Megasequía sin fin: lapidario informe confirma llegada de La Niña que augura una primavera y un verano seco para Chile

Condición climática que comenzó en 2009 en el país cumplirá 12 años, la más extensa para este tipo de fenómenos desde que se tengan registro. Presencia de La Niña extenderá alarmante registro de escasez hídrica.




En medio de una megasequía, la que se ha extendido por más de una década, con déficit de precipitaciones en Chile, entre las regiones de Tarapacá y La Araucanía, la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA), confirmó lo que ya se pronosticaba hace una tiempo: la presencia del fenómeno de La Niña.

Se trata de una mala y buena noticia a la vez, ya que detendrá las lluvias (hoy en día las cifras son negativas), pero tendremos un verano menos caluroso y menos incendios forestales.

Raúl Cordero, climatólogo de la Universidad de Santiago, explica que la temperatura superficial del océano tiene ciclos cuyas fases se conocen como El Niño y La Niña. “Durante El Niño, la temperatura del Pacífico Oriental (frente a Perú y Ecuador ) está mas cálida de lo normal. Durante La Niña, la temperatura en la misma zona está mas fría de lo normal”.

Según explica la NOAA, existen probabilidades de que el fenómeno se mantenga hasta marzo de 2021. “La NOAA acaba de confirmar que la temperatura del Pacífico Tropical durante agosto estuvo más de medio grado bajo lo normal. Esto quiere decir que llegó definitivamente La Niña. Existe un 75% de probabilidades que estas condiciones frías en el Pacífico Tropical Oriental se mantengan también durante el verano austral”, señala Cordero.

El cambio climático, La Niña y la megasequía son temas diferentes, pero están relacionados. “El cambio climático empeora la sequía y la hace más probable. Tanto el primero, como los ciclos de temperatura del Pacífico (La Niña y El Niño), afectan a la actual megasequía", señala Cordero.

El académico establece que "el cambio climático, a través de alzas de temperaturas, empeora la sequía al secar más el suelo, pero al mitigar parcialmente la baja de temperatura del mar, La Niña hace menos probable que se concentre la baja de precipitaciones, que hasta hace pocas décadas asociábamos a La Niña en la zona central”.

La Niña: menos lluvias, veranos menos cálidos

El fenómeno provoca anomalías en la temperatura global. Cuando dice presente, los años tienden a ser más fríos. Sin embargo, el cambio climático modifica el escenario, ya que su presencia provoca que esos años fríos, sea cada vez menos.

El académico de la Usach establece que “para Chile las condiciones asociadas a La Niña significan precipitaciones bajo lo normal en la zona central, y en el extremo sur del país (en la Patagonia). Sin embargo las lluvias asociadas al verano altiplánico en el extremo norte del país podrían estar sobre lo normal. Es decir aumenta el riesgo de aluviones”.

Cordero explica que La Niña no se da todos los años, no ocurría desde septiembre de 2017 (se extendió hasta fines del verano 2017-2018). “Su ocurrencia se asocia a anomalías de temperaturas y precipitaciones en buena parte del mundo”.

El climatólogo señala que el fenómeno de La Niña actualmente se encuentra en Ecuador y se quedará ahí. "Ese enfriamiento allá, hace que llueva menos acá, se llama teleconexión. También la temperatura se ve afectada por La Niña, durante ésta, los veranos en la zona central tienen la tendencia a ser menos cálidos, esto significa que podríamos tener un verano menos abrasador que el último, y condiciones menos favorables para la propagación de incendios forestales en la zona central”.

Este fenómeno climático, que actualmente afecta a Chile y el continente, forma parte de un ciclo natural global llamado El Niño-Oscilación del Sur. Este tiene dos partes, una fase cálida conocida como El Niño y una fase fría, conocida como La Niña.

Cuando surgen vientos alisios fuertes desde el oeste, las temperaturas ecuatoriales disminuyen y comienza la fase fría o La Niña. Cuando la intensidad de estos vientos disminuye, las temperaturas superficiales del mar aumentan y comienza la fase cálida, El Niño.

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