Osvaldo Macías: “Es una antirreforma. Este proyecto insólitamente lo que viene a hacer es bajar las pensiones”

Osvaldo Macias

Superintendente de Pensiones afirma que el proyecto que está en el Congreso para retirar el 10% de los recursos “es nefasto para los pensionados”. Estima que bajaría las pensiones entre 5% y 10%, y que no se van a recuperar, pese al fondo que propone la iniciativa. Dimensiona en hasta US$20.000 millones los retiros, pero cree que esto generaría solo un shock de corto plazo en el mercado, por lo que el sistema de pensiones lo podría absorber.


Cuando Osvaldo Macías iba llegando a la Superintendencia de Pensiones la mañana del viernes, lo detuvo un guardia y le preguntó si ya podía retirar el 10% de sus fondos de pensiones. “Le expliqué exactamente que el proyecto todavía está en discusión, pero hay muchas personas que creen que ya se aprobó”, cuenta Macías.

De hecho, el superintendente de Pensiones recuerda que habían pasado solo dos horas desde que se aprobó la idea de legislar el miércoles de esta semana, y el sitio web de la Superintendencia ya había recibido un millón y medio de visitas.

Pese a las altas expectativas que genera esta iniciativa, el regulador es categórico en decir que “el proyecto es nefasto para los pensionados”. Asegura que los fondos retirados no se van a recuperar, pese a que el proyecto propone crear un “Fondo Colectivo Solidario de Pensiones”, donde el Estado y los empleadores aporten dinero con el objetivo de financiar complementos de pensiones producto de estos retiros.

¿Por qué no funcionaría el fondo? Macías explica que el dinero tiene un límite, y en la reforma de pensiones el Estado y los empleadores están dando el máximo posible, por lo que, en caso de crearse este fondo, no habría recursos para la reforma, y viceversa. “Es insólito que no nos podamos poner de acuerdo en una reforma que suba las pensiones, y que más encima, como si no fuera suficiente eso, ahora estamos avanzando en una reforma que baja las pensiones. Es totalmente inentendible”, enfatiza.

¿Qué evaluación hace de lo ocurrido el miércoles en la Cámara de Diputados, donde se aprobó la idea de legislar el proyecto para retirar el 10% de los fondos de pensiones?

-Se trata de un mal proyecto. Es un mal proyecto porque el objetivo del sistema previsional es proporcionar sustento en la vejez a sus afiliados, y también a sus beneficiarios. Lo que hace este proyecto es justamente lo contrario, atenta contra el propósito de tener buenas pensiones, ya que disminuye los ahorros previsionales. En la vejez, el ser humano está en una de sus etapas más precarias, generalmente ya no tiene posibilidades de trabajar, tiene más gastos en salud; como la pandemia misma nos ha mostrado, muchas veces está desamparado y solo; por lo tanto, no puedo sino estar en contra de este proyecto. Es una antirreforma. Hace tiempo se está discutiendo en Chile cómo mejorar las pensiones y hay varios consensos, pero este proyecto insólitamente lo que viene a hacer es a bajar las pensiones.

El proyecto contempla un fondo solidario para reponer los recursos retirados. ¿Cree que se van a devolver realmente?

-El dinero es fungible, limitado, y lo que va a ocurrir, probablemente, es que aún cuando el Estado hiciera aportes a este fondo solidario, va a dejar de hacer otros aportes en materia de pensiones. Lo mismo va a ocurrir con los empleadores. Los aportes tienen un límite. Sabemos que el Estado está llegando a ese límite, y por lo tanto, todo lo que hace esto es jibarizar un proyecto con otro. Si lo que hago es crear este fondo para exigirles más al Estado y los empleadores, lo que va a pasar es que se ajusten por otro lado, es decir, va a haber menos aportes en términos netos al sistema de pensiones, por lo tanto, finalmente el efecto es que las pensiones de los adultos mayores van a ser menores, cuando lo que queremos es justamente lo contrario. Por eso no podemos más que estar en contra de este proyecto.

¿Cuánto puede afectar las pensiones de las personas?

-El proyecto tiene límites mínimos de retiro (35 UF) y máximos (150 UF). Preliminarmente, hemos visto que el efecto va a ser una disminución de las pensiones de entre 5% y 10%, aproximadamente, dependiendo de la situación personal del afiliado, del saldo, edad, sexo. Una baja de entre 5% y 10% es enorme. Lo que nosotros queremos es subir las pensiones, y esto es retroceder. Por eso digo que es una antirreforma. La reforma lo que pretende es subir pensiones, y esta lo que hace es bajarlas. Este fondo solidario colectivo definitivamente va a sacar plata de un lado y la va a poner en el otro. Los recursos del Estado y los empleadores en la reforma previsional están haciendo los esfuerzos máximos. Ha sido estudiado por expertos, especialistas, ahí está el esfuerzo máximo que se puede hacer. Por lo tanto, eso va a provocar, sin duda, que baje el aporte que se puede hacer en el proyecto de reforma que se está haciendo. Es por esto que es una ilusión pensar que los fondos de pensiones que se retiren se van a recuperar. No se van a recuperar, ya que en términos netos es una jibarización, la reforma y esta iniciativa, y son menores pensiones para el Chile de mañana. Además, va introduciendo ya la idea de que los fondos de pensiones pueden ser usados para fines distintos de financiar la jubilación. Los fondos de pensiones son solo para eso. Con esto definitivamente se empieza a instalar la idea de que pueden ser usados para otros fines, y eso es letal para un sistema previsional.

¿Este proyecto puede lograr desmantelar el sistema de pensiones a futuro?

-Yo creo que no, no estamos en una situación de ese tipo. Veo que nadie está pensando en desmantelar el sistema de pensiones. Hay un consenso relativamente claro, entre los expertos y políticos, de que el sistema de pensiones hoy día no está entregando buenas pensiones y hay que mejorarlo. La discusión de hoy es cuál es la mejor forma. Puede haber alguna gente que lo esté pensando, por supuesto, pero creo que es una minoría.

¿Los diputados lo han invitado a dar su opinión del proyecto y el efecto en pensiones?

-No, la Superintendencia no ha sido consultada.

¿Cuál es el monto total que se podría retirar del sistema con este proyecto?

-Serían cerca de US$20.000 millones, que es 10% del valor de los fondos de pensiones. Hicimos el cálculo según la base de datos, y vimos uno por uno, por cada afiliado y pensionado, cuánto significaría el retiro de estos fondos.

¿Qué efectos podría generar esto en el mercado, y en el monto de las pensiones que no sean retiradas?

-Hay que pensar lo siguiente: los últimos cambios de fondos, que han sido masivos, sobre todo después de la crisis social y el Covid, han llegado hasta el 5% del valor total de los fondos de pensiones, y se han tenido que materializar en plazos relativamente cortos, entre 4 y 10 días hábiles. Este proyecto propone el 10%, equivale más o menos al doble de los eventos masivos más grandes que ha habido en los últimos meses en cambios de fondo. Por lo tanto, tampoco es un shock desusado para lo que están acostumbradas a enfrentar las AFP. Además, el plazo es mayor, porque lo que dice este proyecto de reforma constitucional es que el 50% se retiraría a los 10 días hábiles de efectuada la solicitud en la administradora, y la otra mitad, 30 días hábiles después. Por lo tanto, hay un plazo por lo menos de 40 días hábiles para liquidar el 10% de los fondos, si es que todos los afiliados fueran a retirarlos. Entonces, si bien tiene un shock y un impacto en el corto plazo en el valor, sobre todo de los instrumentos menos líquidos, también en las acciones nacionales y en el valor de la divisa, creo que es un shock que el sistema de pensiones puede absorber. ¿Por qué? Porque ya hemos visto que lo ha hecho, también porque la diversificación que tienen los fondos de pensiones es extraordinariamente potente. Además, las AFP tienen equipos profesionales de inversiones muy poderosos, la regulación y supervisión también son adecuadas. Pienso que esta combinación permite que los fondos de pensiones puedan ser liquidados de tal manera que esto tenga un efecto solo transitorio y de corto plazo en algunos activos. No desconozco que pueda haber un efecto, pero creo que ese no es el elemento central. La única razón por la que me opongo a este proyecto de ley con mucha fuerza es porque es malo para los afiliados. Es malo para los futuros pensionados. No corresponde que sea aprobado, es malo para las personas, para el sistema. Es una antirreforma.

Pero el miércoles solo se votó la idea de legislar este proyecto y la Bolsa reaccionó con fuerza a la baja. Si realmente sigue avanzando y se aprueba, ¿no espera que se vean más golpeados los mercados, y con ello, las pensiones?

-Lo que vimos en la Bolsa al día siguiente de esta aprobación de la idea de legislar fue una baja del IPSA de 3,67%. El tipo de cambio no tuvo gran variación, porque el cobre subió mucho. De lo contrario, probablemente habría bajado. Sin duda que tiene impacto, pero creo que es un impacto transitorio y de corto plazo. Esta discusión no tiene que ver con la rentabilidad de los fondos, sino con el daño que le provoca a las pensiones.

Economistas como José De Gregorio y Joseph Ramos proponen que se retiren fondos, pero se devuelvan, ya sea alargando la edad de retiro o por mayores cotizaciones. ¿Le parecen mejores ideas?

-Son todas ideas respetables, pero yo creo que son equivocadas. Son ideas de laboratorio, ideas teóricas y académicas, que en la realidad no funcionan. Nadie se cobra a sí mismo. ¿Si tiene deuda consigo mismo, cómo se va a cobrar? No tiene ningún sentido. Tampoco tiene sentido alargar la edad de jubilación, porque es políticamente inviable. Finalmente, lo que ocurriría es que estas ideas fracasarían y habría más proyectos de ley que condonen estas deudas, porque no se puede cobrar a sí misma una persona, o porque a nadie se le va a poder obligar a jubilar a los 80 años, o a la edad que sea. Son ideas demasiado impopulares, o que son buenas teóricamente, pero carecen de realidad. No hay que sacar la plata de los fondos de pensiones, es un error.

La Ocde no cerró del todo la puerta al retiro de fondos, pero dijo que tiene que ser el “último recurso” para ayudar a la gente en esta crisis. ¿No cree que pueda abrirse esta puerta, pero como último recurso?

-Creo que el Estado ha sido previsor, y hay una red de seguridad de instrumentos que se han creado, como la creación del seguro de cesantía que llegó a acumular US$12.000 millones, y que deben ser usados, para eso está, para este tipo de eventos que estamos viendo ahora de alto desempleo, con personas que necesitan recursos. Están los fondos soberanos, la capacidad de endeudamiento del Estado, todo eso se está usando, y el Parlamento lo ha hecho muy bien en eso. No veo por qué tenemos que llegar a ocupar los fondos de pensiones que son demasiado importantes, de lo contrario, vamos a dejar desprovistas a las personas de pensión en la vejez. No hemos llegado de ninguna manera a ese límite. Hay que usar los otros elementos. Además, ¿quién define cuándo es el último momento? Simplemente no es lo que corresponde y hay que usar las otras herramientas que están disponibles.

¿El proyecto que está en el Congreso podría generar que suba el costo para el empleador por el Seguro de Invalidez y Sobrevivencia (SIS)?

-Ese es un punto importante. El SIS lo que hace es financiar aportes adicionales para cubrir las pensiones de quienes han quedado inválidos, sus beneficiarios, o de los beneficiarios en caso de fallecimiento. Lo que aporta el seguro es la diferencia entre lo que el afiliado tiene en su cuenta individual y lo que requiere para financiar todas las pensiones de referencia del afiliado y sus beneficiarios. Claro, si baja el saldo de la cuenta individual, el aporte final que tiene que hacer la compañía de seguros sube. Eso, indudablemente, provoca un alza en el costo del seguro, no hay ninguna duda, es matemática, va a subir el costo del seguro, que se va a reflejar en alzas del costo que pagan los empleadores.

Generaron polémica las cartas que enviaron las AFP a los afiliados tras la aprobación de la idea de legislar este proyecto. ¿Ve que se sobrepasaron algunas administradoras?

-Estamos analizando detenidamente cada una de las cartas enviadas por las administradoras. Hay un marco regulatorio que las AFP deben respetar. Por ejemplo, mucha gente quiere retirar el 10% ahora, y es bueno que informen que esta es una etapa preliminar del proyecto, que no está aprobado. Pero tampoco una AFP debería entrar en un debate político ni descalificatorio de lo que está haciendo el Poder Legislativo, que legítimamente está discutiendo un proyecto de reforma constitucional. Por lo tanto, identificamos preliminarmente que hay distintos tipos de cartas. Eso es lo que estamos haciendo y seguramente el día de hoy (viernes) vamos a enviar oficios a las AFP, con distintos tenores dependiendo de cada carta.

Los afiliados reportaron que los sitios web de las AFP se cayeron debido a la alta demanda de personas que ingresaron tras la aprobación de la idea de legislar. No es la primera vez que pasa. ¿Van a exigir mayores estándares?

-Efectivamente, las administradoras desde hace algún tiempo fueron sometidas a un estrés muy potente por los cambios de fondo y situaciones como esta, que provoca que la gente se vuelque masivamente a las páginas web de ellas. Desde hace tiempo, en el marco de la supervisión basada en riesgo, hemos identificado que aquí hay un riesgo que debe ser gestionado por las administradoras, y le hemos insistido a cada una de ellas que presenten un plan de mejora de sus sistemas, de sus sitios web, para que no colapsen ante la demanda muy grande de afiliados, y que también tengan mecanismos para que, en caso de que los sitios web sufran un colapso, tengan otras opciones para recibir las consultas de sus afiliados, como listas de espera, etcétera, o un apoyo paralelo de call center más potentes. Hay un plan por cada administradora, y los estamos siguiendo muy de cerca.P

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