó la de Sebastián Piñera…

En el mundo incierto en el que vivimos hoy, donde tienes instituciones vaciadas de confianza, donde las ideologías se han fragmentado muchísimo, donde la lógica de izquierda-derecha se ha pulverizado, intentar predecir la conducta de la gente me parece una locura mayúscula. O sea, no hemos predicho las crisis económicas, la crisis sanitaria, y vamos a poder predecir la conducta de la gente. Eso es una gran locura, y es lo que hemos intentado instalar desde Criteria... Eso no significa que yo no crea que es muy importante encontrar las principales tendencias.

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