¿Chilenos no leen porque no les gusta o porque no tienen tiempo?

El contexto de la pandemia puede estar impulsando a ciertos grupos específicos que por cuestiones de tiempo habitualmente no leían, a hacerlo.

Especialistas señalan que debido al actual contexto sanitario, y considerando la imposibilidad de asistir a bibliotecas, muchas personas han encontrado en la lectura un gran aliado, confirmando la tendencia de los últimos años.




Un estudio de 2019 de la Universidad de Chile señalaba que solo un 50% de los chilenos reconocía leer regularmente. La otra mitad no tiene el hábito.

Estas cifras, conocidas antes de la pandemia y en el contexto de una vida “normal” antes de la pandemia por coronavirus, con trabajo presencial, colegios y traslados, entre otros. Sin embargo esto ha cambiado con el confinamiento y los chilenos parecen estar leyendo más.

Por ejemplo, durante mayo, se solicitaron 61.824 libros digitales en la Biblioteca Pública Digital (BPDigital), 106% más que en el mismo mes de 2019, cuando totalizaron 29.975.

Raynier Hernández, sociólogo y académico de la Universidad de las Américas, asocia el fenómeno de préstamos en bibliotecas digitales al cambio de modelo. “Existen varias explicaciones hipotéticas al respecto. Este aumento podría significar la expresión de un cambio de formato, del libro físico a lo digital, en vista de la imposibilidad de asistir presencialmente a bibliotecas”.

Existe un perfil de quien no leía tanto, pero que en este contexto de cuarentena ha descubierto el gusto por la lectura, explica la psicóloga Daniela Rocha.

“Tomando como ejemplo el contexto educativo, en el proceso de migración hacia la educación virtual se ha estado potenciando la consulta en libros en formatos digitales”, añade Hernández.

Fernando Valenzuela, Doctor en Sociología y director Carrera de Sociología de la Universidad Andrés Bello en Viña del Mar, señala que se observa una profundización del uso de plataformas digitales como medio de acceso a bienes culturales. Esto es muy interesante, porque indica posibles transformaciones de nuestros hábitos, que pueden mantenerse más allá de la crisis sociosanitaria. Es posible que este aumento responda al uso de estos medios por parte de poblaciones lectoras: sectores de la población que ya ha adquirido este hábito, ya sea por gusto o porque la lectura es parte esencial de espacios en que participa”.

Lectura en contexto de confinamiento: diferentes perfiles

Daniela Rocha, psicóloga clínica del Servicio de Salud Estudiantil de la Universidad Tecnológica Metropolitana, revela que en relación a la temática del alza de la lectura en contexto de confinamiento, existen diferentes perfiles de lectores.

“Por un lado, el lector habitual, es decir, que ya solía leer harto en contextos de normalidad, pero que actualmente, por cierre de librerías y bibliotecas, o miedo al contagio al pedir un libro a domicilio, realiza búsquedas, descargas y/o compras de libros digitales, en vez del formato físico, para poder continuar leyendo como lo hacía anteriormente, adaptando la dinámica al actual contexto de confinamiento”, explica Rocha

La profesional añade que también está el perfil de quien no leía tanto, pero que en este contexto de cuarentena ha descubierto el gusto por la lectura.

Hernández concuerda. “El contexto de la pandemia también puede estar impulsando a ciertos grupos específicos que por cuestiones de tiempo habitualmente no leían, a hacerlo dado que la modalidad del teletrabajo les ha permitido mayor flexibilidad en la distribución en sus tiempos”.

La pandemia ha consolidado la expresión de un cambio de formato, del libro físico a lo digital, en vista de la imposibilidad de asistir presencialmente a bibliotecas. Foto: Ailen Díaz / Agencia Uno

“Si bien muchos refieren que trabajan incluso más que en modalidad presencial, a otros les ocurre lo contrario, teniendo más tiempo disponible y buscando actividades para llenar sus espacios de ocio, y para pasar con mayor agrado la cuarentena. Incluso a muchos quizá les gustaba de antemano la lectura, pero no tenían tanto tiempo disponible para realizarla, y quizá en el actual contexto sanitario, han podido disponer más tiempo para aquello”, señala Rocha.

La psicóloga clínica del Servicio de Salud Estudiantil de la Universidad Tecnológica Metropolitana establece que “en contextos normales los espacios de ocio quizá eran aprovechados con actividades fuera del hogar u otras que actualmente no pueden ser llevadas a cabo, por ende, la lectura dentro de casa, se ha tornado en una excelente opción para estas personas el momento de buscar recrearse”.

Consecuencias positivas y beneficios

La lectura ayuda a reducir el estrés, mejorar la concentración, memoria y ortografía, ampliar el vocabulario, enriquecer los momentos de ocio, informarse, divertirse, activar la imaginación, entre otros aspectos.

“Por todas las consecuencias positivas a las que conlleva la lectura, más aún en el actual contexto de confinamiento, y a la flexibilidad etaria que permite, ésta es una muy buena opción para llevar a cabo mientras se atraviesa esta coyuntura, ya sea de manera individual o familiar, conduciendo a múltiples beneficios para el lector”, señala Rocha.

Adicionalmente, Rocha argumenta que “las personas han encontrado en la lectura un buen método para reducir el estrés, dado que leer favorece la relajación general y la desconexión de los estresores habituales. Al obtener dichos resultados positivos, es muy probable que se repita la conducta, por ende, que se lea más”.

Probablemente la situación sanitaria actual haya permitido a muchas personas descubrir el gusto por la lectura, “aumentando así la cantidad de lectores activos, con una significativa probabilidad de que mantengan esta actividad una vez retomen sus rutinas habituales, debido a que ya han conocido los beneficios de todos los aspectos positivos mencionados con anterioridad, queriendo entonces, quizá, mantener la lectura a largo plazo”, añade la profesional de la Utem.

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