Dueño de Cerro Dominador apuesta por segundo proyecto en el Desierto de Atacama

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Las dificultades vividas por Cerro Dominador, iniciativa que estuvo parada durante dos años, no afectaron a EIG, fondo estadounidense que tomó las riendas del proyecto luego de los problemas financieros de la española Abengoa. Hoy analizan un segundo desarrollo de las mismas características, en la zona de María Elena.


Dos años estuvo Cerro Dominador acumulando polvo en el Desierto de Atacama con el riesgo de transformarse en un gran elefante blanco eléctrico. El primer proyecto termosolar de Chile y Latinoamérica logró reactivar su construcción en agosto pasado, de la mano del fondo estadounidense EIG Global Energy Partners, quien tuvo que tomar el control operativo de la iniciativa de US$ 1.400 millones luego de los problemas financieros que afectaron a Abengoa, promotora del proyecto, el año 2015. “Los problemas de Abengoa nos tomaron por sorpresa”, reconoce hoy Fernando González, CEO de Cerro Dominador.

Pero el fondo estaba interesado en revivir la iniciativa eléctrica que consta de una combinación de tecnologías: una planta termosolar de 110 MW -ya operativa- y una fotovoltaica de 100 MW, que comenzarán a operar en conjunto en el segundo trimestre de 2020, cuenta González. La mezcla de esta forma de generación se llama Concentración Solar de Potencia (CSP), y en el caso de Cerro Dominador consta de una torre de 250 metros de altura, cuyo receptor captará el calor proyectado por el campo solar de tres kilómetros de diámetro, donde existen 10.000 espejos de 12 por 12 metros.

El mérito del proyecto no es menor, pues ya contaban con un contrato de suministro, adjudicado en la licitación que promovió el gobierno a fines de 2014, con un valor de la energía de US$ 114 por MWh. Además, porque cuenta con un sistema de almacenamiento único en la región y en Chile, que considera una batería en base a sales que acumula energía y permite tener un suministro constante, terminando con la gran dificultad de las energías verdes llamadas intermitentes.

“Es el primero en América Latina y es el proyecto que va a tener la mayor cantidad de horas de almacenamiento en el mundo”, explica el ejecutivo. Y añade que, a su juicio, “la tecnología brinda muchos beneficios al sistema, principalmente por ser renovable y, además, porque permite gestionar el sistema y generar las 24 horas del día. Hoy, hay pocas alternativas que pueden dar esa alternativa”, recalca.

Y ese potencial es lo que motivó a EIG para tomar el control del proyecto, donde inicialmente solo participaban como socio de Abengoa, enfocado a aportar con el capital para terminar la primera parte de la iniciativa. “EIG tomó el 100% de la propiedad del proyecto, pero Abengoa se quedó con la construcción. Y como necesitábamos a alguien que tuviera la capacidad financiera para terminar este proyecto y también la capacidad técnica, por si Abengoa tenía problemas nuevamente, buscamos un nuevo participante”, cuenta González.

Por eso, en julio pasado ingresó Acciona como segundo constructor.

Proyecto espejo

Las ganas de EIG por la tecnología CSP se materializó con el aporte de capital adicional por US$ 200 millones que tuvieron que hacer como fondo para terminar la primera parte del proyecto, monto que se sumó a lo recaudado a través de un consorcio de bancos a inicios de año, aporte que bordea los US$ 800 millones y que es necesario para terminar la segunda planta.

Pero esas dificultades no paran a EIG. Los estadounidenses ahora quieren impulsar una segunda iniciativa, de las mismas magnitudes e inversión y que estará ubicada en un terreno cercano a Cerro Dominador, en la comuna de María Elena. El nuevo desarrollo se lo compraron a Abengoa, empresa que ya sometió el proyecto a evaluación ambiental, y que hoy ya cuenta con aprobación. “Hoy se está revisando el proyecto que diseñó inicialmente Abengoa y el cual compramos y estamos viendo si realmente es lo que nosotros, como nuevos dueños, estamos buscando”, explica Fernando González.

Cambio del mercado

Paralelo a esas mejoras, la firma está reactivando los acercamientos con los potenciales nuevos clientes libres para su nuevo proyecto, donde SQM -proveedor de las sales que ocupa la tecnología CSP-, y también Albemarle, corren con ventaja, pues están ubicados al lado de Cerro Dominador.

“Estamos trabajando en paralelo. Esperando que haya nuevas licitaciones (reguladas), pero también avanzando con los clientes libres. Queremos hacer una oferta competitiva y atractiva para los clientes y sobre esa base diseñar la nueva planta para que cubra las necesidades de ese mercado”, detalla el ejecutivo.

Si bien EIG reconoce que hoy el mercado eléctrico cambió, basado en los valores actuales de US$ 50 el MWh que tienen las llamadas tecnologías intermitentes, González apuesta a ser comparable con una tecnología más ligada al gas natural que a una solar o eólica, dado el componente de continuidad de suministro que tiene la tecnología que lidera.

“No puedo competir con una tecnología fotovoltaica, pero sí puedo competir con una tecnología que genere electricidad confiable, gestionable y de base y que genere un impacto positivo en el ambiente. Ese es el mercado al que apuntamos, de clientes que valoricen tener energía confiable las 24 horas del día”, recalca.

Hoy, indica, la recepción de parte de los clientes mineros con los que han iniciado acercamientos ha sido positiva. “Existe interés. Parte del trabajo que estamos impulsando es educar, explicar los beneficios y en qué consiste la tecnología, y hay interés en entender más y sentarse a la mesa a discutir. Hay que construir la confianza y trabajar, pero yo soy optimista”, dice González.

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