Ansiedad y depresión: estudio revela los dos problemas de salud más importantes según los adolescentes

La investigación incluyó una encuesta realizada a 751 adolescentes de todo el país, además de grupos de conversación y análisis con niños, niñas y adolescentes que viven bajo cuidado del Estado.


Durante la jornada de este miércoles la Defensoría de la Niñez dio a conocer la investigación “Estudio de políticas públicas relacionadas con la salud mental de niños, niñas y adolescentes”, desarrollado en conjunto con la Universidad de Chile, a través de su Escuela de Salud Pública y el Centro de Estudios en Seguridad Ciudadana, el cual reveló “dramáticas brechas del país en políticas de salud mental para la niñez y adolescencia”.

Según indicó la defensora de la niñez durante el lanzamiento de la investigación, con este estudio tuvieron el objetivo de elaborar propuestas y recomendaciones “para una nueva red de salud mental para niños, niñas y adolescentes” y que incorporara “los desafíos identificados en esta investigación, en línea con los estándares internacionales de derechos humanos”.

El estudio incluyó la revisión de evidencia internacional sobre salud mental; entrevistas a más de 30 personas que se desempeñan en este ámbito en diversas reparticiones estatales; consulta a panel de expertos con académicos y profesionales vinculados al área de salud mental, infancia y derechos humanos; una encuesta realizada a niños, niñas y adolescentes (NNA) en la que participaron 751 adolescentes de todo el país; y la realización de grupos de conversación y análisis con niños, niñas y adolescentes que viven bajo cuidado del Estado.

En la consulta directa a los NNA, la mayoría identificó el concepto de salud mental como “bienestar o sentirse bien”, mientras que los y las adolescentes participantes reconocieron como los problemas de salud más importantes para sus pares la ansiedad (93% de las menciones), la depresión (92%), las auto lesiones (76%) y el suicidio o intentos de suicidio (72%).

Asimismo, un 63% señaló el déficit atencional y un 62% al consumo abusivo de drogas y/o alcohol.

Además de esto, los jóvenes encuestadas identificaron como grupos especialmente afectados en relación a su salud mental a niños, niñas y adolescentes bajo cuidado del Estado (84% de las menciones), a aquellos pertenecientes a la comunidad LGBTIQ+ (82%), a las niñas y adolescentes (65%) y a quienes tienen alguna discapacidad (58%).

Frente a la interrogante sobre el posible aumento en los problemas de salud mental producto de la pandemia y/o las cuarentenas, los adolescentes destacaron el incremento de dificultades vinculadas con la ansiedad y la depresión (86% y 83% de las respuestas, respectivamente).

Por otra parte, en cuanto a la atención en salud mental, cuatro de cada diez de los adolescentes encuestados señalaron no haber recibido nunca una atención por profesionales de la salud mental. Dentro de quienes sí la recibieron, la gran mayoría de los casos valoran positivamente dicha atención, pero al momento de ser consultados respecto a los resultados alcanzados en dicho proceso de intervención, la valoración positiva disminuye de manera considerable (38% de los casos).

Asimismo, la mayor parte de los y las encuestadas señalan que los principales problemas de acceso son el alto costo de la atención (52% de los casos), la escasez de actividades de prevención (41%) o promoción (35%), y las dificultades por obtener una hora de atención (27%).

En esta misma línea, un 25% de las y los participantes indicaron que uno de los principales problemas que afecta la atención en salud mental es que los profesionales no dan confianza como para contarles lo que te pasa.

“Ir y que nos atiendan altiro… que no nos hagan esperar”

En cuanto a los grupos focales de niños, niñas y adolescentes bajo cuidado del Estado, la investigación dio a conocer que para ellos la salud mental se trata de “cómo nos sentimos, cómo estamos, qué nos afecta”.

En relación a los problemas de acceso, relatan que “la atención debería ser gratis” y también que deberían “ir y que nos atiendan altiro… que no nos hagan esperar”.

Además de esto, también levantaron la necesidad de que los establecimientos educacionales deberían entregarles más soporte en este sentido, indicando que “los colegios deberían apoyar y estar más atentos al bullying”.

Dentro de las residencias de protección y centros privativos de libertad, destacaron que “faltan más actividades, de todo, en cualquiera queremos participar. De ciencias, repostería… para aprender cosas que uno no sabe”.

Legislación insuficiente

De acuerdo al estudio y sobre las conclusiones que se obtuvieron de la experiencia comparada y entrevistas a expertos, se advierte que en Chile la legislación es insuficiente para regular la salud mental de niños, niñas y adolescentes.

Si bien se ha avanzado en el reconocimiento del derecho a la salud física y mental, se indica, existen grandes desafíos ligados a la implementación progresiva del Sistema de Garantías y sus mecanismos de exigibilidad, para lo cual destacan que es fundamental considerar evidencia, como la que proporciona este estudio, para dirigir de forma eficiente los recursos humanos, financieros y operativos.

Otra brecha detectada, arrojó el estudio, es que no existen instancias de participación especialmente desarrolladas para niños, niñas y adolescentes en el ámbito de la salud mental.

Por otra parte, y entre las numerosas alertas que entrega la investigación, se destaca que existe un predominio de la oferta de tratamiento por sobre la de promoción o prevención y, aun así, esta oferta es insuficiente en todos los ámbitos de la salud mental.

Revisa la investigación en el sitio de la Defensoría de la Niñez o accediendo al enlace a continuación: “Estudio de políticas públicas relacionadas con la salud mental de niños, niñas y adolescentes”

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