Alberto Ramos, de Goldman Sachs: “Pedro Castillo ha moderado su discurso y se ha distanciado bastante del liderazgo más marxista y radical de su partido”

Alberto Ramos, de Goldman Sachs: “Pedro Castillo ha moderado su discurso y se ha distanciado bastante del liderazgo más marxista y radical de su partido”

De todas maneras, recalca que todavía falta por ver el detalle de sus políticas, donde será crucial saber si procurará mantener un equilibrio fiscal. Bajo esa misma premisa, no considera necesariamente negativo para el mercado el giro regional a la izquierda, aunque advierte que el populismo, pues no entrega desarrollo, sino más inflación y políticas muy regresivas.




Las propuestas “casi filosóficas” de Pedro Castillo deben aterrizarse en medidas concretas y ahí recién se tendrán más certezas del carácter de su probable gobierno, indica el economista para América Latina de Goldman Sachs, Alberto Ramos.

Se trata de una incertidumbre que, a juicio del economista, se entiende en un contexto político donde se demandan cambios. Destaca la importancia de que los países de la región elijan rutas que aporten a su desarrollo, en lugar empeorar sus problemas.

Con la moderación del discurso de Pedro Castillo, ¿qué análisis hacen de su posible triunfo?

-Es claro que en la última parte de la campaña Pedro Castillo ha moderado su discurso y se ha distanciado bastante de el liderazgo más marxista y radical de su partido. Ha estado entregando señales un poco más convencional al mercado y eso le está gustando al mercado.

¿Descarta entonces riesgos relativos a un cambio que transforme la economía de mercado de Perú?

-La verdad es que no se sabe. Dependerá bastante de quién va a estar en su administración y qué tipo de lineamiento de política macroeconómica va a definir. Porque una de las grandes críticas que se ha hecho a Pedro Castillo es que tenía planteamientos casi filosóficos, con muy pocos detalles respecto a qué piensa hacer concretamente.

Entonces, ahora tendrá que especificar un poco más su política. Si dice que quiere más plata de las mineras, ahora debe indicar cómo exactamente, a qué nivel, con qué instrumentos. Dice que quiere gastar más plata en educación y salud pública, pero tiene que precisar de dónde obtendrá los recursos, si será - por ejemplo - con endeudamiento.

Hace falta aún mucho detalle. Así que no sabemos con certeza si será una administración más radical o un poco más una socialdemocracia, donde el Estado tenga una presencia mayor, como emprendedor, como redistribuidor de renta, como regulador. Vamos a ver...

¿Qué anticipa para los mercados que reaccionaron con pánico a la primera ventaja de Castillo?

-Va a depender de lo que diga Pedro Castillo y su gente. Si se plantea un marco de política macroeconómica más convencional el mercado tendrá más espacio para mejorar. Pero podría pasar que tras la elección se retorne a un discurso más radical, que oímos en parte de la campaña. En ese caso el mercado podría caer más.

El mercado está esperando saber quiénes van a ser sus ministros, qué va a pasar con el Banco Central... Hay mucha incertidumbre aún.

Más allá de Pedro Castillo, ¿persiste el riesgo político en Perú dada la composición del Congreso y el poder que este ostenta?

-Sin duda. El Congreso está muy fragmentado y también tiene un tenor populista. Hay siempre mucha fricción entre el Ejecutivo y el Legislativo en Perú. Por lo tanto, se va a requerir mucha habilidad política del próximo presidente para negociar y concertar con el Congreso.

Además la gente está mal, porque la economía ha sufrido bastante en la pandemia. La gente quiere resultados y los quiere temprano. Así que hay mucha tensión social y política. Va a ser un ambiente probablemente con bastante volatilidad.

¿Qué análisis hace del probable retorno de la izquierda a los gobiernos de la región?

-Puede tener implicancias muy profundas. Claramente la política económica se ha vuelto un poco más expansionista, con economías que están bastante golpeadas, con la gente enojada, con el descrédito de la política del establishment, es decir, con las soluciones políticas tradicionales...

La gente quiere cambio y no se puede criticar a la gente. Es un hecho que el crecimiento ha sido muy mediocre en los últimos años en América Latina, muchos casos de corrupción, la provisión de bienes públicos es muy limitada, las estructuras políticas tradicionales muy desacreditadas.

Dicho esto, me parece importante que definamos qué cambio queremos, porque siempre se puede empeorar la situación. Ese es el tema, que veamos para donde vamos. Que la gente pida más crecimiento, oportunidades, desarrollo económico social, me parece muy bien.

Entonces hay que tener cuidado de caer en tentaciones populistas, porque ya sabemos muy bien lo que entrega. No entrega desarrollo, entrega inflación alta, además de políticas muy regresivas desde el punto de vista social.

¿Entonces no es necesariamente más riesgoso que elecciones conduzcan a un giro a la izquierda?

-Por supuesto. Uno no está mirando esto con un lente ideológico, sino que examinando la calidad de la política macroeconómica. Todos queremos lo mismo, que la economía salga adelante, que la gente consiga empleos y oportunidades y que prosperemos. En lo que se tiene visiones disímiles es respecto a cuál es el mejor sendero.

En ese marco, mantener la disciplina macro y la solidez de las finanzas públicas me parece crucial. Hay una restricción presupuestaria que hay que respetar. No se puede decir que se quiere un modelo con más impuestos y más gastos, porque hay que garantizar que ese gasto sea eficiente.

Si entran más recursos a la economía hay que tener la responsabilidad de gastarlos bien, sino caemos en situaciones como las de Brasil y Argentina, con una carga tributaria gigante, un gasto público desbordado y con una provisión de servicios públicos muy mediocre.

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