Visas laborales bajan de 100 mil y llegan a su menor nivel en casi 10 años

17.12.2016 Ceremonia de cierre de cursos de español impartidos por profesores volumtarios a inmigrantes haitianos realizada en el Santuario del Padre Hurtado. En la ceremonia los alumnos extranjeros recibieron diplomas como reconocimiento a su esfuerzo y aprenbdizaje. Ademas de baile, musica y comida para todos. Esta iniciativa fue llevada a cabo por la organizacion Servicio Jesuita a Migrantes. FOTOS: Laura Campos./ LA TERCERA

De acuerdo con el Servicio Nacional de Migraciones, en 2021 se entregaron 97.842 permisos para trabajar en Chile a inmigrantes, la cifra más baja desde 2012, cuando se dieron 93.361. La disminución comenzó en 2019, pero se acentuó en los dos últimos años. Por países, Venezuela lidera con creces su entrega, aunque en el último año tuvo una caída de 50%. La principal razón que explica esta reducción es la pandemia del Covid-19, pero también surge como factor la derogación de la visa “por motivos laborales” del segundo gobierno de Bachelet.


La última cifra oficial que hay sobre la población extranjera que reside habitualmente en Chile es de 2020. Y esa muestra que 1.462.103 inmigrantes habitan en el país. Este número implicó un alza de 0,8% respecto a igual fecha de 2019 y un aumento de 12,4% en comparación con 2018, considerando cifras actualizadas para ambos años (1.450.333 personas en 2019 y 1.301.381 personas en 2018).

Y como es de esperar, la mayoría de los inmigrantes que vienen a Chile, lo hacen por motivos laborales, buscando mejores perspectivas de vida para sus familias. De eso dan cuenta las cifras del Servicio Nacional de Migraciones, que reflejan que entre 2011 y 2021 se han entregado 2.023.855 visas que permiten trabajar en el país.

Desde ese primer año, la tendencia fue creciente hasta alcanzar un peak de 428.388 en 2018. De allí en más, sin embargo, comenzó un descenso: en 2019 se entregaron 315.271 visas laborales, en 2020 fueron 199.578 y ya en 2021 bajaron de la barrera de las 100 mil, totalizando 97.842, situándose en su menor nivel en casi una década.

Si bien la primera explicación detrás de esta reducción es la pandemia del Covid-19 que azotó con fuerza los años 2020 y 2021, con un cierre total de las fronteras por parte de Chile, también surge como factor la derogación por parte del gobierno de Sebastián Piñera de la visa “por motivos laborales” creada bajo el segundo período de la expresidenta Michelle Bachelet.

Esta visa comenzó a regir en 2016 y era un permiso que flexibilizó los requisitos para acceder a un visado laboral. En este caso, la persona solo debía presentar el formulario requiriéndola, junto a un contrato de trabajo suscrito en Chile. Este nuevo permiso tenía una extensión de un año y para renovarlo se debían presentar las últimas cotizaciones de AFP. Esa fue una de las críticas que le hizo el gobierno anterior y, por ello, la suprimió, quedando vigente la visa sujeta a contrato, la cual tiene mecanismos más restrictivos para trabajar. Además, creó un nuevo visado provisorio llamado “de oportunidades laborales”, el cual se modificó con la entregada en vigencia de la nueva Ley de Migraciones.

Luis Eduardo Thayer Correa, director del Servicio Nacional de Migraciones, explica que, “sin duda, en la tendencia a la baja en el otorgamiento de permisos laborales de los dos últimos años ha influido la pandemia, que obligó a restringir la circulación de personas en todo el mundo. Además de ello, en el caso de nuestro país, ha influido la enorme demora en la tramitación de los permisos de residencia”. En ese sentido, subraya que “la apertura de la frontera, aunque se mantienen los requisitos de visados consulares ya establecidos, y la agilización de los cientos de miles de solicitudes de residencia en tramitación, deberían significar un aumento en las autorizaciones de residencia laboral en nuestro país, respecto a los dos años anteriores”.

Por países, Venezuela mantiene el liderato desde 2017, con 64.453 permisos laborales. Eso va en línea con la última información entregada por la encuesta Casen, que da cuenta del fuerte aumento que ha tenido esa comunidad en nuestro país. En el sondeo de 2017 se hablaba de cerca de 187 mil personas, que equivalía al 24,3% de la población, lo que ya fue un hito, porque desplazó por primera vez al segundo puesto a la comunidad peruana en Chile, la que tradicionalmente era la de mayor volumen de personas.

Y con los datos de 2020, la Casen mostró que esa población subió a 490 mil, es decir, un alza de 162% en relación a lo que se registraba hace cuatro años. Además, representan el 41% de toda la población inmigrante en el país, seguidos muy de lejos por los peruanos, con el 15%. Ese año, si bien mantuvieron el liderato de permisos laborales, bajaron 45,1% en relación a 2019, con 81.181 visados. Y en 2021 mantuvo la primera posición, pero nuevamente con una fuerte disminución de 50%, al anotar 40.545 permisos laborales. Este escenario de disminución también se refleja claramente en el resto de los países que recibieron menos visados.

El segundo país con más presencia en Chile en 2021 es Colombia, con 13.781 visas laborales. La cifra representa una caída de 45% en relación a 2020 y de 60% si se compara con 2019. Y en la tercera posición aparece Perú, el que recibió solo 11.220 permisos, esto es 42% menos que 2020 y 62% por debajo de 2019.

Lo que viene en visas laborales

De acuerdo con el Servicio Nacional de Migraciones, la residencia para efectos laborales vigentes “es básicamente la misma, en cuanto al objetivo de cumplir con un contrato de trabajo”. No obstante, se amplía la posibilidad de venir al país en búsqueda de oportunidades laborales y se creó una subcategoría de residencia temporal para trabajadores de temporada. La actual administración implementará la ley y las nuevas subcategorías creadas por ella.

Thayer explica que “la estrategia del gobierno para procurar una inmigración más ordenada en materia de permisos laborales será la de propender a la regularidad migratoria de aquellas personas que están trabajando o pretendan trabajar en el país, agilizando trámites, modernizando el sistema de solicitudes, aumentando la fiscalización al trabajo informal y vinculando, en la formulación de la política migratoria, la situación laboral de los migrantes con las necesidades productivas en las distintas regiones del país”.

En esta línea, subraya que se está avanzando “en convenios con el sector privado para institucionalizar el vínculo entre mercado de trabajo y política migratoria, donde la idea es establecer un sistema como el que existe en otros países, donde las ocupaciones de difícil cobertura por trabajadores nacionales puedan estar en un registro, una suerte de bolsa de trabajo, para que las personas que postulen a una visa paralelamente puedan postular a un empleo”. Y enfatiza que “este es uno de los principales cambios que queremos dejar para el país: un sistema de articulación del trabajo y la migración”.

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