Ideas para jugar con agua en casa

El calor y la cuarentena no son buenos aliados. Para combatirlos, principalmente con los más pequeños, no hace falta mucho más que ingenio, tiempo, disposición y mucha agua. Dos madres y divulgadoras de actividades infantiles nos recomiendan algunas para sobrevivir a este verano confinado.




El confinamiento en el invierno, aunque terminó siendo agobiante, en principio no sonaba como una tan mala idea: quedarse en casa, abrigado o incluso acostado, mientras afuera hacía frío o estaba oscuro, podía ser agradable. Las ventanas cerradas, el horno prendido y la compañía de los familiares o convivientes hacían más pasable el encierro, al menos durante los meses más fríos.

Pero quedarse encuarentenado con 35º a la sombra, con un toque de queda que comienza antes de que esté completamente oscuro, sin poder usar piscinas públicas ni visitar parientes que las tengan los fines de semana, se parece más a una afiebrada pesadilla que a una hogareña solución.

Más aún si viven niños y niñas en la casa. Verlos deambular semidesnudos, de guata buscando alivio en las baldosas frescas, pidiendo helado dos veces al día o repartiendo vasos con agua por todos los rincones, hace que la temperatura se sienta todavía más alta de la pura lástima.

Una pequeña solución para ellos, aunque más bien es un consuelo, son los juegos con agua, actividades que los adultos suelen eludir —”no, que vas a dejar todo mojado”, “otro día, van a quedar muy embarradas”— pero que, sin requerir demasiado tiempo ni producción, pueden refrescar la tarde, desestresar el ambiente y alterar para bien la rutina.

“Es más fácil de lo que parece”, dice Catalina Rioja, fundadora de Umatu, sitio especializado en panoramas y actividades al aire libre para niñas y niños. Según ella, con un poco de creatividad y algunos elementos —la mayoría los tenemos en cualquier casa— se puede pasar un buen rato que les cambiará el día a ellos y calmará también el ánimo a los padres.

Javiera Chomali, creadora del sitio 1 Día para Jugar —en el que sube diariamente actividades y juegos para niñas y niños—, tiene dos hijos, una de un año y medio y otro de 4, y vive en departamento. “Siempre estoy pensando cómo jugar con agua dentro de la casa”, dice. Lo primero que recomienda es asumir que va a quedar la embarrada, que el piso se va a mojar, y que habrá que dedicar tiempo después para secar y limpiar. “Por eso aconsejo preparar el lugar y después relajarse, porque si una anda nerviosa lo pasan mal todos”.

Ambas nos surgieron algunas ideas, todas simples y económicas, para soportar este infierno con una sonrisa y frescor.

1. Manguereo

A veces, los padres y madres se rompen la cabeza pensando en actividades novedosas y originales para sus hijos, complicándose de más y desvelándose viendo tutoriales en YouTube, cuando lo sencillo y elemental puede terminar siendo mucho más divertido. “El manguereo clásico es una gran solución”, cuenta Rioja. “Si tienes patio y una manguera, mojarse con ella y disfrutar con el chorro de agua, es lo mejor que hay”. De esa simpleza pueden aparecer espontáneamente nuevos juegos o dinámicas, aunque para muchos niños es suficiente con el agua saliendo para todos lados. “Eso sí”, advierte la creadora de Umatu, “hay que hacerlo solo de vez en cuando, ya que si se vuelve rutina pierde su gracia”.

2. Congelar animales

No, no hablamos de animales reales. Nunca tan sádicos. Se trata de poner pequeños juguetes —los animales y dinosaurios funcionan bien, porque además es como si fuera un ejercicio arqueológico— dentro de recipientes con agua y meterlos en la noche al freeze. “Al otro día salen congelados”, dice Chomali, “y la idea es jugar a sacarlos”. El hielo se puede picar con otros utensilios, “echarle agua con sal, que hace que se derrita más rápido”, o simplemente observar el proceso.

“Es muy entretenido”, agrega Rioja. “Pueden estar mucho rato ahí sacando los animales, y el frío del hielo más el agua que se descongela los mantiene frescos”.

3. Competencia de esponjas.

Este juego se puede hacer en el patio, en el estacionamiento del edifico, en el pasaje o el condominio —incluso en una plaza no muy concurrida— y los materiales están en cualquier casa donde se laven los platos. “Se hacen dos equipos (de uno o más niños) y cuatro estaciones”, explica Catalina Rioja. “En dos de ellas se pone una esponja y un bol u olla con agua, y en la otra —que debe estar a algunos metros de distancia—, se pone un bol vacío. La idea es agarrar la esponja, llenarla de agua, ponértela en la cabeza y, sin usar las manos, llevarla al otro lado y estrujarla sobre el bol vacío”. El equipo o niño que logra mover más agua de una estación a otra gana. “Las reglas igual son variables, al final lo que importa es que corren, se divierten y se mojan”.

4. Pintar sobre hielo

Aquí se mezcla la expresión artística con la frescura del hielo y además lo efímero de la vida. “Congelamos en un recipiente el agua y después de unas horas tendremos un cuadrado de hielo”, explica Chomali. “Se los ponemos a los niños, sobre una superficie que se pueda mojar, junto a unas pinturas y pinceles para que pinten el hielo”. Según su experiencia, se produce una entretenida mezcla entre los colores, las formas y el hielo que se derrite y luego desaparece para siempre.

5. Pistolas de agua

“Siempre son hit”, dice Catalina Rioja. “Cuando hay grupos de varios niños funcionan demasiado bien”. Eso sí, siempre que haya suficiente espacio para mojar y ser mojado, pero los juegos y dinámicas —mientras todos los presentes puedan tener su arma— surgirán solos y pueden durar muchísimo rato.

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6. Fruta al agua

“Para los más-más chicos —menos de un año—, se puede poner fruta cortada, como naranjas, frutillas o limones en rodajas, en una cajita plástica con agua”, dice la creadora de 1 Día para Jugar. “A esa edad, en la que se echan muchas cosas a la boca, pueden jugar con eso y sentir muchas texturas, olores y sabores, además de refrescarse”. Son varios estímulos al mismo tiempo, lo que resulta muy entretenido. “Queda la embarrada, se moja todo, pero lo pasan bien”.

7. Manguereo ballenero

A la familia de Catalina Rioja llegó esta Navidad un pequeño regalo que causó sensación. “Es una ballenita de plástico, que tiene pequeños tubos y que se enchufa a la manguera. Cuando uno la prende, estas mini-mangueras se vuelven locas y salpican para todos lados. Está muy buena, es como un manguereo pero pro”, cuenta. La venden en CasaIdeas, viene con el adaptador y cuesta solo $4.990. Sino es posible comprarla, ella sugiere hacer un símil casero con una botella de bebida, a la que se le hacen muchos hoyos pequeños y se la conecta también a la manguera. “El agua sale para todos lados, pero siempre, eso sí, en la misma dirección”.

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8. Trasvasije

Para los niños y niñas más chicos —aunque a los no-tanto también les gusta—, el trasvasije de agua es una fuente eterna de misteriosa diversión. Mover el líquido de un lado a otro, por algún motivo, les da un placer hipnótico, que los puede tener inmersos en eso durante muchas horas. Javiera Chomali sugiere usar varios recipientes y echarles distintos colorantes vegetales. “Es una actividad bien libre”, dice, “en la que pueden experimentar y jugar por sí solos. Estoy convencida de que entre más desestructurado sea el juego, mejor lo pasan, ya que les permite abrir mucho la imaginación”. Lo más probable es que terminen todos empapados con un agua café, producto de la mezcla de todos los colores, pero lo pasarán muy bien.


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