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La producción de cobre atribuible de China alcanza ya casi las 5 millones de toneladas, ubicándose solo por debajo de Chile

“Las inversiones chinas en cobre fuera de China deben entenderse como una estrategia de seguridad de suministro", examina un estudio de GEM, que muestra que la potencia asiática ha invertido entre 2007 y 2026 un total de US$ 58 mil millones en 29 eventos de inversión identificados.

Vehículos eléctricos, motores, redes de transmisión, transporte y centros de datos. El cobre ocupa un lugar angular en la industria mundial, y bien lo sabe China. En las últimas dos décadas, la potencia asiática ha ido adquiriendo acceso a diferentes activos mineros de cobre que lo ubican en el liderazgo mundial del metal rojo.

Entre 2007 y 2026, China ha invertido alrededor de US$ 58 mil millones en 29 eventos de inversión identificados, ya sean activos, proyectos mineros, adquisiciones totales o parciales, joint ventures, compra de participaciones, offtake, etc. Así lo detalla un estudio de la consultora GEM, que muestra que los principales destinos de inversión de China se han dirigido a África (51%) y América Latina (34%). Ambos representan el 85% del presupuesto total.

La presencia de China en el mundo no es importante tan solo por la inversión, sino por su capacidad de volumen productivo. El estudio revela que la cartera identificada de China llega a las 2,8 millones de toneladas de cobre fino atribuible, capacidad que supera a Perú -que el 2025 elaboró 2,7 millones de toneladas-, y se ubica por debajo de República Democrática del Congo (RDC) y Chile.

Sin embargo, China supera a RDC (3,2 millones de toneladas) si a esta producción atribuible, se suma lo que la misma potencia elabora.

El año pasado China produjo 1,8 millones de toneladas de cobre, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).

Incorporando aquello, China alcanza las 4,7 millones de toneladas, ubicándose solo por debajo de Chile, el mayor productor de cobre del mundo, que produjo 5,3 millones el 2025, de acuerdo al USGS.

África y América Latina

Una zona rica en minerales, y conocida por lo mismo, es Copperbelt (Cinturón de Cobre), ubicada entre el norte de Zambia y el sur de la RDC. Esa región es atrayente para inversionistas por ello. En particular, la RDC cuenta con yacimientos de alta ley, expansión mayormente expedita y una importante presencia de cobalto como subproducto.

“China no está comprando minas únicamente para producir más cobre hoy, sino que está comprando opciones sobre el cobre que necesitará mañana. En un mercado donde una mina grande puede tardar más de una década en desarrollarse, controlar una cartera de operaciones, expansiones, proyectos avanzados y acuerdos de suministro reduce una vulnerabilidad crítica: depender del mercado spot en un ciclo de escasez”, explica el estudio.

Por su lado, América Latina dispone de grandes depósitos de tipo pórfido, acceso a mercados de corte internacional y, no menor, a una cultura minera. El estudio de GEM destaca las inversiones de China en Perú con las faenas Las Bambas y Toromocho. También, Ecuador con la mina Mirador.

Si bien América Latina ofrece una geología de clase mundial, muestra, por otro lado, que la disponibilidad de recursos no asegura la producción del mineral. Los permisos, la conflictividad con las comunidades, el agua, la tierra y la infraestructura, pueden llegar a ser restricciones tan relevantes como la misma ley del mineral, examina el informe.

Una estrategia de seguridad de suministro

“Un elemento clave es la capacidad de las compañías chinas para asumir riesgos que otros inversionistas castigan con mayor severidad. Muchas adquisiciones se han realizado en jurisdicciones complejas, activos con alta necesidad de capital, conflictos sociales, pasivos ambientales o incertidumbre regulatoria”, analiza la consultora.

“En algunos casos, esa mayor tolerancia al riesgo ha permitido destrabar proyectos y sostener nueva oferta. En otros, ha expuesto a las compañías chinas a conflictos difíciles de resolver. La diferencia central entre aquello más simple de resolver y aquello más complejo está entre riesgo financiable y riesgo no financiable. En este sentido, la geología, el capex y la infraestructura pueden resolverse con capital, mientras que la legitimidad social y la gobernanza no siempre”.

Si bien China concentra una parte importante de la refinación, manufactura y consumo global del metal rojo, no cuenta con una base minera en su territorio capaz de abastecer su tamaño industrial. La distancia entre la capacidad de procesamiento y disponibilidad de concentrados explica por qué China ha desarrollado este tipo de estrategia internacional con respecto al cobre.

“Las inversiones chinas en cobre fuera de China deben entenderse como una estrategia de seguridad de suministro, no simplemente como una ola de adquisiciones corporativas. Al tomar posiciones en minas, expansiones y proyectos, China reduce su exposición al mercado spot, mejora su acceso físico a concentrados y captura parte de la renta minera cuando el ciclo de precios es favorable”, concluye GEM.

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