Uri Levine, creador de Waze: “Necesitamos decirles a los emprendedores que son héroes, no porque sean exitosos, sino porque están intentando cambiar el mundo”

Desde Israel, el fundador de una de las aplicaciones más famosas del mudo (que hoy es de Google) dio algunos tips a inversionistas y startups latinoamericanas, bajo un mundo en pandemia. El empresario participará de un evento organizado por banco Itaú. "Lo que más frena a los ecosistemas emprendedores en Latinoamérica es el miedo al fracaso", sostuvo.




Uri Levine sabe de unicornios. Le vendió su startup a Google en 2013 en un poco más de US$1.100 millones. Se trata de Waze, quizá una de las aplicaciones más conocidas y utilizadas en el mundo durante la última década. Además de símbolo del ecosistema emprendedor israelí.

Hoy, aparte de tener la medalla de “cofundador de Waze” en su biografía, Levine se dedica (era que no) a dar charlas por el mundo acerca de innovación y emprendimiento. Además, ha fundado varias startups como FeeX, ZeeK, FairFly, Refundit, LiveCare y es miembro del directorio de Moovit, que fue adquirida el año pasado por Intel en US$900 millones.

El empresario israelí será el charlista principal de un nuevo evento online “Visión de Líderes”, que organiza el banco Itaú este jueves, sobre “Disrupción digital en los modelos de negocios”, con foco en cómo la pandemia ha moldeado el perfil del nuevo consumidor. “La gente se está acostumbrando a trabajar desde su casa, y muchas empresas se están cambiando a un sistema híbrido de trabajo, el cual podría ser perfectamente el futuro del ambiente laboral. Hay un montón de ventajas al trabajar en casa, así como en la oficina, y lo que estamos viendo ahora es el disfrutar de lo mejor de ambos mundos”, comenta Levine.

En este contexto, ¿cómo debería cambiar la forma de pensar de las compañías tecnológicas y las startups en este nuevo mundo?

-No debería cambiar. Es el mismo modo de pensar. El nuevo mundo ofrece nuevos retos y se encuentran nuevas oportunidades en ello. De la misma manera que cualquier cambio en cualquier mercado muestra nuevas oportunidades en un lado y nuevos giros en el otro. Algunas de mis startups en el espacio de los viajes pasaban por momentos complejos durante la pandemia, así como otras, disfrutaban de las nuevas utilidades de la pandemia. También pudo haber sido al revés.

¿De qué manera cree que el sistema educativo podría incentivar a una forma de pensar más “emprendedora”?

-No es deber del sistema educativo el incentivar el emprendedor. Es deber de los medios de comunicación. El sistema educacional puede cambiar el conocimiento, pero no la forma de pensar.

Con respecto al ecosistema emprendedor, ¿cree que la pandemia ha acelerado el interés de los venture capital para financiar startups?

- Absolutamente sí. Pero diría que esto empezó en 2013, cuando había una sola compañía en Latinoamérica avaluada en US$1.000 millones (Mercado Libre). Hoy tenemos 35, incluso 40 unicornios en Latinoamérica. Esto es realmente refrescante, ya que estamos viendo cada vez más emprendedores tratando de construir algo que va a cambiar el mundo y que consiguen el éxito. Creo que ha habido una especie de comprensión general en el ecosistema de emprendedores, que ha llevado a la conclusión de que los cambios generan más oportunidades.

¿Y en qué tipo de startups deberían invertir?

- Veremos más emprendedores en tecnología, en logística y en movilidad. En muchos espacios veremos más startups que traten de crear algo nuevo y la pandemia funcionó como un acelerador para esos cambios.

¿Cómo ve al ecosistema chileno de startups con respecto a esas nuevas oportunidades que están surgiendo?

- Creo que necesita tiempo para cambiar y, al final del día, los dos pilares más importantes son los emprendedores y el financiamiento. Necesitamos decirles a los emprendedores que son héroes, no porque sean exitosos, sino porque están intentando cambiar el mundo. Y mientras más hagamos eso, más bajamos la brecha para que más gente se convierta en emprendedora y reducimos el miedo al fracaso. El resultado es que, simplemente, tendremos más emprendedores.

También hay otro elemento: la experiencia. Traer gente que pueda cumplir un rol de mentores para los emprendedores. De todas formas, esto no es algo que podamos ver de la noche a la mañana. Seguramente en unos diez años podremos ver la diferencia. Pero por encima de todo eso lo que necesitas tener es más ingenieros, así de simple.

En Israel hay un gran apoyo del gobierno a sus emprendedores. ¿Cree que falta algo similar en Chile y América Latina?

- Absolutamente. Si quieres que Chile se convierta en un buen ecosistema de emprendedores tienes que tomar este tema por cuatro frentes. El primero es el gobierno, incentivar a los emprendedores, la ingeniería y producción y, por último, dar experiencia a la gente. Si se siguen estos cuatro frentes, Chile seguramente estaría en una posición mucho mas exitosa.

¿Qué debería aprender Chile acerca de Israel para poder convertirse en una “Nación Startup”?

- Creo que lo que más frena a los ecosistemas emprendedores en Latinoamérica es el miedo al fracaso. Cuando le tienes miedo a fallar no tomas riesgos, y construir una startup es tomar riesgos. Si cambias eso, el resto llegará solo. Incluso en nuestras casas, deberíamos incentivar a nuestros hijos a fallar, cosa que como padres muchas veces no solo no hacemos, sino que incentivamos completamente lo contrario. Los castigamos, les gritamos y no les decimos que fallar está bien. Así que no solamente diría que está bien fallar, necesitas inducir al fallo, necesitas generar experiencia a través del fracaso. De esa manera se pueden probar más cosas. Y mientras más cosas intenten, más confianza en sí mismos construirán y más se adentrarán en la incertidumbre. Construir una startup es un viaje de incertidumbre. Es una montaña rusa que nunca sabrás cuándo terminará.

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