¿Cuánto durará la “luna de miel” que tendrá Jorge Quiroz en Hacienda?
La exigente agenda económica que se autoimpuso y las altas expectativas generadas son las primeras vallas que el ministro de Hacienda de José Antonio Kast debe sortear. Expertos proponen plazos para que el nuevo titular de las finanzas públicas cumpla lo prometido: Entre tres y nueve meses para tener cambios administrativos ejecutados y la reforma tributaria avanzada. El tiempo ya comenzó a correr para Jorge Quiroz.
La expectativa que sembró el nuevo gobierno es alta. Y eso en el equipo económico que lidera Jorge Quiroz lo saben. Un esbozo de su plan lo delineó un día después de ser designado oficialmente como ministro de Hacienda, en un seminario organizado por Clapes-UC.
Este miércoles, Jorge Quiroz dijo que tiene “una hojita con colores con más de 40 líneas, y cada una de esas medidas están en tres capítulos. Facilitación regulatoria, rebaja tributaria, ajuste fiscal. Y cada medida, que suman en total más de 40, tenemos anotado acá L, D o G. L es ley, D es decreto, G es gestión”.
Cada una de esas medidas también tienen colores: “La verde es que el decreto está escrito. Marrón, está en manos de los abogados. Rojo, estamos un poquito atrasados. Y queremos tenerlas todas en verde el 11 de marzo”, explicó.
Por lo mismo, lo que ha transmitido es que ya se hará un trabajo “prelegislativo” para ir socializando sus propuestas y que aquello se irá acentuando durante febrero. En marzo llegarán con decretos listos y las propuestas de ley, escritas.
La estrategia considera comenzar empezar a conversar con las comisiones legislativas apenas estén conformadas. No obstante, Quiroz ha señalado que ya están socializando algunas medidas a nivel más informal con distintos parlamentarios. “Hemos desarrollado personalmente más de 130 reuniones con distintas empresas, personas, con académicos, anotadas todas desde el comienzo del año 2025”, dijo.
El objetivo es apuntar a lograr acuerdos amplios para que los proyectos de ley no se definan solo por un voto y con mayorías más robustas puedan ser cambios más permanentes. Esta misma premura y el sentido de urgencia que han transmitido que tendrá el gobierno del republicano le pone una mayor presión para que se vayan concretando los anuncios y no queden solo en palabras o buenas intenciones.
Un análisis de la consultora Gemines lo describe así: “Es habitual que las expectativas económicas mejoren cada vez que se producen cambios en la conducción política del país, pero una vez asumido el nuevo gobierno, dicho entusiasmo y optimismo tienden a diluirse, cada vez más pronto y con mayor intensidad”.
El texto dice que “la llamada luna de miel es cada vez más corta” y se pregunta si “¿será esta vez distinto? ¿logrará el gobierno de José Antonio Kast sostener un apoyo político significativo por más tiempo que sus predecesores?”.
Según Tomás Izquierdo, economista y autor de ese informe, “las altas expectativas de cambio, propias de la campaña presidencial, se transforman ahora en el principal desafío para el próximo gobierno”.
Izquierdo hace una comparación con la administración de Gabriel Boric, cuando asumió en 2022. “Tal cual le sucedió al gobierno saliente, que venía a cambiarlo todo, porque todo estaba mal hecho, al entrante le será muy difícil mostrar, en poco tiempo, un avance relevante en los temas que más preocupan a la población, llámese seguridad interna y crisis migratoria; crecimiento económico y empleo; listas de espera y vivienda”, dice el economista. “La gente busca soluciones en tiempo real. Las redes sociales actúan como cajas de resonancia para amplificar todo lo que se hace mal o no se cumple”, agrega.
En el seminario de Clapes, Quiroz, lejos de contener las expectativas, hizo todo lo contrario: mantuvo los exigentes plazos y la agenda de urgencias: dijo que el 1 de abril ya estará presentada al Congreso la reforma tributario y en septiembre, aprobada. También mencionó que “hay cosas que se pueden hacer muy rápido como la liberalización del suelo. Hay cambios también de gestión que se pueden hacer muy rápido, porque hemos trabajado durante meses, yo diría que buena parte de 2025, en generar un sistema de información para todo el proceso medioambiental, que no lo tiene ni siquiera el gobierno”.
Para algunos, la responsabilidad que tendrá Quiroz será mayor a las de otros titulares de Hacienda. Es que el diseño que se pondrá a prueba es uno donde el titular de las finanzas públicas será un “superministro” que estará a cargo de toda la política económica y será el “jefe” directo de los ministros Daniel Mas como biministro en Economía y Energía; Tomás Rau en Trabajo; Ximena Rincón en Energía; y Francisca Toledo en Medio Ambiente, quienes le reportarán los avances de las políticas de cada una de esas reparticiones, dicen quienes conocen el diseño.
Por ello, cumplir o no con lo prometido recaerá en él. Así lo indica el economista Patricio Rojas: “En caso de no lograr materializar los cambios prometidos podría comenzar a afectar las expectativas y se empezaría a cuestionar si la conformación del gabinete fue el correcto. Acá se plantea que habrá un jefe económico, que es Hacienda, que tendrá una mayor injerencia en todos los temas. Si se atrasa, podría haber dudas sobre ese diseño y poner en jaque el rol de Quiroz. En caso contrario, si se logra implementar este plan, la estructura de Quiroz saldrá fortalecida”.
“La luna de miel”
La luna de miel que acompaña a los recién casados y de la que gozan inicialmente los gobiernos y la ciudadanía, más indulgente a los errores de los debutantes, no tiene una fecha de término definida.
Para los economistas, los plazos para que Kast -y Quiroz- comience a mostrar lo que prometieron en el plano económico van de tres a nueve meses, según si son medidas administrativas o proyectos de ley. Por lo mismo, algunos esperan que los cambios administrativos comiencen a concretar sus promesas desde el primer día
“Quiroz ha manifestado que tiene una batería de acciones administrativas que realizará desde el día 1, acciones administrativas que tienen que ver con reglamentos o modificaciones que no son proyectos de ley, por lo tanto, el mercado está esperando que eso se comience a materializar de manera inmediata. El mercado está contando también que en los primeros 90 días ingrese el proyecto de ley de rebaja tributaria para el impuesto corporativo, y lo segundo es el que elimina las contribuciones”, afirma Patricio Rojas.
“Más que una luna de miel, Quiroz llegará con el desafío de cumplir todo lo que ha dicho que va a hacer desde el minuto 1. Los primeros 90 días es un plazo suficiente y clave para el mercado para los cambios administrativos y la presentación de proyectos de ley”, agrega.
Mismo plazo para la “luna de miel” propone el economista jefe de Bci, Sergio Lehmann: “las expectativas son altas, entendiendo la urgencia y las señales que ha ido entregando José Antonio Kast. En esa línea, los 100 primeros días serán clave”, afirma. En su argumentación añade que “existe espacio para avances sustanciosos en ese horizonte, pero se exige un trabajo arduo, bien coordinado y ejecutado. Ello llevaría a un impulso adicional en la inversión y un ánimo reforzado en el mercado”.
Valentina Apablaza, economista del OCEC-UDP plantea que “para presentar los primeros proyectos, el plazo es más bien acotado de tres meses, considerando que el mismo gobierno entrante ha manifestado la intención de presentar ciertas reformas como la tributaria apenas inicie su mandato”.
La perspectiva que entrega el economista de Euroamerica, Felipe Alarcón, también es de entre tres y nueve meses, al menos en el área normativa. “Los cambios en la permisología debiese ser relativamente rápido, sobre todo si se aplica un sistema de plazos máximos. La reforma tributaria, que reduce el impuesto a las empresas, puede ser más complicado”, acota.
Entre los hitos que deben materializarse para mantener las expectativas y la confianza, los economistas coinciden en que los cambios de decretos e instructivos para agilizar proyectos de inversión son el primer paso que el nuevo gobierno debe dar de manera inmediata. “En lo referido a destrabar proyectos, el reloj correrá rápido, entendiendo que serían medidas administrativas las que se aplicarían”, subraya Lehmann.
Alejandro Micco, académico de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y exsubsecretario de Hacienda, plantea que “lo más complejo que podría afectar las expectativas es si realiza un ajuste brusco de los US$6.000 millones. En cambio, si lo hace gradual y lo compensa con mayor crecimiento no generaría mayores problemas”.
En este punto, el equipo económico ha mencionado es que desde el primer día emitirán instructivos para que los ministerios y reparticiones públicas comiencen a reducir gasto, principalmente político, a la par de medidas para eficientar el uso de los recursos públicos.
El factor político
Los economistas afirman que uno de los aspectos que deberá sortear el nuevo gobierno para avanzar en su agenda de reformas es el trabajo prelegislativo.
Valentina Apablaza opina que una “luna de miel” que no sea acotada “está asociado a la capacidad que tenga el gobierno de lograr acuerdos políticos en el Congreso, toda vez que, si bien el nuevo ministro de Hacienda ha expresado la intencionalidad de presentar estas reformas durante el primer año de gobierno, su materialización dependerá finalmente de poder legislar, en un contexto donde no se cuenta con una mayoría parlamentaria”. Para la economista, “esto será fundamental para concretar reformas ampliamente anticipadas por el empresariado, como la facilitación regulatoria o la rebaja a la tasa de impuesto corporativo, y que podrían quebrar rápidamente la confianza, si se entrampan los procesos legislativos”.
Tomás Izquierdo recomienda a Quiroz comenzar por los cambios administrativos y en los que requiera ley, hacer un trabajo previo. “Esto es bien importante. Se debe tener la capacidad de prenegociar los proyectos más complejos como la reforma tributaria. Sería una crónica de un desastre si se envía un proyecto muy irruptivo iniciado el gobierno y sin ningún acuerdo previo. De comenzar, así podría terminar pasándole lo que le pasó a (Mario) Marcel con su reforma tributaria”.
Según Izquierdo, “el escenario político actual es mucho más desafiante: construir acuerdos es muy complejo, toda vez que se requiere de una negociación muy atomizada, lo que significa eternizar los plazos del proceso legislativo, impidiendo avanzar en la agenda del ejecutivo”.
Lehmann enfatiza que “de las medidas que ha anunciado Quiroz, algunas se pueden implementar más rápido, mientras otras requieren pasar por el Congreso, lo que sugiere una tramitación larga. Para lograr su aprobación se requiere un trabajo político arduo, de forma de articular acuerdos lo más amplios posibles”.
Apablaza releva otro elemento a considerar para mantener las expectativas al alza. “En el corto plazo, se debe alcanzar la expectativa de expansión del PIB en torno a 3% anual para 2026, en línea con una economía donde la inflación se ubicaría en torno a la meta, el precio del cobre se mantendría elevado y la demanda interna continuaría su trayectoria expansiva”, enumera.
Además, la economista añade que “se ha mencionado alcanzar cifras superiores al 4% anual al finalizar el mandato. Si estas cifras de crecimiento se empiezan a percibir como inalcanzables, aun cuando se haya superado el desafío legislativo, las relaciones se podrían tensionar al cierre del primer año de gobierno, periodo a partir del cual tanto el mercado como la ciudadanía esperaría ver los primeros resultados concretos”.
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