Punto de quiebre

"A hacer cambios rápidos entonces aprovechando la oportunidad de renovación de directorios que tienen las empresas. Y ojalá que se haga con nuevos nombres. Porque el tener como directoras a las mismas que ya están en directorios de otras empresas tampoco aporta".




Las cifras del Tercer Reporte de Indicadores de Género en las Empresas en Chile del Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género y Fundación ChileMujeres no son buenas: unicamente el 12,7% de las personas en directorios son mujeres y sólo el 21% de las gerencias de primera línea son ocupadas por ellas. Estos números evidencian que las empresas privadas no están evolucionando en diversidad cómo lo demanda el país y el mundo, con una falta de visión y de convicción preocupantes.

Esta desafectación con las demandas de mayor justicia e igualdad de la sociedad se agudizará como un quiebre -especialmente con las generaciones jóvenes- por las decisiones que está tomando el actual gobierno. Éste, asumido el poder y de forma inmediata, decidió que todas las empresas públicas tendrán paridad de género, situándose por sobre la ley aprobada el año pasado que consagró la equidad de género del 40/60 en las empresas SEP. Así las cosas, el sector público le está dando al sector privado una cátedra, quien tiende a ver como anquilosado y rígido al Estado.

Este riesgo de quiebre entre los jóvenes y la sociedad y las empresas, lo refuerza un excelente estudio que recomiendo analizar en profundidad de Cadem y PwC Chile titulado “Percepciones de los trabajadores y empresarios de grandes y medianas empresas”. En él se ve cómo las prioridades y preocupaciones de quienes dirigen las organizaciones no conversan con las de quienes trabajan en ellas. Algunos ejemplos: mientras para las y los trabajadores la prioridad estratégica en los próximos años es la mejora en las condiciones laborales, para los directores y gerentes generales o de primera línea es la transformación digital y la automatización de los procesos. Y mientras el 77% de las empresas, representadas por esos gerentes o directores, estiman que las personas que trabajan en ellas tienen flexibilidad para cumplir con sus objetivos y al mismo tiempo equilibrar el trabajo con la familia, sólo el 51% de las personas siente que la tienen, con una brecha de percepción entre unos y otros del 26%.

En la muestra, el 86% de los directores, gerentes generales y de primera línea son hombres, porque en esos cargos no hay más mujeres. La pregunta entonces es ¿si en esos puestos de liderazgo hubiese más mujeres, existiría esa inconexión con lo que las y los trabajadores quieren y les importan? La respuesta es no. Y por eso importa la diversidad de género en los niveles de toma de decisiones de las empresas; porque con mujeres en esos espacios las condiciones de trabajo cambian, adaptándose de mejor manera a las necesidades de las personas, aumentando la contratación y ascenso de otras mujeres, y disminuyendo la brecha salarial. Haciendo en definitiva lugares de trabajo más humanos que conecten mejor con las nuevas generaciones y con las evoluciones sociales.

A hacer cambios rápidos entonces aprovechando la oportunidad de renovación de directorios que tienen las empresas. Y ojalá que se haga con nuevos nombres. Porque el tener como directoras a las mismas que ya están en directorios de otras empresas tampoco aporta. Por el contrario, da la señal equivocada de que no hay más mujeres capacitadas. Por y para eso, el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género tiene en su página web el Registro de Mujeres para Directorios, integrado por mujeres preparadas y disponibles.

Y con rapidez también, tenemos que comenzar a grabarnos a fuego que la transformación social de las organizaciones es más importante que la transformación digital.

*La autora de la columna es presidenta ejecutiva de la Fundación ChileMujeres

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.