Boric, Kast y las mujeres

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"Hemos visto estos días esfuerzos por adaptar los programas; lo que se valora en la medida que no sean propuestas meramente declarativas sin convicciones que morirán en el papel".




Gabriel Boric y José Antonio Kast, antagónicos en la recta final con un desafío en común: conquistar el voto de las mujeres.

Hemos visto estos días esfuerzos por adaptar los programas; lo que se valora en la medida que no sean propuestas meramente declarativas sin convicciones que morirán en el papel, como tantas plasmadas en los programas de quienes nos han gobernado.

Para José Antonio Kast, la exhortación a poner término al Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, fue una incomprensión de las transformaciones sociales de nuestro país y de la justicia aún pendiente para las mujeres, iniciativa de la cual, enhorabuena, ha señalado desistirse.

Su foco en las mujeres casadas también es a mi entender, una visión equívoca de quien se ha comprometido con la pobreza. Las jefas de hogar, especialmente de hogares monoparentales, son quienes más ayuda necesitan. El 60% de los hogares en la pobreza tiene jefatura femenina y mientras el 8,2% de los hogares biparentales está en esta situación, el 14% de los hogares monoparentales vive inmersos en ella. Por supuesto no se puede segregar a las mujeres por su estado civil. Pero se debe ayudar más a quien menos tiene como principio de las políticas públicas.

Respecto a Johannes Kaiser y sus declaraciones (no puedo poner un adjetivo, misógino le es pequeño) no se solucionan en su fondo con su renuncia a Republicanos. La pregunta es cómo llegó a ser candidato a diputado y porqué fue apoyado.

En cuanto a Gabriel Boric, el haber salido a la luz un problema de acoso no es menor para quien busca liderar un gobierno feminista y con la propuesta concreta en su programa de ratificar el Convenio 190 de la OIT sobre la eliminación de la violencia y el acoso en el espacio de trabajo.

Así las cosas, incluso para quien era una fortaleza el discurso hacia las mujeres ahora deberá demostrar con nuevas, convincentes, y fortalecidas promesas, cómo decide erradicar una cultura que, como él mismo ha reconocido, normaliza conductas inaceptables.

La primera vuelta fue esquiva a los problemas de las mujeres; en sus oportunidades laborales, puerta a la libertad, y en la igualdad de derechos, base de la dignidad.

Que esta segunda vuelta comiencen poniendo sobre la mesa de forma enérgica las propuestas para sacar adelante el proyecto de ley de sala cuna universal; por terminar con la brecha salarial; por fortalecer la prevención y sanción del acoso laboral y sexual; y por favorecer la adaptabilidad y la corresponsabilidad, elementos esenciales de la formalidad laboral de las mujeres.

Y en cuanto a la igualdad de derechos, qué harán por ejemplo, con la sociedad conyugal, régimen matrimonial que considera a la mujer casada incapaz de administrar tanto la sociedad como sus bienes propios, precepto incólume desde 1855, año en que nació nuestro Código Civil.

Para aportar, Fundación ChileMujeres ha puesto a disposición de los candidatos diez iniciativas que, creemos, debiesen ser prioritarias. Estamos expectantes a estas tres semanas que quedan.

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