La fusión de las empresas de casinos Enjoy y Dreams está en la recta final: la relación sería en torno a 35%-65%

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Las partes ya pactaron los términos generales de una integración. La familia Fischer, controladora de Dreams, será el accionista mayoritario de la nueva empresa que nacerá con la unión que comenzó a discutirse a comienzos de año. Las partes guardan celoso hermetismo, pero habría sido comunicado a la autoridad. Una unión generaría un operador con el 76% de los ingresos de la industria. La acción de Enjoy subió 10% el lunes.




La revelación primera ocurrió en la última semana de febrero. La administración que entonces dirigía Enjoy -y que presidía Javier Martínez- comunicó al mercado que sus acreedores habían iniciado conversaciones con la cadena Dreams, su principal competidora, para una fusión de sus operaciones. Aquella revelación dio paso luego a los matices. Dreams salió a aclarar que solo eran “conversaciones preliminares” y que aún no había un acuerdo. Las cosas se habían adelantado, porque en realidad quienes deciden una fusión son los accionistas y no los acreedores. Y los acreedores aún no se transformaban aún en accionistas de Enjoy.

El estado de las cosas comenzó a cambiar a fines de abril. Los antiguos accionistas -liderados por la familia Martínez y el fondo Advent- cedieron sus posiciones en el directorio a los acreedores, los que convirtieron sus acreencias en acciones de Enjoy tras el acuerdo de reorganización financiera alcanzado en 2020, el que derivó de la aguda crisis financiera de la compañía.

La mesa se renovó el 29 de abril y entró Henry Comber, director ejecutivo de Euroamerica, quien se convirtió en el nuevo presidente de la empresa. Y cambiaron el directorio, la composición accionaria y también las prioridades: Enjoy volvió al gremio que reúne a las empresas del sector y disminuyó la litigiosidad con sus competidores.

En junio, Enjoy reactivó formalmente las negociaciones para una fusión que las partes originales nunca olvidaron. Pero decidió abrir el juego. Para ello, la empresa contrató formalmente como asesor financiero a Asset Chile y como asesor legal a Claro & Cia. y activó un proceso al que regresó Dreams -asesorado en este negocio por el estudio Carey y Allende y por el banco de inversiones Tyndall- y al que también llegó Marina del Sol, el tercer actor de la industria local, el que fue asesorado por BTG. En el camino, la integración con Marina del Sol perdió atractivo y ganó peso la alianza con Dreams, la cadena que controla la familia Fisher en un 100% y en la que, hasta el año pasado, participaba la sudafricana Sun.

Las negociaciones, dicen varias fuentes, están casi terminadas y el negocio ya prácticamente definido en sus términos gruesos, lo que habría sido comunicado incluso a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) de manera reservada. Sobre todo por los movimientos de mercado, ya que la cotización de las acciones de Enjoy podría hacer anticipado en algo esta negociación: el lunes, su precio subió un inesperado 10%, aunque en los días siguientes revirtió en parte esa alza y cerrar la semana, hasta ahora, con un alza cercana a 3%. En el año, el precio de la acción ha retrocedido casi 50%.

El acuerdo consideraría una relación cercana al 65%-35% en favor de Dreams, con lo que la familia Fisher se transformaría en el accionista mayoritario de la nueva empresa. Los Fisher predominarían en el nuevo gobierno corporativo de la sociedad y, creen algunos involucrados, nominaría al futuro gerente general. Enjoy perdió a su gerente general, Rodrigo Larraín, el 1 de julio, quien renunció para regresar a Cencosud y en su reemplazo fue designado, como interino, el ejecutivo Eliseo Gracia. Tres meses después, Enjoy aún no designa a un gerente general definitivo. El gerente general de Dreams es Jaime Wilhem.

La predominancia de Dreams en una integración se relaciona con el peso de sus negocios y con la salud financiera de cada empresa. Según cifras de la Superintendencia de Casinos de Juegos a 2019, el año previo a la pandemia, Dreams y Enjoy sumaban el 76,4% de los ingresos brutos que reportó la industria. Además, Enjoy tenía en 2019 el 31% de los permisos en el país, y Dreams, el 27%. Enjoy tiene posiciones en Antofagasta, San Antonio, Rinconada, Los Ángeles, Chiloé y los casinos municipales de Coquimbo, Viña del Mar y Pucón. Dreams, en tanto, opera San Francisco de Mostazal, Temuco, Valdivia, Coyhaique y Punta Arenas, además de los casinos municipales de Iquique y Puerto Varas.

La operación deberá pasar luego por el cedazo del Tribunal de la Libre Competencia, pero existe confianza en las partes: antes la autoridad antimonopolios ha concebido las licencias de juego como unidades territoriales distintas, que no compiten en las mismas zonas. El casino de Antofagasta, por ejemplo, no es competidor del de Punta Arenas, grafica un observador de la industria. Donde sí podría existir cierta superposición es en el caso de San Francisco de Mostazal y Rinconada de Los Andes, los casinos más cercanos a la apetecida Región Metropolitana.

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