La revolución está aquí

Digital

Hasta el más entusiasta fan del proyecto de "Las 40 horas" estará de acuerdo: sabe que estamos en plena Revolución Digital. Y que ella está acompañada de su gemela inseparable, la Laboral. Porque junto con los bits que cruzan las ciudades, viejos empleos se acaban y nuevos empleos se crean.




Hasta el más entusiasta fan del proyecto de "Las 40 horas" estará de acuerdo: sabe que estamos en plena Revolución Digital. Y que ella está acompañada de su gemela inseparable, la Laboral. Porque junto con los bits que cruzan las ciudades, viejos empleos se acaban y nuevos empleos se crean. La destrucción creativa Schumpeteriana con esteroides, cada vez más acelerada. No es un juego de suma cero. Generará progreso. Y la mayoría de los trabajadores logrará reconvertirse. Pero otros no. Y sufrirán, como los Ludistas de la 1ª Revolución Industrial, que en su desesperación rompían máquinas en la Inglaterra del 1800. Cómo manejar este proceso de destrucción y creación de empleo es el principal desafío laboral de la historia de Chile y del mundo.

Todas las industrias dan cuenta de cómo la Revolución golpea nuestras puertas. Ejemplos:

Medios de comunicación: La inversión publicitaria global, desde 1995, 3 años antes de Google y 11 antes de Facebook, se ha multiplicado casi por 3. Su distribución, sin embargo, ha cambiado sideralmente, como se puede ver en la tabla. Lo ocurrido en Chile con las revistas es sintomático: como los dinosaurios fueron borradas del mapa en 12 meses por el meteorito digital. Empleos se destruyen en los medios de Chile y el mundo. Pocos trabajos se crean: Más del 63% del gasto en publicidad digital lo concentran sólo 2 empresas: Facebook y Google

Bancos y servicios financieros: La tecnología está remeciendo la industria financiera hasta el tuétano. Un aspecto muy palpable está en la calle, con lo que ocurre con las sucursales bancarias. En EEUU en 2005 se abrían 4.000 sucursales y se cerraban 1.500. A contar de 2009 el crecimiento neto se revierte. En 2017 se abrieron 950 y se cerraron 3.100 sucursales. En Chile la tendencia debe ser similar. Sobran trabajadores en las sucursales, se demandan más ingenieros de IT.

Retail: Sears, hasta el año 89 la mayor compañía del mundo, se declaró en Chapter 11. Hace días Forever 21 se sumó a la lista de fallecidos, que incluye ilustres como Radio Shack y Toys'r Us. Este año los norteamericanos cerrarán 6.000 tiendas y abrirán menos de la mitad. Mientras tanto, los ingresos anuales de Amazon crecen sobre 21% los últimos 12 meses. Se despiden vendedores de tienda, se contratan ingenieros en logística e IT.

Restaurantes: Las plataformas han reconfigurado la industria. Rappi fue creado en 2015. Entró a Chile hace menos de 18 meses. En mayo levantó US$1.000 millones para reconfigurar la industria junto a Pedidos Ya y Uber Eats. Hoy manejan la relación con los clientes, sus hábitos, sus gustos, transparentan precios a un dedo de distancia. Como resultado, sobran metros cuadrados de salón y por lo tanto, mozos. Faltan motociclistas.

Supermercados: Quienes probaron Cornershop no volverán atrás. Los supermercados se transformaron en centro de distribución. Menos cajeros, más cornershopers. Menos estacionamientos y estacionadores.

Creatividad y diseño: Un área que se creía a salvo de la revolución… hasta ahora. Haga un simple ejercicio. Digite "free logos" y en menos de 1 minuto tendrá un magnífico logotipo para su proyecto, eligiendo entre miles de opciones. Sobran diseñadores. Faltan… no se me ocurre…

El espacio no da para hablar de los robots que barren pisos en los edificios ni de cómo Uber, Airbnb y Netflix barrerán con industrias completas. Lo único claro en el mundo revolucionario es el cambio sin pausa. Hay que ser ágiles y flexibles para aprovechar las oportunidades y minimizar los damnificados. Nuestros legisladores, en su torre de mármol rosada con vista al mar y espalda al futuro, proponen justamente lo contrario: ideas que nos harán menos flexibles, menos competitivos y más vulnerables. Así, "Las 40 horas" es el proyecto más fuera de timing e, irónicamente, más antirrevolucionario de los últimos años.

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