En dos minutos y con una gota de sangre: científicos chilenos crean dispositivo para combatir enfermedades

Científica de la Universidad Católica de Valparaíso trabajando con el dispositivo.

Investigadores de la Universidad Católica de Valparaíso desarrollaron tecnología que busca ayudar en diagnósticos clínicos frente a patologías cardiovasculares, coronarias y cerebrovasculares.


Promete ser una revolución. Científicos de la Universidad Católica de Valparaíso crearon un dispositivo que permite apoyar diagnósticos clínicos en dos minutos usando una gota de sangre, la tecnología busca ayudar frente a algunas enfermedades cardiovasculares, coronarias y cerebrovasculares.

El dispositivo es capaz de medir la viscosidad de la sangre de manera automatizada, a través de la toma de una muestra pequeña de 50 microlitros, para luego pasar por un sistema de detección calibrado con ecuaciones que corresponden al tipo de fluido a evaluar, lo que se va indicando en una pantalla táctil.

Recientemente presentado en el IV Sunset de Innovación: Ciencia y Tecnología para la Industria del Siglo XXI, es portátil, con un bajo costo de fabricación y un 95% de precisión.

Claudia Trejo, Doctora en Física e investigadora del Instituto de Física de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), señala que el dispositivo es capaz de medir cuán espesa es la sangre, o cuánta resistencia opone al moverse. “Mide la velocidad con la que se mueve la sangre y establece una relación con la presión que se está ejerciendo sobre ésta para moverla. A esa relación se le conoce como viscosidad”, añade.

El comportamiento de la sangre cuando fluye depende en gran medida de la presencia y las propiedades de sus glóbulos rojos. Y justamente, uno de los factores más significativos es cuántos glóbulos rojos hay disueltos en el plasma. Sin embargo, otros factores como la deformación o elasticidad de estos glóbulos igualmente son significativos. Por otro lado, la variación en la composición del plasma sanguíneo también es un factor que contribuye a cambios en su viscosidad”, explica Trejo.

El dispositivo entrega resultados en menos de dos minutos con un 95% de confianza en su precisión.

Pablo Silva, alumno del Programa de Doctorado en Ciencias Físicas y participante de la investigación, explica que la viscosidad es una cantidad física que otorga información acerca de la dinámica de un fluido, “es por esto que en el caso de la sangre, un cambio fuera de parámetros normales, como por ejemplo un aumento o disminución de glóbulos rojos o su forma (como es el caso de la anemias), aumento de LDL, colesterol, creatinina y ácido úrico, así como algunas enfermedades infecciosas, conllevan a desviar la viscosidad fuera de los intervalos normales”, aclara.

Un mejor diagnóstico clínico

Hay estudios que relacionan los cambios en estas propiedades con diversas enfermedades, como ferropenia o anemias hemolíticas, señala la Doctora en Física. “Por ejemplo, si la sangre es muy espesa, la forma en la que fluye en el torrente sanguíneo será distinta a la forma en la que fluye una sangre con viscosidad normal, y el dispositivo que estamos desarrollando es capaz de identificar esos cambios”, agrega.

“Si podemos combinar la medición de la viscosidad de la sangre y asociarla a otros factores como su hematocrito o elasticidad de sus células, vamos a poder ampliar la búsqueda de enfermedades a trastornos hematológicos más complejos”, establece la investigadora.

El diagnóstico en el punto de atención es un tema que en los últimos 10 años se ha vuelto muy popular, dice Trejo, “y tiene que ver con la facilidad de acceder a un diagnóstico de manera fácil, rápida y eficiente, justo en el lugar en el que el paciente lo necesita”, explica.

Imagen del hemochip del dispositivo.

Silva considera que “el dispositivo serviría como una forma de seguimiento, control y prevención. De esta forma, tanto la viscosidad como el color de la sangre (ambos obtenidos por el dispositivo) complementarían de la misma manera a como un glucómetro lo hace con información relevante para el tratamiento de diabéticos”.

Es decir, “permitiría otorgar una mayor información (inmediata), lo que implica un mejor diagnóstico clínico. Por último ayudaría a la toma de decisiones y disminuiría el tiempo de reacción en pacientes que requieren transfusiones sanguíneas”, añade Silva.

Principalmente este dispositivo permitiría conocer el estado reológico de la sangre a tiempo real, adiciona este último, “lo que conllevaría a disminuir el tiempo de respuesta por parte del paciente y su entorno cercano acudiendo a un centro de salud si es necesario. Por otro lado, facilitaría la posibilidad de realizar seguimiento a determinados pacientes a los cuales no se les puede extraer un volumen de sangre elevado todos los días”, señala.

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