Este es el mapa de las variantes genéticas del Sars-CoV-2 que circulan en Chile

Investigación del Instituto de Salud Pública precisó los distintos linajes genéticos que hay en el país, en el estudio más grande de su tipo que se haya hecho en el país.




Como nunca en la historia de la Medicina, científicos de todo el mundo han aunado esfuerzos en pos de desarticular los intrincados detalles del Sars-CoV-2, como a quiénes ataca, cómo lo hace, cómo se distribuye, preguntas que en su mayoría confluyen en una sola: cómo y de qué está hecho el virus.

Desde marzo, ya se han compartido más de 16.000 genomas virales completos en bases de datos públicos que permiten la construcción de paisajes genéticos para rastrear y monitorear los avances virales en el tiempo y estudiar sus variaciones genómicas, según las distintas regiones geográficas.

En ese contexto, el Instituto de Salud Pública (ISP), publicó ayer un estudio que muestra cómo se ha distribuido geográficamente las variantes genéticas y linajes del Sars-CoV-2 a lo largo del país.

Las conclusiones de esta distribución corresponde a 141 muestras virales tomadas durante el período marzo a abril de 2020 y representan la base de todos los 449.903 casos que se registran a la fecha.

Coronavirus. Foto referencial

El análisis completo del genoma de estas 141 muestras virales de diferentes regiones de Chile reveló un predominio de la variante G, proveniente de Europa en gran parte del territorio entre el 2 de marzo y el 5 de abril de 2020.

Según el estudio, la variante G está muy extendida en el territorio, principalmente en las regiones del centro y sur, como Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Ñuble, Bio Bio, Araucanía, Los Lagos, Aysén y Magallanes.

Las variantes S (originarias de Asia), en cambio, están presentes en la región central del Maule y también en la región norte de Antofagasta. Las variantes menos representadas, V y O, se encontraron en las regiones Metropolitana y O’Higgins (ver mapa).

La variante G alcanza hasta el 85,1% del total de muestras (120 aislamientos), seguida de S con 10% (14 aislamientos), V con 3,5% (5 aislamientos).

Según escribieron los autores del estudio, estos hallazgos podrían ayudar a tomar medidas de control debido a la similitud de las variantes virales presentes en Chile, en comparación con otros países, y monitorear el cambio dinámico de variantes del virus en el país.

Jorge Fernández, jefe del Sub Departamento de Genética Molecular del ISP, explica la publicación muestra en forma práctica que hay una variante, un linaje predominante circulando en el país y que la situación chilena es muy parecida a la que ocurre en el resto de los países de Latinoamérica, en los que también se ha demostrado una mayor proporción de la variante G circulando, con algunos sublinajes.

“Tenemos unos genomas de meses más cercano que nos siguen mostrando un predominio de la variante G. Estamos trabajando en otro informe con vigilancia más robusta", dice Fernández.

Lenta mutación de la variantes genéticas

El Sars-CoV-2, dice el estudio, posee un gen no estructural con actividad de corrección de pruebas, lo que hace hace que su tasa de mutación sea lenta, al ritmo de 1-2 sustituciones de bases por mes en todo el genoma.

Imagen microscópica del virus.

La variante G prevalece actualmente en el mundo, con el 64% de las secuencias encontradas principalmente en Europa y América del Norte.

El ISP ya había publicado un estudio en marzo, en el que se reveló las dos variantes derivadas de cepas presentes principalmente en Europa que estaban circulando en el país.

“Se han encontrado las mismas mutaciones en otros países. Eso es bueno porque significa que el virus está mutando, pero son las mismas mutaciones y de generarse una vacuna, podría ser efectiva contra todas las variantes que están circulando”, indica Fernández.

Respecto de la mutación D614 G, Fernández dice que también estaba presente en Wuhan, al inicio de la pandemia por lo que es probable que allá salido desde ahí y ahora sea la que predomina.

Científicos han señalado la importancia de hacer estos llamados seguimiento filogenéticos, porque a través de esas mutaciones se le puede seguir la pista al virus, metafóricamente, como si a través del genoma de una persona, se puede saber quién es tu hermano, quién tu madre y quién es tu padre.

Nicolás Muena, investigador de la Fundación CIencia&Vida señala que el estudio confirma lo esperado y que es algo que está sucediendo en todo el mundo también: el virus está mutando, pero no tanto. Se están separando algunas variantes, pero son mutaciones que se traducen a un solo aminoácido. La variante G, cambió en la posición D614. Esta es la que se ha hecho predominante, señala.

A su juicio, esta información es relevante en el contexto de vacunas y antivirales. “Esta mutando, como un virus de ARN, pero menos porque la enzima encargada de de copiar la información genética tiene un mecanismo de revisión y corrección que lo hace mutar de forma menos acelerada. Entonces, es de esperar que estas variantes no presenten alguna resistencia particular frente a un antiviral que haya sido desarrollado contra la variante original o frente a una vacuna”, detalla.

Carlos Pérez, infectólogo Clínica Universidad de los Andes y Decano Facultad de Medicina y Ciencia de la Universidad San Sebastián, estos estudios de epidemiologia molecular, evalúan la secuencia genética de los virus y cómo sus variantes se van distribuyendo en los distintos lugares del mundo. “Hacer seguimientos en el tiempo, conociendo lo que está ocurriendo en el mundo es muy necesario”, dice.

“El éxito en el manejo de la pandemia no solo depende de cómo el virus está mutando o ganando la carrera para encontrar vacunas y antivirales efectivos, sino que también depende de cuánto hayamos aprendido de pandemias virales pasadas, cómo desarrollamos estrategias sociales exitosas para detener la propagación del virus, y la forma en que enfocamos nuestros esfuerzos y recursos para generar nuevos conocimientos mediante la vigilancia y la investigación de alta calidad. En esta línea, debemos seguir estudiando la filogenia viral, la epidemiología y la modelización molecular y matemática, y mejorar el diagnóstico y las terapias novedosas y eficaces”, concluye el documento publicado en Frontiers in Public Health.

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