Execonomista Jefe de la OCDE, Klaus Schmidt-Hebbel: “El peso está hoy sobre la Comisión para el Mercado Financiero”

12 de Septiembre 2018 Entrevista a Klaus Schmidt-Hebbel. Foto Reinaldo Ubilla

El execonomista Jefe de la OCDE y actual profesor titular de la Universidad del Desarrollo, destaca las medidas tomadas por Hacienda esta semana para hacer frente a la crisis del coronavirus. Afirma que el Banco Central puede hacer más, reduciendo la tasa hasta 0,5% y dice que ahora la CMF debe poner foco en flexibilizar los requerimientos de capital para los créditos.




LA peor recesión desde la crisis subprime es la que está viviendo actualmente el mundo, indica el execonomista Jefe de la OCDE y actual profesor titular de la Universidad del Desarrollo, Klaus Schmidt-Hebbel. En este escenario, prevé que la economía en Chile anotaría este año una contracción cercana a 1%, golpeada tanto por este factor como por los efectos de la crisis social que se inició el pasado 18 de octubre.

En este escenario, el experto destacó las medidas adoptadas por el Ministerio de Hacienda y por el Banco Central, aunque aseguró que el instituto emisor todavía puede hacer más. Asimismo, indicó que es clave que la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) flexibilice los requerimientos de capital para los créditos, y extienda las exigencias de la nueva ley general de bancos.

¿En cuánto ve el crecimiento para Chile? ¿Habrá recesión?

-Es la pregunta del millón. Para EEUU la probabilidad de recesión en febrero -que fue lo último publicado por Bloomberg- era de 53%. Hoy probablemente sea cerca de 70% u 80%, (Kenneth) Rogoff habla de 90%. Recesión significa dos trimestres consecutivos de caída en el PIB desestacionalizado respecto del trimestre anterior, el segundo y el tercero en el caso de EEUU. En Chile, nosotros tuvimos ya una caída en el cuarto trimestre del año pasado. Hoy los analistas locales e internacionales proyectan un crecimiento para Chile entre -0,7% y +0,5%. Yo soy más bien negativo, creo que vamos a tener para el año como un todo un crecimiento negativo y un crecimiento extraordinariamente negativo en los imacec de marzo, abril, mayo, junio quizás. Una recuperación parcial del coronavirus, porque la recuperación de mediano plazo será cuando resolvamos nuestros problemas políticos y otros. Entonces, la economía como un todo va a terminar cayendo algo en torno a 1% este año y va a caer muy fuertemente en marzo abril mayo, y ojalá recuperándose en junio, julio, agosto, pero eso lo veremos.

Durante la semana el gobierno anunció un paquete económico por casi US$12 mil millones. ¿Es adecuado?

-El paquete fiscal, que fue anunciado por el presidente y por el ministro de Hacienda, Ignacio Briones, cumple exactamente con las tres características deseables de todo paquete fiscal de emergencia en recesiones y shock profundos, las tres T de Larry Summers: timely (oportuno), targeted (focalizado) y temporary (temporal). Es muy a tiempo, porque es una reacción rápida frente al deterioro de la situación económica de ingresos, empleo y producción en Chile; segundo, que es focalizado y, tercero, ha sido todo anunciado como un paquete de medidas temporarias y hay un compromiso de quitar estas medidas cuando corresponda. Además, los US$12 mil millones es una magnitud muy significativa, que equivale a 4,7% del PIB estimado anual de Chile, y en ese sentido está entre los paquetes más grandes que los países han anunciado. Estados Unidos anunció un paquete por 5,2% del PIB americano, Grecia del 5,5%, Portugal del 4,6%, Nueva Zelandia 4,0%.

Esto se suma a los esfuerzos tras la crisis social...

-Chile, a diferencia de todos esos países, requiere este estímulo fiscal en mayor intensidad porque nos ha llovido sobre mojado; el coronavirus es lluvia sobre un país que ya está mojado por el mayor autogol que Chile se ha metido probablemente en estos 200 años de vida independiente. Los actos terroristas coordinados que sufre Chile desde el 18 de octubre del 2019 hasta la fecha; hay una alianza bastante poco santa entre terroristas, extremistas, narcotraficantes y delincuentes que se ha tomado Chile, y ha significado ya una caída en el PIB durante el cuarto trimestre que ha sido muy, pero muy significativa. El PIB trimestral desestacionalizado según las cuentas nacionales cayó el cuarto trimestre en un 4,1% respecto del trimestre previo. Antes del 18 de octubre, las proyecciones de los analistas, y también las mías, eran que Chile iba a crecer el cuarto trimestre un 3%, pero en vez de un +3% tuvimos un -4,1%. La caída del PIB de 7,1% respecto de las proyecciones es directamente atribuibles a los actos terroristas continuos que se han tomado buena parte de Chile. Sin duda que este primer trimestre tampoco se veía muy bueno dada la situación pésima que ha sembrado el terror en Chile.

Vittorio Corbo dijo en la semana que, por ahora, había que “olvidarse” de la regla fiscal, ¿concuerda con esta visión?

-No es que haya que olvidarse de la regla fiscal; la regla fiscal entrega discrecionalidad a la autoridad fiscal en épocas de emergencia y también en épocas normales; es el ministro de Hacienda quien define la meta del déficit estructural o del déficit de balance cíclicamente ajustado (BCA). Aunque cambie la meta, el fisco está obligado a hacer los cálculos de los balances efectivos y cíclicamente efectivos. Y es muy importante, porque tiene que comprometerse a un programa de normalización y de vuelta a una senda estable, tanto del déficit fiscal efectivo como del cíclicamente ajustado, así como una senda de estabilización de la deuda. Tiene que haber después de este año de emergencia un compromiso duro, y el ministro lo ha dicho, que está comprometido con esa normalización fiscal después de esta doble crisis, que sufre Chile.

¿Pero con la incertidumbre que había previo al coronavirus, por los cambios constitucionales, es posible esperar una recuperación?

-Una vez que se resuelva el tema de salud pública, disminuyan los casos hacia cero y ojalá con un número mínimo de muertos en Chile y en el resto del mundo, sin duda va a haber una recuperación. Podemos volver al nivel que tuvimos en enero y febrero de este año. Y espero incluso un crecimiento más allá de eso. Ahora, cuánto va a ser el crecimiento posterior a eso, depende radicalmente de resolver la incertidumbre y las fallas del Estado que hemos visto en materia de uso y control de la fuerza pública, la falta de apoyo del Congreso al gobierno actual, en materia de leyes que normalicen este país, pero en general requiere, en primer lugar, una vuelta al control de la seguridad pública; una reforma bastante radical de distintas instituciones del Estado, desde Carabineros, hasta la fiscalía, buena parte del poder judicial y hasta el comportamiento del Congreso. Si eso pasa o no en una reforma constitucional lo veremos.

¿Qué reforma constitucional ve clave?

-Si hay que partir con una, creo que es muy importante remplazar el sistema presidencial por un sistema parlamentario. Eso da para otra entrevista, pero creo que es clave para evitar esta situación en la cual tenemos un presidente que no tiene mayoría parlamentario.

¿Usted está por el apruebo o el rechazo?

-No me voy a pronunciar porque estoy en un período de reflexión sobre mi postura.

¿El Banco Central podría hacer más en estos momentos?

-La reducción de tasas que hizo el BC fue muy importante, pero todavía tiene espacio para reducir la TPM un poco más. Esperaría que en su siguiente reunión baje la tasa a 0,5%, que fue el nivel más bajo al cual llegó en 2009, en plena crisis subprime. El 2008-2009 el BC lo hizo muy mal, siguió subiendo tasas hasta 8,5% y bajó en enero de 2009 y ahí empezó a bajar muy rápido.

Algunos consejeros ahí fueron muy reacios a bajar la tasa…

-Ese fue uno de los mayores errores que cometió el BC en sus 30 años de banco central independiente. Fue un error de apreciación mayúsculo. Lo corrigieron después a partir de enero. Ahora tienen la oportunidad, y yo esperaría que lo hagan, de reducir la tasa a 0,5%, ojalá lo antes posible, pero han tomado otras medidas que son medidas de liquidez, se han comprometido a extender hasta enero las intervenciones cambiarias, pero fundamentalmente, más allá del BC el peso está hoy sobre la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).

¿Qué debería hacer la CMF?

-Tiene que hacer todo lo posible por flexibilizar la regulación de requerimientos de capital y requerimientos de provisiones sobre los créditos concedidos, es decir, reducir las provisiones requeridas sobre créditos. La nueva ley bancaria requiere aumentar los requerimientos de capital para todos los bancos durante este año y el siguiente. Creo que debería revisar muy significativamente los plazos para que implementación de estos sea bastante más allá de la recuperación del coronavirus y ojalá también más allá de la recuperación de la situación de cuasi revolución que tenemos desde el 18 de octubre.

“Con toda probabilidad es la peor recesión desde la crisis subprime”

¿De qué magnitud es la crisis que está viviendo el mundo?

-Con toda probabilidad es la peor recesión desde la crisis subprime de los años 2008 y 2009. Recordemos que los años 2008 - 2009, el mundo como un todo no entró en recesión, pero países desarrollados como Estados Unidos, Inglaterra y otros países de Europa occidental, entraron en recesión profunda, recesión que duró más o menos cuatro trimestres, desde mediados de 2008 hasta 2009. La situación actual -aunque todavía no tenemos indicadores para el mes de marzo que es el primer mes de caída de la actividad-, no está claro si va a ser una recesión en el mundo completo; las últimas proyecciones de bancos de inversión indican todavía para el mundo como un todo, incluyendo los países en desarrollo y desarrollados, habría un crecimiento positivo, pero leve, entre 0% y 1% para el año 2020. Pero esas proyecciones, que también son las mías, muestran una caída del PIB para Estados Unidos, para la Zona Euro, para América Latina una caída fuerte; para México en particular una caída muy intensa, en torno al 4%. Para China, una caída de la tasa de crecimiento del 6% al 3%. Y eso último significa que el mundo como un todo puede salvarse de una caída del PIB en todo el año. En algún momento en los siguientes meses, no sabemos si dos, tres o cuatro meses, esta pandemia va a estar controlada, y luego con el control, la actividad de las personas, de las empresas, la actividad económica se va a normalizar y se va a producir una recuperación muy intensa y muy fuerte en la gran mayoría de los países del mundo, y con eso a fin de año deberíamos tener crecimiento positivo.

Por lo que se ve puede ser peor que la crisis subprime...

-Esto ha producido fundamentalmente algo que es inédito en la historia económica mundial: que casi todas las actividades disminuyen en forma drástica y radical; la gente se queda en sus casas, se toman medidas de no-contagio, que básicamente paralizan la actividad económica de muchos sectores. Es parecido a lo que pasó con la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008. Al día siguiente los mercados financieros se caen a nivel mundial, y la actividad económica cae muy rápidamente en las semanas siguientes. Esto, en términos de rapidez, sea probablemente aún más rápido, y esto lo reflejan directamente las bolsas, los indicadores financieros, los precios de los activos financieros, que caen con una rapidez inusitada.

¿Qué valoración hace de las políticas económicas anunciadas por los países desarrollados?

-Muy positiva. Ha habido fundamentalmente intervención de las autoridades económica en tres planos distintos: número uno, tratando de proteger los ingresos y los empleos, y ahí los paquetes fiscales que yo he revisado hasta ahora, que se han anunciado públicamente en países desde España hasta Australia, Estados Unidos, Francia, Grecia, Italia, Portugal, Nueva Zelandia, han sido paquetes contundentes. En segundo lugar, medidas monetarias que aseguren un abaratamiento del costo del crédito a través de convencionales reducciones de tasas de interés, y complementado con medidas monetarias heterodoxas de creación de liquidez, de creación de dinero, y todo eso, por supuesto, está a cargo de los bancos centrales. En tercer lugar, está lo financiero, y lo financiero significa que se tiene que asegurar -y eso recién se entendió después de Lehman Brothers, porque no se hizo con Lehman Brothers, que se dejó quebrar- el funcionamiento y continuidad de todas las empresas financieras que son sistémicamente importantes. Esto significa entonces estar dispuesto y disponible para salvaguardar la mantención del sistema financiero, porque si el sistema financiero se cae -y esa es la gran lección de la gran recesión del año 1929 y los años posteriores-, la recesión no es del 1%, 2% de caída del PIB, sino que puede ser del 20%, 30%, como fue en la experiencia hace casi cien años.

¿Esta crisis amenaza la globalización como la conocemos?

-La globalización está para quedarse, es imposible echar atrás la globalización. Esta implica: movimiento de bienes y servicios de un país para otro, movimiento de capital de un país para otro, movimiento de personas que se dedican al turismo internacional, y movimientos migratorios de personas que quieren cambiarse de país y vivir y trabajar en otro país. Echar atrás eso es imposible; se puede echar atrás solo con guerras y ocupaciones militares permanentes de las fronteras. Eso implica volver a la Edad Media en materia económica, significaría el mayor autogol que se puede hacer la humanidad al futuro.P

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