Cervezas: una selección estival y personal

Ilustración: César Mejías

Como el abanico de posibilidades en torno a esta bebida —entre nacionales y extranjeras, industriales o artesanales— es demasiado extenso para cerrar el juicio en una sola lista, acá va lo que simplemente me gusta más por estos días.



Aunque hace muchos años que en Chile la cerveza perdió su carácter estacional, y se la disfruta en cualquier época del año, siempre hay un alza en su demanda a medida que nos adentramos en los meses más cálidos. Por eso, vale la pena mirar algunas de las opciones que tenemos a la hora de paliar la sed, pero también de maridar alguna comida o —por qué no— de simplemente disfrutar una buena cerveza.

Guayacán India Pale Ale 12 un 330 cc

Con 6.5 grados de alcohol y un amargor potente, típico de las IPA gracias a su alta presencia de lúpulo, funciona perfecto para esos momentos de mucho calor, en los que queremos saciar la sed de una sola vez, sin necesidad de beber una mayor cantidad de cerveza. También se lleva bien con la comida picante, sobre todo la fría, como algunos tiraditos de pescado.


Gulden Draak 9000 330 cc

En Chile, no son pocos los fanáticos de estas cervezas belgas, muy sabrosas y alcohólicas. Quizás la mejor representante de esta marca es la Gulden Draak 9000 que, con 10.5 grados, a nadie deja indiferente. Posee un sabor con toques dulces y tostados, pero también levemente picantes. Sus aromas son más bien dulces, por lo mismo funciona excelente con platos agridulces. Aunque claro, sus fans suelen preferirla así nomás. Solita. Y de preferencia en la barra de un bar.


Polar Imperial 330 cc 4 un

Esta cerveza puntarenense, del tipo pilsener, debe ser la mejor de las cervezas industriales que se fabrica en Chile. Con sus 4.6 grados posee un amargor bien equilibrado y muy suaves aromas tostados. Obviamente, funciona como un cañón para apagar la sed, pero también se las lleva muy bien con un plato costero, como pejerreyes fritos con ensalada de papas mayo. Una gran cerveza, literalmente a la vuelta de la esquina.


Blue Moon 355 cc 24 un

Aunque es de origen estadounidense, su estilo recuerda a las cervezas belgas de trigo sin filtrar. Por lo mismo posee un sabor y aspecto bien característico de ese tipo de bebidas. Es decir, un dorado bien brillante y algo de turbiedad, con una serie de aromas y sabores afrutados, todos bien delicados. Es ideal para beberse sola, en cualquier momento del día. Algunos recomiendan ponerle también una rodaja de naranja en el vaso, pero la verdad, no vale la pena. Sola está muy bien.


Kilómetro 24.7 Bohemian Pilsener 355 cc 4 un

Otra buena pilsener disponible en el mercado, en este caso proveniente de Argentina. Con un dorado levemente más oscuro que sus pares chilenas, y un aroma envolvente, en boca tiene también un suave amargor que juega bien con sus 5.2 grados de alcohol. Es muy versátil a la hora de acompañar comidas, por lo que iría sin problemas con un pollo a la parrilla con limón, ajo y orégano.


Mahou Sin 330 cc

Seamos honestos. Todos en algún momento de nuestras vidas hemos tenido que recurrir a la cerveza sin alcohol. ¿Los motivos? No faltan. Por salud, porque hay que manejar, por la dieta, porque queremos parar con el alcohol por un rato... Aunque claro, por gusto no creo que exista mucha gente que las beba. Ahora bien, si caen en el difícil trance de tener que consumir cerveza sin alcohol, quiero contarles que la Mahou Sin, la de envase de color azul, es la mejorcita que se encuentra en el mercado. Muy clara y ligera, con aroma suavemente cítrico y —lo más importante— bastante parecida a una cerveza de verdad. ¿Sirve para acompañar alguna comida? Mejor tomar agua.


Escudo 350 cc 6 un

Los que pasamos ya los cuarenta, y que durante al menos una década bebimos la tradicional Escudo Lager de 5.5 grados, no la olvidamos tan fácilmente. Es cierto, ya no la compramos en el supermercado —y menos en el envase de litro— pero si nos la topamos en la previa de un asado o acompañando un buen chacarero, jamás la despreciaremos. Porque como dice el tango, siempre se vuelve al primer amor.


Miller Genuine Draft 355 cc

Durante años, hubo un puñado de marcas estadounidenses que sólo conocíamos —y añorábamos— a través de las películas. A contar de los noventas, comenzamos a probarlas gracias al incremento de las importaciones. Algunas fueron simplemente grandes decepciones. Sin embargo, con la Miller la cosa es distinta. Se trata de una cerveza muy liviana, con tan solo 4.7 grados, y un sabor ligeramente frutal. Como decía un antiguo comercial de Miller, es “el champán de las cervezas”. Enteramente refrescante, aunque con una malaya de chancho a la parrilla, con unas gotas de limón, seguro que se lleva bien.


Guinness Draught 440 ml

Otra marca extranjera con gran cantidad de adeptos —más bien fanáticos— es la irlandesa Guinness, correspondiente al estilo stout y que, por lo mismo, tiene ese color oscuro producto del tostado de su cebada. Estamos aquí ante una cerveza más bien cremosa, de un sabor obviamente tostado y ligeramente acaramelado, sin ser directamente dulce. Con 4.3 grados, es ideal para acompañar platos como un pastel de papas, aunque sus fanáticos suelen beberla sola, en cualquier momento y lugar.

La gracia de la Guinness Draught en lata es que lleva dentro una pequeña bolita con nitrógeno, que se libera al momento de abrirla. Eso ayuda —al servirla en un vaso— a que se forme la característica espuma blanca de la Guinness. Dicen que es lo más cercano a un schop de esta marca que se puede probar acá. No sabría confirmarlo, pero claramente está muy buena.


Asahi 330 cc 24 un

Hasta hace no tantos años, la única manera de conseguir cerveza japonesa en Chile era justamente yendo a comer a algún buen restaurante de este tipo de comida. Afortunadamente, las cosas han cambiado y ya hay diversas marcas que se comercializan en el país a través de supermercados y distribuidoras. Una de las mejores es la tradicional Asahi, una cerveza muy seca –karakuchi en japonés- y que con sus 5 grados es una lager perfecta. Ideal, obviamente, para comida japonesa fría, aunque se puede disfrutar en todo momento sin mayor problema.


Kross Pils 710 cc

Otra buena cerveza pilsener hecha en Chile es la Kross Pils. Es bien dorada, tiene 5.1 grados, un aroma herbal y un amargor persistente, pero a la vez suave, que la hace muy agradable. Obviamente, sirve para tomar a deshoras en días calurosos, pero también se lleva bien con platos fríos y —tal vez— con algo de mayonesa. Habría que probarla con unos espárragos con mayo o, por qué no, unos locos con salsa verde.


Modelo Especial 355 cc

Imposible escribir acerca de cervezas y no mencionar una mexicana. Mal que mal, desde que las cervezas extranjeras entraron con fuerza al país, las procedentes de México siempre han tenido un lugar destacado entre las preferencias de los chilenos. Mi favorita es la Modelo Especial. Una tipo pilsener de 4.5 grados, bien dorada y fresquita, que como buena cerveza mexicana se bebe como agua, pero que tampoco se achica frente a unos tacos bien picantitos. La conocí en el Bar Manifesto (QEPD) del barrio Bellavista, por allá por la primera mitad de los noventa, y ahora —para mi felicidad— me la topo casi en cualquier supermercado de Santiago.


Cusqueña Golden 473 ml 24 un

Con tanto restaurante peruano en Chile, y con la comida de ese país siendo ampliamente conocida por estos lados, resulta totalmente lógico que tengamos varias marcas de cerveza peruana disponible en el comercio. En mi caso, me quedo con la Cusqueña Golden de 5 grados, que es del tipo pilsener, muy suave y aromática, mandada a hacer para acompañar ceviches, causas y anticuchos de corazón.


*Los precios de los productos de este artículo están actualizados al 18 de noviembre de 2020. Los valores y disponibilidad pueden cambiar.

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