¿Ansiedad o trastorno de ansiedad?

Son dos conceptos que se parecen pero que, en la práctica, son muy distintos. ¿Cuáles son las diferencias entre uno y otro? Acá, expertos en la materia las explican.




Si alguna vez te has sentido estresado ante una situación desconocida, y eso te ha puesto nervioso por algunos días, y con una sensación extraña en el estómago, entonces has experimentado ansiedad. Un sentimiento normal que ocurre cuando nos enfrentamos a hechos inesperados.

Es natural sentirse ansioso frente a situaciones de estrés. Por ejemplo, antes de una evaluación laboral, de una presentación en público, situaciones desconocidas, etc. Incluso la ansiedad puede ser funcional, como un motor que nos impulsa a rendir de mejor manera, a lo que también se le puede llamar estrés positivo”, explica Yerka Pinto, Psicóloga de Psyalive.

Muy distinto es si tienes una preocupación más o menos permanente, que se vuelve tan excesiva que te produce malestar y comienza a interferir en tu vida cotidiana, llegando incluso a deteriorar tu rendimiento laboral, sexual, tu autoestima e incluso tus relaciones interpersonales. Eso ya no es ansiedad, sino que es un trastorno de ansiedad (TA).

Constanza Martínez, psicóloga experta de Encuadrado, explica que los síntomas más comunes de un trastorno de ansiedad son “cuando experimentamos preocupaciones constantes, temiendo que va a ocurrir lo peor en el futuro, siendo invadidos de pensamientos que se vuelven intrusivos y recurrentes, percibiendo falta de control sobre ellos”.

A ello, luego agrega: “El trastorno de ansiedad se puede acompañar de síntomas físicos, como mareos, tensión muscular, aumento del ritmo cardiaco, sudoración, entre otros. Se puede observar también tensión e incapacidad para relajarse; y también dificultad en la conciliación del sueño”.

Los trastornos de ansiedad se diferencian de la ansiedad por ser excesivos o persistir más allá de los periodos de desarrollo apropiados, causando malestar psicológico intenso a quien lo experimenta, y requiriendo un tratamiento psicoterapéutico y psiquiátrico. Se pueden presentar desde la infancia y adolescencia, hasta la adultez mayor.

En 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que en Chile 1.100.584 personas mayores de 15 años tienen trastorno de ansiedad, un 6,5% de la población. Esta cifra, es mayor, si la comparamos con aquellos que tienen depresión, que se estimó en un 5%.

Tipos de trastornos de la ansiedad y tratamientos

Constanza Martínez, explica que los TA son variados. “Uno de ellos se denomina Trastorno de ansiedad Social o Fobia Social, que dificulta la vida social, porque específicamente está relacionado a situaciones sociales cotidianas, implicando que la persona se vea restringida a hablar o actuar de una determinada manera solo por el hecho de estar en público. Experimenta una ansiedad desadaptativa, es decir, miedo excesivo a ser juzgado, inquietud a pasar vergüenza o sufrir alguna humillación”.

Sobre el tratamiento, la experta señala que, si bien las terapias cognitivo-conductuales y el tratamiento farmacológico pueden ayudar a mejorar los síntomas en el tiempo, pueden volver a presentarse episodios de ansiedad que sean reactivos a los hechos. “Dichos cuadros episódicos pueden tener buen pronóstico y cura”, complementa.

Al respecto, Pamela Salvatierra, psicóloga clínica del Centro Integral Amanece, comparte que, en conjunto a una terapia alópata, están también las naturales. “Se pueden utilizar infusiones de lavanda porque ayudan a tranquilizar el nerviosismo; también la avena sativa sirve para la ansiedad y la depresión; los remedios homeopáticos, consumir vitamina B y magnesio. Es importante también realizar una constante práctica deportiva y ejercicios de relajación corporal y de respiración consciente como la meditación”.

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El estrés puede generar efectos negativos en el organismo como envejecimiento prematuro y enfermedades crónicas, fomentando una mala calidad de vida.