Científicos desatan lluvias torrenciales en pleno desierto utilizando drones

El drone en acción. Crédito: Universidad de Bath

La iniciativa fue implementada en Emiratos Árabes, pero a pesar de los resultados, climatólogos no lo ven como algo factible.




Emiratos Árabes Unidos (EAU) es uno de los países más secos y calurosos del planeta, donde los termómetros pueden llegar a registrar 50°C. Para paliar en parte la escasez de precipitaciones, que se ha incrementado producto del cambio climático, el país implementó un nuevo método para provocar lluvias, utilizando drones diseñados y fabricados en Inglaterra.

Éstos llevan una carga eléctrica que se libera en una nube, dando a las gotas de la nube la “sacudida” que necesitan para agruparse y caer como lluvia. Se produce al alterar el equilibro de las cargas positivas y negativas, y se conoce como siembra de nubes.

La tecnología, a cargo del Centro Nacional de Meteorología (NCM) de ese país, se trabaja desde 2017 y ha significado una inversión superior a US$15 millones. Según reportaron medios locales, la iniciativa funcionó este fin de semana, ya que se apreciaron lluvias torrenciales.

La investigación es dirigida por la Universidad de Reading y la Universidad de Bath (Reino Unido). Maarten Ambaum, quien trabaja en el proyecto, señaló que los EAU tienen suficientes nubes para crear condiciones propicias para la lluvia. “Cuando las gotas se fusionan y son lo suficientemente grandes, caen como lluvia”, explicó.

La escasez de agua es uno de los mayores problemas que enfrenta la humanidad, y el cambio climático está generando más incertidumbre en torno a las lluvias. “En aquellas partes del mundo que realmente luchan por el agua, los proyectos para mejorar las lluvias son realmente importante, y hay 50 países que han establecido programas de mejora de las precipitaciones”, señaló Keri Nicoll, científica que también forma parte de la investigación.

¿Efectivamente esta nueva tecnología podría terminar con la megasequía que afecta al país? Raúl Cordero, climatólogo de la Universidad de Santiago, se muestra escéptico a la modalidad implementada en Emiratos Árabes. “Desafortunadamente contra la sequía, no existen soluciones mágicas, ni existen técnicas que se hayan probado costo-efectivas para hacer llover”.

El equipo técnico y científico de la investigación. Crédito: Universidad de Reading

La tecnología de siembra de nubes existe desde la segunda mitad del siglo pasado, “y no ha logrado probarse efectiva para aumentar las precipitaciones en zonas desérticas y/o afectadas por sequías. Se basa en liberar en la atmósfera (con aviones o drones) material particulado (se suele usar yoduro de plata) con la esperanza de que actúe como núcleo de condensación y facilite que la humedad del aire se condense formando nubes. El principal problema para que la técnica funcione es que se necesita humedad, la que en desiertos o en regiones afectadas por intensas sequías es muy baja”, explica Cordero.

Sobre este evento particular, “las lluvias registradas en Emiratos Árabes estaban pronosticadas con anterioridad. Las nubes que las causaron eran tan abundantes que es difícil pensar que se produjeron gracias a la siembra de nubes con unos pocos drones”, señala el climatólogo de la Usach.

Según Cordero, solo se trata de un elaborado re-lanzamiento comercial de una técnica desacreditada que se ha usado en el pasado como placebo para poblaciones desesperadas por prolongadas sequías. “Pensar que esto es una solución a la sequía es equivalente a pensar que los túneles de desinfección (que proliferaron hace un año en nuestras ciudades) solucionaron la pandemia”.

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