José Ramón Valente: “No hay un tema ideológico: la lógica del proyecto apunta a que no se puede gastar más de lo que se tiene”
El presidente de Econsult y exministro de Economía respalda el proyecto de Reconstrucción y dice que despertará los "espíritus animales", el crecimiento y el empleo. "La mejor compensación es preocuparse de gastar bien la plata. No hay ninguna compensación que alcance cuando despilfarro los recursos", justifica. Sin embargo, cuestiona el manejo comunicacional en materia de los recortes de gastos impulsados por Hacienda. "Hay que exponer ante la población cómo se está malgastando la plata", argumenta
¿Cuál es la evaluación que hace del proyecto de Reconstrucción y la urgencia que la ha puesto el Gobierno para su tramitación?
-Aquí hay una visión del gobierno y de Jorge Quiroz (ministro de Hacienda) de que llevamos 12 años con una estrategia de desarrollo para Chile que fracasó. Esa estrategia de desarrollo, planteada en el segundo gobierno de Michelle Bachelet, decía que el crecimiento de la economía estaba dado y que íbamos a seguir creciendo 4% o 5% al año.
Asociado a eso, hubo una retórica que decía que lo que se ha hecho hacia atrás había enriquecido a los ricos y no había significado nada para los no ricos y que, por lo tanto, si allegábamos más recursos al Estado podíamos solucionar los problemas de la gente que no son los ricos de Chile. Se planteó como un atajo. Decían que la riqueza estaba muy concentrada en un grupo pequeño y que si se subían los impuestos se podía lograr que el resto de la población tuviera una mejora en su calidad de vida instantánea, porque solamente nos bastaría con subirle los impuestos a los de más altos ingresos. Como se sabe, el bienestar producido por el crecimiento económico es lento y se necesitan años y décadas para ir progresando.
Pero en esa época ese relato de centro izquierda tuvo apoyo social…
-Tuvo apoyo, aunque uno lo puede calificar como un poco ingenuo. Si a la gente le dicen: ‘hay un atajo para mejorar tus condiciones de vida’, pudo haber una tentación a tomarlo y, en ese sentido, podría ser válido. Pero la tentación a tomarlo era aún mayor cuando hubo un soporte de técnicos y economistas serios de la época que te decían que eso era posible. Hubo apoyo de economistas de centroizquierda que decían que en el mediano plazo esto iba a andar mucho mejor.
Recuerdo declaraciones de Andrea Repetto, cuando decía que esto nos iba a permitir darle mejor oportunidad a las mujeres y que la mejora en la educación iba a mejorar la productividad de los chilenos. Incluso, decía que esto podía ser beneficioso para el crecimiento, no perjudicial.
Han pasado 12 años y eso no resultó. Por lo tanto, seguir igual es pedir un imposible. Desde 2014 en adelante el resultado de eso es que tenemos tasas de desempleo de cerca del 9%, un crecimiento de 2%, una inversión que crece a menos de 1%... la productividad es negativa. Por lo tanto, Chile dejó de cerrar las brechas con los países desarrollados.
Mirando esa historia, el proyecto que tiene en mente el ministro Hacienda cambia la estrategia de desarrollo de Chile y dice ‘hagamos una cosa distinta’. El proyecto dice que es urgente dar empleo y mejores salarios a los chilenos, que necesitamos crecer más y que haya más oportunidades de trabajo con ese crecimiento… y más inversión y mejoras en productividad. Por todo esto, el proyecto es fuerte en impuestos y en “permisología”.
Es decir, le parece un proyecto bien orientado...
-En lo grueso, el proyecto me parece que es fundamental, es como el alma del 58% de los chilenos que votaron al Presidente Kast a favor por dos razones: porque quieren más seguridad y porque quieren mejores condiciones económicas.
Algunos sectores ven el debate de este proyecto como un punto de inflexión entre los que quieren ideológicamente menos Estado y los que apuntan a sector público más grande ¿Hay esa disyuntiva?
-Conociendo desde joven a Jorge Quiroz, puedo decir que esa no es la disyuntiva. Quiroz no es una persona en que uno pueda decir que ha sido todo el tiempo de derecha… Lo que está planteando el ministro es que no nos hagamos trampas en el solitario. Está diciendo que si queremos gastar más, tenemos que tener más recursos.
No podemos hacer lo de los últimos 14 años, donde nos hicimos trampas en el solitario. Gastamos como si fuéramos ricos, gastamos como si la plata estuviera… con ingresos que nunca estuvieron. No estuvieron los de la reforma tributaria del 2014 y después no estuvieron tampoco los del ministro Mario Marcel en los últimos tres años.
Quiroz plantea una cosa distinta y es que generemos condiciones para crecer. Dice también que el crecimiento allega recursos al Estado y que, en el intertanto, financiemos esto nosotros con las holguras que tenemos de mayor endeudamiento y siendo cautos en el gasto. Él no está diciendo: reduzcamos el tamaño del Estado. Él está diciendo que la plata hay que utilizarla bien. No hay un tema ideológico acá, la lógica del proyecto apunta a que no se puede gastar más de lo que se tiene.
Plantea que hay un tema de transición en que se dice: ‘quiero crecer más, para tener más y, en el intertanto, se va a generar un déficit’. Prefiero mil veces a alguien que me planteé derechamente que este proyecto va a generar un déficit transitorio, a alguien que me diga, como fue el 2014, que se van a generar tantos ingresos que se puede empezar a gastar altiro… y los ingresos nunca llegaron y te quedaste con el gasto y con el país endeudado. Es mucho más honesto ideológicamente lo que está haciendo Quiroz con este proyecto, que lo que se ha hecho en los últimos 12 años.
¿Cómo evalúa el carácter deficitario que tiene el proyecto en el corto plazo y las alertas del Consejo Fiscal Autónomo (CFA) y del FMI por la iniciativa?
-Acá se plantea una reforma con una estrategia de desarrollo distinta, en que se dice que se van a hacer todos estos cambios para que haya más empleo, más salarios, más inversión, más crecimiento, y también se dice que transitoriamente se va a tener déficit, porque me va a bajar la recaudación… Es como obvio. Lo que a mí me preocuparía es que se dijera que se van a hacer todas estas bajas y no se va a tener déficit, porque no es honesto.
Aquí se está siendo superhonesto. Se está diciendo: ‘estoy haciendo todo esto porque creo en los incentivos y creo que cuando uno baja la ‘permisología’ y los impuestos, y cuando se cambia la retórica antiempresarial… despiertas los ‘espíritus animales’. Además, el gobierno está siendo conservador en los escenarios del impacto en crecimiento.
¿Basta, entonces, con desatar los espíritus animales? ¿No habría que explorar eventualmente compensaciones de otro tipo?
-La mejor compensación es preocuparse de gastar bien la plata. No hay ninguna compensación que alcance cuando despilfarro los recursos. El eje no tiene que ser el déficit, el eje tiene que ser el gasto. Gastémonos bien la plata y tengamos una trayectoria de gasto compatible con los ingresos que nosotros creemos que vamos a tener. Milton Friedman decía que los déficits siempre encuentran su financiamiento; lo encuentran primero con impuestos, después con deuda y, cuando se acaba la posibilidad de cobrar impuestos o endeudarse, lo encuentran con inflación. Por lo tanto, hay que preocuparse del gasto y que se utilice bien la plata. Creo mucho en esa premisa.
Sin embargo, un recorte de gastos permanentes tan grande como lo ha propuesto el ministro Quiroz aparece muy difícil en este momento…
-No estoy diciendo que haya que recortar gastos. Estoy diciendo que la trayectoria de crecimiento del gasto tiene que ser acorde a los ingresos que vas a tener, y no decir que aquí vamos a tener toda la plata del mundo y gastemos todo… y después te encuentras con que no tienes ingresos.
El tema del recorte de gastos es otro que lo tiene el ministro y ahí tengo una crítica. Mi crítica es que es difícil recortar gastos. ¿Por qué? Porque el gasto llega a alguien, aunque a lo mejor no llega a donde tú quieres que llegue.
Cuando, por ejemplo, se hace un programa para tener leche para los recién nacidos, la plata se gasta. Que llegue la leche a los recién nacidos es otra cosa, pero igual la plata se gasta, y en alguna parte queda. Cuando la Dipres dice que un programa de gasto no está bien, significa que ese programa no está cumpliendo con el objetivo para el cual fue diseñado. Es decir, por ejemplo, que el Congreso diseñó un programa para que leche llegue a los recién nacidos y que esa leche no está llegando.
Entonces, ¿qué es lo que hay que hacer, antes de recortar el gasto? Hay que exponer ante la población cómo se está malgastando la plata y, una vez que se expone ante la población ese mal gasto se logra el apoyo social, el apoyo en las encuestas, el apoyo público ciudadano para hacer esos recortes. Si se parte recortando, lo único que vas a tener es que a todos aquellos a los que les llega la plata van a salir a protestar. Eso es lo que estamos viendo hoy.
¿Ese trabajo no se hizo?
-Y ese trabajo no se ha hecho. Lo hizo la ministra (de Desarrollo Social) María Jesús Wulf, por ejemplo, y me parece perfecto. En el caso del Injuv, dijo que el 90% de la plata se está gastando en sueldos y que no está llegando nada a la juventud. Eso es exponer; la gente empatiza con eso y dice que hay que cortar eso. Hay primero que exponer el mal gasto, el abuso, y después de haberlo expuesto vas a tener apoyo ciudadano para hacer el recorte.
¿Cree que es mejor para el país y para la sustentabilidad de esta baja de impuestos que este proyecto sea aprobado por una amplia mayoría, o basta con poco más de un 50%? ¿Una aprobación estrecha puede significar una reversión de las medidas en gobiernos posteriores?
-Chile ganó dos veces la Copa América por penales. Si le preguntan a los chilenos, nadie se acuerda que la ganó en penales. Lo cierto es que ganamos la Copa América. Pasa un poco lo mismo con los proyectos de ley. Lo relevante es que se aprueben. No importa que se aprueben con un voto. Lo que sí es importante es que los efectos esperados del proyecto lleguen a la gente.
Que se apruebe con más votos, no va a hacer que el proyecto sea exitoso. El proyecto va a ser exitoso si es que genera empleo, crecimiento y salarios. Eso es lo que va a recordar la gente, lo que le va a dar legitimidad a esto y lo va a hacer que perdure en el tiempo. Si este proyecto genera un Chile que crece más, que baja la tasa de desempleo y que genere salarios más altos, no te quepa ninguna duda que, aunque cambie el signo del gobierno, no lo va a poder echar atrás, porque la legitimidad no viene con la cantidad de votos que saca, sino con los efectos que tiene.
Hay un cuestionamiento transversal al llamado crédito al empleo contenido en el proyecto, por ser caro y por su escaso impacto en nuevos empleos. ¿Cuál es su posición?
-En Chile en el último tiempo pasamos un aumento de costo para contratar por la vía de la reforma previsional, un aumento bastante significativo en el salario mínimo y pasamos una ley que disminuye las horas trabajadas. Esas tres cosas en conjunto aumentaron significativamente los costos laborales, sin que eso necesariamente haya aumentado la productividad de los trabajadores. Entonces, generaste una brecha entre el costo y la productividad del trabajador. Esos tres proyectos hicieron oneroso para las empresas contratar personas, aunque uno podría decir que esos proyectos también tienen beneficios. Quiroz entiende que no puede cambiar estas iniciativas y que espera compensarlos con el efecto en el empleo del proyecto. Este proyecto debiera incentivar la creación de empleo.
A mi juicio, este proyecto debió haber sido vendido no como un proyecto de reconstrucción, sino como un proyecto de más y mejor empleo.
También ha habido cuestionamientos desde la oposición a la medida de invariabilidad tributaria por la amplitud de proyectos que abarca, por los plazos y por la imposibilidad de gobiernos futuros para cambiar impuestos…
-Los países que son institucionalmente fuertes normalmente no necesitan hacer este tipo de concesiones. Chile, lamentablemente, ha demostrado inestabilidad en el último tiempo en sus reglas del juego y, por lo tanto, tiene que pagar el costo de esa inestabilidad. Medidas como estas apuntan a ese costo. Si me dicen que el beneficio de esta invariabilidad es que vamos a hacer crecer fuertemente la inversión, creo que es bien pagado ese costo.
Lo mismo pasa con el fin de las contribuciones a los adultos mayores. El propio mundo empresarial y los alcaldes de izquierda y derecha han presentado sus quejas por la propuesta del gobierno…
-Conceptualmente, es correcto decir que las contribuciones son un impuesto doble. Pero, por otro lado, en el mundo entero se utilizan las contribuciones como una forma de financiar los gobiernos locales. Por lo tanto, uno puede aceptar que no es conceptualmente lo más correcto, pero hay un montón de beneficios prácticos… utilicémoslo y así se ha hecho en Chile siempre.
Lo que ha pasado en Chile es que han subido mucho las contribuciones, ha pasado a ser una forma de impuesto muy onerosa. Lo que yo habría hecho es bajar las contribuciones para todo el mundo y habría reducido significativamente los aportes del Fondo Común Municipal, y habría compensado a las comunas pobres desde el gobierno central con subsidios directos. Es mucho más eficiente hacerlo así. El Fondo Común Municipal es una caja más negra que cuando las platas salen del gobierno central directo a las municipalidades.
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