El truco de Nestlé, Toblerone y Doritos para eludir el golpe de la inflación

Las marcas de alimentos recurren a la reduflación, es decir, vender menos elementos por el mismo precio.


La comida es cada vez más cara. De lo que la gente no se ha dado cuenta es que las porciones son cada vez más pequeñas. A través de reducir el tamaño de, por ejemplo, un tarro de mermelada, una empresa alimentaria puede cobrar más por ella y evitar un aumento del precio que podría afectar a las ventas. No es una táctica nueva, pero la reduflación vuelve a estar de moda ahora que la industria lidia con el aumento de los costos de todo, desde el trigo a los aceites vegetales y la energía.

El humorista Art Buchwald fue uno de los primeros en llamar la atención sobre esta práctica en una columna titulada Packaged Inflation publicada en 1969. El término se generalizó durante la década de 1970, cuando los fabricantes buscaron formas creativas de proteger sus márgenes de beneficio ante el aumento de los costos y el estancamiento del crecimiento. Hoy en día se puede presenciar la reduflación en cualquier lugar, desde Australia hasta India y Reino Unido. En los años que siguieron al referéndum del Brexit, la Oficina de Estadísticas Nacionales observó más ejemplos de contracción de productos. Por ejemplo, Mondelez redujo el peso de algunas de sus barras de chocolate Toblerone, pero volvieron a sus dimensiones originales a raíz de las protestas de los consumidores.

Afecta a todo tipo de bienes. Desde el chocolate a las patatas fritas o los cereales a la sopa e incluso la comida para perros y el detergente. Si está en un paquete, puede reducirse. A veces el precio se mantiene igual y otras veces se reduce de forma desproporcionada a la caída de tamaño o peso, lo que hace más difícil para los compradores darse cuenta de que están recibiendo menos por su dinero. El chocolate es el producto que más quejas suscita, seguido del queso y la leche, según el minorista británico Britsuperstore, que ha analizado los datos del sitio web Money Saving Expert de Martin Lewis.

La mayoría de los grandes fabricantes de alimentos lo hacen, desde Nestlé hasta Mondelez, que recientemente ha sido criticada por reducir la barrita Cadbury a 180 gramos en lugar de 200 gramos. El fabricante alemán de productos lácteos Muller redujo sus yogures Corner de 130g a 124g, mientras que la empresa británica Burton’s Biscuit Company redujo los paquetes de galletas de chocolate Maryland a 200g desde 230g. En Estados Unidos, Pepsi redujo el número de patatas fritas en sus paquetes de Doritos, Domino’s redujo el número de alitas de pollo en su oferta de comida para llevar y Tillamook redujo el tamaño de sus cartones de helado a 48 onzas de 56 onzas.

Imagen Switzerland Nestle Earns.JPEG

Por otro lado, es difícil de evitar en el mundo actual de los consumibles envasados, a menos que todavía pueda encontrar una tienda que venda sus productos por peso. Los consumidores pueden contrastar los precios por internet, utilizando webs especializadas en la comparación de precios. Y también comprar productos de marca blanca para obtener la mejor relación calidad-precio.

Las empresas han dado varias explicaciones para reducir las porciones que venden en cada envase. Algunos dicen que los compradores prefieren comprar un poco menos si sigue siendo asequible. Otros dicen que es una forma de cumplir con los objetivos de salud pública o de proteger el medio ambiente. Mondelez dijo que era la primera vez en una década que reducía el tamaño de sus barritas Dairy Milk y que lo hizo para seguir siendo competitivo. Cerca de la mitad de los minoristas del Reino Unido dijo que es mejor para sus ventas reducir el tamaño de los paquetes que subir los precios, según una encuesta de Shopmate, que gestiona un sistema de caja para tiendas de conveniencia.

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