Mujeres en altos cargos: los desafíos a tres voces

mujer-corbatas

Ilustración: Alfredo Cáceres

En Chile y en el mundo las mujeres están dando que hablar. Esta semana se nombró a la primera presidenta de la Bolsa de Nueva York y Ana Botín, de Banco Santander, se declaró feminista. Entrevistamos a chilenas que han hecho carrera y hoy forman parte de un grupo selecto en cargos de liderazgo. Aquí, sus historias, las dificultades que encontraron en el camino y sus visiones frente a la necesidad de que todas las empresas se suban al carro.




Ha sido una semana movida. Las mujeres se han tomado la agenda con anuncios, designaciones y declaraciones que han comenzado a mostrar que existe una real intención de emparejar la cancha.

En nuestro país, el Presidente Piñera lanzó la Agenda Mujer, en la que como una de las 12 medidas propuestas incluyó el promover el que mujeres lleguen a cargos de alta responsabilidad, y también el fomentar su participación en carreras científicas y en programas de educación de posgrado. Según explicó el Presidente, esto se traducirá en mejores remuneraciones y una reducción de las brechas salariales que hoy existen.

Pero el tema de la mujer no es exclusivo de Chile. Cruzando el Atlántico, Ana Botín, presidenta del Banco Santander, esta semana hizo lo suyo cuando se declaró feminista en una entrevista a un medio español. "Si usted me hubiera hecho esa pregunta hace 10 años hubiera dicho que no. Pero ahora le digo que sí. En estos años me he dado cuenta de que existe discriminación, que las mujeres necesitan ayuda. Sobre todo de los hombres, que son los que mandan", explicó.

Es más, respecto de la situación del banco que dirige, contó que aunque más de la mitad de la nómina son mujeres, solo el 20% está en puestos directivos. A pesar de que es consciente de que los cambios no se lograban de un día para otro, sí comentó que están aplicando políticas para ir mejorando y que el objetivo es llegar al 30% de mujeres en altos cargos en 2025.

Mientras todo esto pasaba, en Nueva York, la Bolsa de esa ciudad (NYSE) nombraba a Stacey Cunningham como su presidenta; la primera mujer en sus 226 años de historia.

Todo un cambio para una institución en la que la ejecutiva ha desarrollado toda su carrera financiera y desde donde ha sido testigo de los desafíos de un mercado donde los hombres llevaban la batuta hasta ahora.

En Chile, las mujeres en altos cargos son pocas, pero elegimos a tres para que nos contaran cómo ha sido su "tránsito" a los puestos de liderazgo, las dificultades que han tenido y cómo ven los cambios que aseguran van a venir.

Entrevista con la gerenta de finanzas de Movistar Chile, Isabel Margarita Bravo: "Estamos en un buen momento para que se empareje la cancha y esa es una buena noticia" 

Toda su carrera la ha hecho ligada a la compañía de capitales españoles. Cuando apenas tenía 26 años llegó a la subgerencia de Finanzas y desde hace 15 años es la gerenta de Finanzas de Movistar Chile. Eso, además de ser gerenta de Compras, donde maneja un presupuesto de $ 700 mil millones anuales. Además, desde hace dos años, es directora de InBest, la corporación sin fines de lucro que busca convertir a Chile en una plataforma financiera internacional y que organiza los Chile Day.

Siempre se ha manejado en un mundo de hombres, pero asegura que eso no ha sido impedimento para desarrollar su carrera. "No me ha sido difícil. Desde que partí he tenido la convicción de que me la puedo. Eso es súper importante", explica.

¿Alguna vez sintió que necesitaba estar más preparada que un hombre para validarse?

- Las mujeres sí hacemos un poquito más de esfuerzo. No diría que el doble esfuerzo, pero uno siempre tiene que sentir que está preparada. Yo estoy en el mundo de las finanzas, que es duro, y tienes que ser potente. Pero no me ha costado tanto.

¿Alguna vez se ha sentido discriminada en términos laborales?

- No he sentido discriminación, pero sí veo que hay. Este es un tema mundial. En todos los países hay una intención de nivelar la cancha, porque el mundo se ha dado cuenta de que tener mujeres en las empresas y en distintos ámbitos de la economía agrega valor. La diversidad de opiniones y perspectivas aporta.

Pero hoy son pocas las mujeres que llegan a cargos gerenciales o directivos...

-Desde las capacidades, cualquier mujer puede llegar a un cargo ejecutivo. De hecho, me siento súper responsable de dar ese ejemplo y de decir que se puede. Las dificultades están en los hombres que tienen cargos de liderazgo y no tienen la convicción. Entre los directores de las empresas tiene que haber un convencimiento.

Telefónica tiene políticas y lineamientos súper claros en este sentido. Por ejemplo, hay un comité de diversidad que está liderado por el CEO, Roberto Muñoz. Cuando los ejecutivos de primera línea están convencidos, las cosas se mueven.

Además, a nivel global, la idea es llegar a que haya un 30% de mujeres en cargos directivos al 2020, y hay un curso que se llama Woman in Lidership que busca promover a las mujeres en el liderazgo.

Yo he tenido una buena experiencia, pero si miro para afuera veo que hay disparidad entre mujeres y hombres.

El que la empresa sea internacional quizás facilita las cosas. Pero, ¿qué pasa con las empresas chilenas?

- En Chile estamos mucho más atrás. Hay mayor conciencia que hace algunos años, pero sí los veo un paso más atrás que las empresas globales. Culturalmente, Chile es un país más machista. Pero lo positivo es que estamos en un momento histórico de cambio. Estamos en un buen momento para que se empareje la cancha. y esa es una buena noticia para Chile.

¿Hay mujeres preparadas para llegar a cargos de liderazgo?

- Absolutamente. Hay un montón de talento en el mercado. Las mujeres tienen que tener la convicción de que quieren llegar a esos puestos y aquellos que toman las decisiones tienen que verles el valor.

¿Cuáles son los principales "pecados" en términos de discriminación hacia la mujer en el mundo empresarial chileno?

- Hay algo de prejuicio, algo cultural y de comodidad. A veces los cambios generan incomodidad. Pero hay que hacerlos, porque son buenos.

Generalmente, voy a un almuerzo y soy la única mujer. Ahora menos. Hay club de Toby, pero hay gente que está consciente de que agregar mujeres da valor.

En el camino hacia los cargos altos, ¿hay solidaridad de género?

- Cuando veo a una mujer que es jefa o subgerenta lo único que hago es ser generosa, enseñarle y darle un empujón. Eso no pasa siempre, pero cada vez va a pasar más.

Si pudiera impulsar una iniciativa para aumentar el número de mujeres en cargos altos, ¿cuál sería?

- Creo que algo importante es mentorear a las mujeres que vienen en términos de que se atrevan. A veces son ellas mismas las que se limitan. Cuando uno empieza una carrera es muy importante la parte técnica, pero cuando uno se va desarrollando y tomando cargos más senior, las competencias de liderazgo pesan mucho más. Hay que desarrollar esos talentos.

Como venimos de un mundo en que los negocios estaban en manos de los hombres, hay que lograr insertar en la mente de los que toman las decisiones que esto es importante.

Entrevista con la directora de Antofagasta Minerals, Francisca Castro: "(A las empresas) no les queda más remedio que hacer el cambio"

El primer trabajo de Francisca Castro fue como consultora en el Banco Mundial en Estados Unidos, donde terminó formando parte del directorio en representación de Chile. Ahí compartió con un par de mujeres y cuenta que fue una directora holandesa la que la hizo entender y creer que "nosotras podíamos aportar mucho desde otro punto de vista, de que si sabíamos hacer el trabajo y lo sabíamos hacer bien, no teníamos ninguna diferencia con el resto". Asegura que eso la ayudó mucho en su desarrollo profesional.

Cuando volvió a Chile, aterrizó en Hacienda y de ahí siguió a paso firme en diferentes empresas y entidades como Codelco, el Sistema de Empresas Públicas y el Ministerio de Obras Públicas.

Hoy, su tiempo lo divide entre el directorio de Antofagasta Minerals, el Panel Técnico de Concesiones y la Comisión Clasificadora de Riesgos de las AFP. Además, está por debutar en el directorio de SalfaCorp.

El camino para llegar a cargos de responsabilidad a veces puede ser complejo. ¿Tuvo buenas oportunidades?

- Siempre tuve jefes excelentes que me dieron oportunidades y que me respaldaban en las decisiones que tomaba. Me dieron alas para despegar. En ese sentido, reconozco que en el mundo laboral sí se me reconoció el trabajo.

Siempre me moví en un mundo masculino. Siempre fui la única. Pero cuando entré a Concesiones del MOP había muchas mujeres ingenieras. Sin embargo, el mundo de Codelco fue más duro. Se trataba de hacer un esfuerzo, pero se les notaba el esfuerzo.

¿Alguna vez se ha sentido discriminada?

- Yo no he sentido discriminación laboral. Pero si tú sales de este mundo y miras a tu alrededor te das cuenta de que los cargos ejecutivos de la primera línea de las compañías tienen un sesgo masculino. Eso es lo que se está tratando de cambiar.

¿Cree que hoy las empresas en Chile están logrando hacer el cambio?

- Hay empresas como Antofagasta Mineral que han tomado el tema desde el punto de vista correcto, en el sentido de entender que la diversidad aporta.

En general, este es un cambio que se va a hacer, porque hay más claridad respecto de que hay una discriminación inconsciente. Yo no creo que la mujer sea menos capaz o tenga temas conflictivos. Yo siempre he pensado que lo que pesa es la familia. Ha pesado por el lado de la compañía y por el lado de la mujer. En eso hay harto que trabajar.

El tener equipos diversos suma y no solo en términos de género. Las personas crecen cuando combinan experiencias, porque te abre la mente. Esa amplitud es buena.

Hoy es políticamente correcto tener a alguna mujer. Me da la impresión, y no estoy hablando de todas las empresas, que no les queda más remedio que hacer el cambio. Pero aunque así fuese, es un motivo para integrar mujeres.

¿Están las mujeres chilenas preparadas para llegar a cargos altos y llenar los espacios?

- Si me preguntas de gente de mi edad, no tanta. Pero las generaciones más jóvenes, creo que sí.

¿Cuál es la política o la iniciativa que se debiera empujar para asegurar la llegada de mujeres a cargos altos?

- Hay temas que ya están puestos sobre la mesa. Ya está puesto el tema de que es importante que la mujer trabaje, que se le den oportunidades y que tenerlas en un equipo suma. Eso está empezando a reconocerse de forma más o menos forzada.

Lo que creo que hoy es importante es definir cuáles son los servicios mínimos que tienen que haber para que el mundo familiar pueda trabajar. Eso sí que es un tema y es público-privado. No es un tema solo de las empresas contratando mujeres, porque por más que quieran contratarlas, si no hay, por ejemplo, jardines infantiles en lugares razonables, ellas no van a poder trabajar.

Tiene que haber infraestructura que acompañe, que los trabajos estén cerca de las casas y los servicios de transporte funcionen. Esos son los temas hoy. Hay que entrar en esta segunda derivada. Yo sé que la primera derivada, que es dar la oportunidad a las mujeres, no está aún resuelta, pero hay que entrar a la segunda, porque o si no va a haber un mal desempeño y no quiero que les echen la culpa a las mujeres.

Entrevista con la directora de CSAV, Isabel Margarita Bravo: "El mundo empresarial se maneja con cánones masculinos"

Un aviso en el diario le abrió las puertas del mundo de la minería. El primer trabajo de la economista Isabel Marshall fue en la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco) y de ahí no se desligó más del tema.

Su carrera la desarrolló en un mundo eminentemente de hombres, entre las oficinas de Codelco, Antofagasta Minerals y las asesorías que sigue haciendo hasta hoy.

En 2014, por primera vez, se desligó un poco del rubro para aterrizar en la mesa del directorio de Endesa -hoy Enel Generación-, en pleno proceso de reestructuración, y hace dos años, y gracias a los votos de las AFP, se instaló en el directorio de la Compañía Sudamericana de Vapores (CSAV).

Ha desarrollado una carrera en un mundo muy masculino, ¿qué tan complejo ha sido?

- Cuando llegué a trabajar a Codelco éramos dos mujeres en cargos ejecutivos. De hecho, en esa época no podía entrar a algunas minas, como El Teniente, porque era mala suerte. Era raro encontrarme con más mujeres.

Uno tiene que desarrollar ciertas estrategias para entenderse en un mundo masculino. Lo que yo descubrí es que uno puede tener grandes habilidades negociadoras.

¿Diría que el desarrollo de su carrera fue fácil o difícil?

- No fue extremadamente difícil, pero tampoco fácil. Para ninguna mujer llegar a una posición alta es fácil.

¿Qué es lo más complicado?

- La dificultad para las mujeres que están en posiciones de liderazgo es que hay más tendencia de los hombres a invisibilizarnos. Por ejemplo, si estás en una reunión de comité ejecutivo, tú hablas y los hombres se distraen más. Ellos ni siquiera se dan cuenta. Uno tiene que ver la forma de hacerse escuchar y dar sus puntos de vista.

Pero usted logró ser escuchada…

- Sí, lo logré. Uno tiene que hacer la tarea tres veces más fuerte, tiene que ser más aplicada, súper estructurada y competente. Cuando uno logra validarse, ahí te empiezan a escuchar. En ese sentido, tuve la suerte de encontrarme con jefaturas o pares que percibieron que yo podía aportar.

¿Alguna vez se sintió discriminada?

- Difícilmente una mujer no ha sido discriminada en una relación laboral. Las magnitudes son distintas. Tuve la suerte de no estar en un medio en el que fuera especialmente discriminada. Pero hay cosas que están en el inconsciente colectivo del género.

A igualdad de condiciones, hay privilegios hacia los hombres. Me tocó en varias oportunidades que cuando había una opción de ascenso en que yo estaba en las mismas condiciones que un colega, el ascenso fuera para el hombre.

¿Hay solo un tema de género o es algo más, como el que el mundo empresarial aún se maneja como un club de Toby?

- El mundo empresarial se maneja con cánones masculinos. Me llama la atención que digan que no encuentran mujeres que quieran ser directoras. ¿Cómo es eso? Está lleno de mujeres talentosas, profesionales y competentes. Cuando una mujer llega arriba significa que lo ha hecho varias veces mejor que sus pares hombres.

¿Cuál es el principal "pecado" de las empresas chilenas?

- Hay varios pecados. Si uno mira las empresas en Chile, hasta cierto nivel de la escala profesional uno ve una participación femenina alta. Al subir a posiciones ejecutivas, la cosa es abismantemente masculina. Se ha discutido mucho el tema de la discriminación positiva y el tema de cuotas.

Además, es totalmente injustificado que a igual trabajo haya diferencia de sueldo. Las empresas y los empresarios en Chile aún ven a las mujeres como un costo.

¿Cree que con todo lo que está pasando debieran las empresas hacer un cambio?

- Tiene que haber recambio generacional. La generación que hoy está arriba tiene códigos. Hacen el esfuerzo, pero tendrán que venir los hijos, los más jóvenes.

A los hombres les hace muy bien entender que hay distintas formas y perspectivas de mirar las cosas, y que todas son un aporte. Cuando en un directorio son todos iguales, todos hombres, ingenieros, economistas o abogados, no hay enriquecimiento de ideas.

Esta semana se lanzó la Agenda Mujer, ¿qué le parecieron las propuestas?

- Es un avance, pero ahora hay que ver cómo se concretan. Hay algunas cosas que ya estaban dichas, como el tema de las salas cuna, pero no se habló de ley de cuotas ni de brechas salariales.

Otro tema del que no se habló, y que es súper importante, es el de las lagunas previsionales. Muchas veces las mujeres tienen que salir del mundo laboral o trabajan media jornada y van a tener menor ahorro.

Comenta

Los comentarios en esta sección son exclusivos para suscriptores. Suscríbase aquí.