Columna de Manuel Farias Viguera: Transformación de Chile desde la Educación Técnica

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Foto: La Tercera


Vivimos en un mundo que está en constante cambio y cuyas principales tendencias están relacionadas con la crisis climática, el fenómeno de las migraciones, la pandemia del COVID y otros “riesgos” como la digitalización tanto de la economía como de la vida misma, la transformación del trabajo y el cambio social, por mencionar algunos. La Educación Técnica puede contribuir con soluciones y apoyar las transformaciones. Hablar de educación técnica significa hablar de educación del futuro. Lo que hoy estamos formando se va a reflejar en los ambientes laborales que estarán desarrollándose en las empresas y en los propios emprendimientos.

De acuerdo al Ministerio de Educación, actualmente un millón de jóvenes en Chile estudia en la educación técnica (Secundaria y Terciaria). En el caso de la educación superior, en el año 2022, al considerar al sistema en su conjunto, la matrícula total de pregrado en carreras de Centros Formación Técnica (CFT) e Institutos Profesionales (IP) representa el 43,7% (CFT 133.252 IP 395.792).

La educación técnica en sus distintos niveles se ha venido transformando en un actor de interés tanto para las políticas públicas como para el sector productivo. Es así como se han implementado diversas iniciativas en los últimos diez años tales como: la redefinición curricular de las especialidades de educación media técnico profesional; la promulgación de la ley sobre nueva educación pública; la Ley de gratuidad; la creación de los CFT estatales; la promulgación de la Ley de Educación Superior, que reconoce el subsistema de educación TP; el marco de cualificaciones para la educación técnico profesional; los poblamientos sectoriales; la estrategia de desarrollo del sector; la implementación de los programas de Futuro Técnico entre otros.

Obviamente estos avances significativos requieren ser profundizados por políticas e iniciativas que vayan a cuestiones más sistémicas y que nos permitan construir una mirada país, de largo plazo para un sector de la educación que claramente puede contribuir a las transformaciones que Chile requiere. Entre ellos, se requiere abordar la formación de docentes de especialidad, la formación en emprendimiento e innovación, un modelo de gestión (Consejo de Competencias, por ejemplo) que permita alinear lo realizado en el Marco de Cualificaciones Técnico Profesional con el currículo de las instituciones de educación tanto de nivel superior como de carácter secundaria, el fortalecimiento de los CFT Estatales, el desarrollo de mecanismos de financiamiento que estimulen la equidad de género y la inclusión, la vinculación y rol de la educación técnico profesional con el desarrollo sustentable de sus territorios, y tal como lo sugirió la Comisión Nacional de Productividad el año 2018, la creación de una Subsecretaría de Educación Técnico profesional, que permita articular los dos niveles.

Foto: Agencia Uno

Un gran desafío para ello por cierto es tener currículo que definan las competencias más adecuadas para enfrentar dicho futuro, sin embargo, ello no será suficiente si no contamos con docentes que tengan una nueva mirada y formación orientada a los desafíos del futuro.

Por ultimo, se ha señalado la importancia que ha tenido para la movilidad social el proceso de masificación de la matrícula en educación superior, y especialmente para aquellos de sectores más vulnerables. El caso de los CFT Estatales por ejemplo es muy interesante ya que cerca del 80% de su matrícula proviene de los sectores de menores ingresos. Ello da cuenta de la relevancia e interés que tiene en los jóvenes este segmento del subsistema de la educación superior. Estudios longitudinales han determinado que la educación técnica ya no es considerada una etapa terminal en la enseñanza secundaria, sino más bien, es considerada como una transición a nuevos desafíos tanto laborales como formativos. Sin embargo, a pesar de tener grandes oportunidades para el acceso al sistema, su permanencia se hace más vulnerable y probablemente, como muestra la educación superior comparada, terminan titulándose mayoritariamente aquellos estudiantes de mayores ingresos.

Lo que hacemos hoy, tiene un reflejo muy concreto en las organizaciones del mañana, en la calidad de las relaciones y en los vínculos laborales. Por lo tanto se requiere urgencia para avanzar por un camino que nos ponga a la altura de las circunstancias.

*Director de Educación Técnica y trayectorias formativo laborales en Fundación Chile.

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