Introducción a la meditación

Ilustración: César Mejías

La pandemia ha afectado nuestro estado anímico. Aprender a meditar puede ser un buen remedio para lograr una mente en calma, presente y atenta. Inspírate y combate el estrés y la ansiedad que genera esta realidad en que nos vemos inmersos.




No deben ser pocos los que están allá confinados, gritando más de la cuenta, peleando más de lo normal, durmiendo mal, comiendo y tomando demás. Claro, adaptarnos a esta realidad no es fácil para nadie. Teletrabajo —que para muchos ha significado más horas atentos al celular o al computador—, colegio en casa, tareas del hogar, encierro, poca vida social... todos ellos parecen ser los ingredientes de una bomba que esta pronta a estallar, si es que aún no lo hace.

¿Te sentiste identificado? Bueno, entonces en Práctico te invitamos a que intentes meditar. Quizás te parece algo muy lejano, pero la realidad en la que estamos sumidos y el estrés al que nos hemos visto sometidos te pueden hacer pensarlo una vez más.

La meditación permite cambiar de la vida reactiva a la receptiva, en la que podemos elegir en qué nos detenemos, incluidos nuestros pensamientos y experiencias.

Estudios realizados hace unos cuantos años por un profesor de psiquiatría en la Escuela de Medicina de Harvard, en conjunto con una psicóloga del Programa de Investigación de la Depresión Clínica del Hospital General de Massachusetts, demostraron que la meditación basada en la técnica del mindfulness puede modificar el cerebro de pacientes con depresión.

Basándonos también en esta técnica, conversamos con Vicente Villela, ingeniero comercial con un máster en Psicología Cognitiva. En 2013, fue a su primer retiro de meditación en Nepal y desde entonces ha continuado en este camino. Hoy realiza talleres y cursos de Flexibilidad Cognitiva y Mindfulness, y aquí nos entrega las claves para una buena meditación.

Pandemia y meditación

Vicente nos explica, en primer lugar, cómo nos puede servir esta práctica ancestral en los difíciles tiempos que corren. “Todos hemos sido forzados a vivir una especie de retiro involuntario y hay que decidir qué hacer con nuestro tiempo y nuestra atención. El punto esencial es que no solo el virus es contagioso; nuestro estado anímico también. La histeria, la ansiedad y el pánico también son contagiosos en la medida en que las comuniquemos a través de palabras y acciones”, dice.

Y meditar, cuenta este experto en Mindfulness, puede ser una de las soluciones a estas tendencias de la mente cuando estamos sometidos a una situación de estrés. “Qué mente prefieres tener, ¿una gobernada por la neurosis y la reactividad o una en calma?”, pregunta Vicente. Bueno, responde él mismo, aprender a meditar es cultivar una mente más presente y más atenta para ofrecer al resto y a ti mismo.

Beneficios de la meditación

Como ya lo hemos dicho, la meditación puede darte una sensación de calma, paz y equilibrio que puede beneficiar tu bienestar emocional así como tu salud en general. Lo bueno es que estos beneficios no se terminan cuando acaba tu sesión de meditación: ella puede ayudarte a que tus días sean más calmos y también a controlar los síntomas de ciertas enfermedades, según estipulan en la la web de la Clínica Mayo.

En este mismo documento detallan cuánto puede ayudar la meditación al bienestar emocional. “Cuando meditas, quizá despejes la abrumadora cantidad de información que se forma cada día y que contribuye a tu estrés”, dicen.

Entre los beneficios que establecen están:

  • Una nueva perspectiva sobre situaciones estresantes.
  • Maneras de afrontar tu estrés.
  • Aumento de autoconsciencia.
  • Concentrarte en el presente.
  • Reducir las emociones negativas.
  • Aumentar la imaginación y la creatividad.
  • Aumento de la paciencia y la tolerancia (muy necesaria en estos días).

¿En qué consiste meditar? ¿Cómo comenzar?

Primero, erradiquemos esa creencia de que meditar es no pensar en absolutamente nada y que nos va a liberar de nuestros pensamientos. Eso es poco certero, ya que la meditación es la capacidad de mantener la atención enfocada en un objeto.

El Mindfulness, explica Vicente —que en esencia en un ejercicio de atención— no tiene nada de misticismo ni religiosidad. También hay que sacarse esa idea. “Es una manera particular de prestar atención a tu experiencia en el momento presente, sin tratar de manipular ni controlar sutilmente lo que está pasando”.

Según Villela, pasamos mucho tiempo pensando en cómo las cosas podrían ser, en lugar de conectarnos con cómo las cosas realmente son. “Ese es el narrador interno que nos despierta en la mañana y nos persigue todo el día hasta que nos volvemos a dormir", dice. Entonces, según él, meditar es equilibrar la balanza entre estos dos modos en cómo pasamos los humanos nuestro tiempo: por un lado, distraídos pensando de qué forma las cosas podrían ser; y por otro, presentes, atentos a cómo las cosas son momento a momento en nuestra experiencia.

Pasos para iniciar una meditación

1. Ropa cómoda

Estar cómodos es fundamental. Ideal sin zapatos y con ropa ancha. Olvídate de prendas ajustadas y quítate el reloj u otros complementos que puedan ser molestos. Celular, fuera o en modo avión.

2. Busca un lugar tranquilo

Es necesario encontrar un lugar que te permita estar relajado y sin interrupciones ni interferencias. No importa dónde sea, solo que tenga estas características. “Misma silla, mismo cojín... más allá de eso, no necesitas más”, agrega el experto en Mindfulness.

3. Siéntate derecho

Para meditar debes sentarte de manera correcta, es decir, en el suelo con la espalda recta, pero sin tensiones. Respirando hondo y manteniendo los hombros y brazos relajados. Sea cual sea la posición que adoptes, la espalda y el cuerpo siempre debe estar rectos.

4. Enfocarse en un objeto

Para iniciarse en esta práctica la recomendación es centrarse en un objeto o en la respiración, con los ojos cerrados. Más adelante, puedes empezar a investigar y practicar otras formas de meditación, pero para comenzar, partir simple es lo mejor.

5. Acepta los pensamientos que surgen y continúa

Es habitual que, durante la práctica de la meditación, surjan distintos pensamientos: problemas, recuerdos, la inseguridad de estar haciéndolo bien; todo eso es algo muy normal. Solo debes aceptar esos pensamientos y proseguir.

6. Aumenta tu tiempo de meditación de forma progresiva

Esto es poco a poco. Cuando te inicias en la meditación, debes empezar con calma para luego ir aumentando el tiempo. ¿Con cuántos minutos debo partir? Ideal comenzar con la meditación de 60 segundos, para progresivamente llegar a los 20 o 30 minutos diarios.

7. Crea un hábito, añádelo a tu rutina diaria

Para que meditar se transforme en un hábito, como lavarse los dientes, Vicente apunta a que es muy importante que uno se organice bien y así dedicarle un tiempo fijo al día. El objetivo es que se haga después como reflejo, que haya una hora en donde uno se siente a prestarle atención a su experiencia. ¿Cuál es el mejor momento? Lo mejor es partir temprano, antes de comenzar con la locura de las redes sociales y las noticias. También es recomendable hacerlo previo al desayuno o de salir a trotar o algún tipo de deporte.

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