El miércoles 11 de septiembre de 2013, Hernán Orellana contrató una póliza de seguro colectivo con Metlife Chile Seguros de Vida que cubría enfermedades de alto costo y otros gastos en la Clínica Santa María. Junto con ello, incorporó a su esposa, Ana María Drago, en el seguro catastrófico que conllevaba el contrato.
La póliza tenía por nombre Seguro Total Clínica Santa María, donde Recover América Corredora y Productora de Seguros actuaba como la intermediaria.
Más de cinco años después, el 22 de abril de este año, Hernán recibió un correo electrónico de la clínica en el que le informaban que su esposa había sido migrada a la póliza de prestaciones médicas de alto costo cubierta directamente por Metlife, sin la participación de Recover ni de otro intermediario.
"Al revisar la póliza en cuestión gran sorpresa nos llevamos con mi cónyuge, al percatarnos la modificación unilateral de las condiciones de la misma, efectuada sin advertencia previa, ni posterior", acusó Orellana en el recurso de protección que interpuso ante la Corte de Apelaciones de Santiago contra la aseguradora y la clínica, para dejar sin efecto los cambios realizados.
En concreto, relató ante el tribunal que la póliza original establecía que las condiciones de cobertura por un evento eran por un plazo máximo de tres años, mientras que cualquier costo que se prolongara más allá de ese tiempo sería considerado como un nuevo evento, reinstalándose un deducible y el monto máximo de reembolso, por lo que podía renovarse sin un límite de tiempo. En cambio, la nueva póliza limita la cobertura a un máximo de seis años, sin opción de renovación.
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