El caso Naomi Osaka

Los consumidores esperan que las empresas tengan voz, tengan una posición sobre temas de la sociedad, sobre causas de nuestros clientes, comunidades, proveedores o sponsors.




Naomi Osaka veintitrés años, japonesa de padre haitiano y madre japonesa, es una tenista profesional que se convirtió en la primera mujer asiática en ganar un Grand Slam, ni más ni menos ganándole la final a Serena Williams en el US Open el 2018. En el 2019 se convirtió en la numero uno del mundo siendo la primera mujer asiática en lograrlo. En el listado de Forbes el 2020 fue la mujer deportista con mayores ingresos anuales de todos los tiempos. La revista Time el 2019 y 2020 la incluyó dentro de las 100 personas más influyentes del mundo. ¿Qué empresa no quisiera asociar su marca con una atleta con esta historia?

En el torneo de Roland Garros que se está jugando ahora, Naomi decidió primero no asistir a la conferencia de prensa post partido; compromiso del torneo con sus auspiciadores, y recibió varios mensajes de posibles sanciones. Luego terminó retirándose del torneo. Para algunos auspiciadores su comportamiento ya venía siendo un tema, donde también había apoyado el movimiento Black Lives Matter, entrando a la cancha con una mascarilla con el nombre de una de las víctimas. Naomi sufre lamentablemente de un cuadro de depresión ya hace un tiempo y de acuerdo con la reacción de total apoyo de sus propios fans pareciera que poco pudieron exigir los auspiciadores, tanto así que muchos de ellos y el torneo terminaron por darle su total apoyo. Los contratos pareciera que están cada vez más en las manos de embajadores de la marca o de los propios fans inclusive, que de la marca en sí. Hoy las empresas no patrocinan a la atleta, a la cantante u actriz sino a la persona. Una persona que se comunica directamente con sus fans y que no necesita una conferencia de prensa, ya que ella decide qué, cuándo, cómo y con quién hablar, como cualquier persona.

Este caso, creo que tiene varios mensajes para el mundo empresarial. Primero, la salud mental es cada vez menos un tema tabú y debemos estar más atentos. Segundo, las empresas ya no manejan su agenda como pensaban, hay una redistribución del poder. Tercero, los consumidores esperan que las empresas tengan voz, tengan una posición sobre temas de la sociedad, sobre causas de nuestros clientes, comunidades, proveedores o sponsors. Cómo involucrarse y en cuáles temas es complejo para las empresas, pero creo que hoy difícil evitarlo. Es más, este caso y muchos otros, nos demuestran que, al tomar una posición, el tener voz, el impacto que se puede lograr en el entorno es aún mayor y hay más para ganar que perder. Las empresas han sido y son un actor importante de cambio y de desarrollo económico y social, pero debemos tener claro que si queremos seguir siendo un actor importante de desarrollo hoy se espera aun más de las empresas. Mas que paralizarnos nos debiera motivar a ser protagonistas de los cambios sociales de hoy.

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