Natacha Pino, la joven y destacada académica que se convirtió en la primera rectora elegida democráticamente por los académicos

natacha Pino Rectora Uaysen

Es la primera autoridad universitaria mujer que es elegida por los propios académicos. Siempre ligada a la educación -es hija de profesores- cree que importante entregar conocimiento y participar en los procesos de formación de las personas.




El lunes 2 de septiembre, Natacha Pino Acuña (42) inicia sus funciones como la nueva rectora de la U. de Aysén. La académica del Departamento de Ciencias Naturales y Tecnologías y también jefa de la carrera de Ingeniería Civil Industrial de esta casa de estudio ganó la elección que se hizo este miércoles y se convirtió en la primera mujer rectora que llega ese puesto tras ser elegida por sus pares.

De las 56 universidades que hay en el país, solo tres tienen a una mujer como máxima autoridad. Dos de ellas están en universidades privadas y no fueron votadas. La tercera, es la actual rectora de la U. de Aysén, María Teresa Marshall, pero que no fue elegida sino nombrada por la ex presidenta Michelle Bachelet en el año 2016, cuando se creó esta institución.

Este miércoles, Marshall perdió frente a Pino, por dos votos.

La nueva autoridad estudió Ingeniería Civil Industrial en la Universidad de La Frontera, tiene un magíster en Ingeniería Avanzada Producción Logística y Cadena de Suministro en la Universidad Politécnica de Valencia y hoy realiza su investigación doctoral en cadenas de suministro hortícolas.

Un día después de la elección, Natacha Pino habló con Qué Pasa acerca del futuro de la universidad y de su actividad siempre ligada a la docencia.

Sus padres son profesores y usted siempre ha estado ligada a la docencia ¿Qué le dijeron tras esta elección?

Ellos estaban súper emocionados, contentos, orgullosos. Mis papás son profesores normalistas. Ese fue el ejemplo que yo vi desde siempre, la preocupación, la importancia de entregar y aportar a procesos de formación, de entregar conocimiento. Mi mamá era profesora de educación básica y trabajaba en escuelas municipales. Mi papá ejerció su carrera en la Universidad Católica de Temuco, es experto en didáctica de las matemáticas, es matemático.

¿Pensó en estudiar pedagogía?

Cuando yo entré a estudiar ingeniera, en algún minuto antes de entrar a la universidad, yo decía, 'bueno podría entrar a estudiar pedagogía'. Yo los veía a ellos y me parecía una carrera que yo hubiera podido desarrollar. Pero finalmente el camino se dio una vuelta más larga y me llevo a la academia y a la docencia por otro espacio. Pero siempre he estado ligada a la enseñanza y con el ejemplo de haber crecido en un espacio muy de profes.

En primer año de universidad ya hacía ayudantías. Soy ingeniera industrial con mención en informática. Al comienzo era bien 'computín', pero con el tiempo fui migrando hacia la gestión a los procesos y entendí que la informática era más bien una herramienta. Siempre hice ayudantías, participé de proyectos estudiantiles presentando ponencias en congresos de estudiantes. Me titulé y empecé a hacer clases part time en la UFRO.

¿Cómo recibe a la U. de Aysén y cómo espera entregarla cuando termine su periodo en 2023?

"Recibimos una universidad que ya está en su proceso instalación. Nosotros ya no quisiéramos seguir hablando de instalación, porque la universidad está efectivamente ya funcionando bien, con un equipo académico que ha llegado todo por concurso público, ya estamos con el proyecto de construcción del primer edificio, gestionando recursos para el segundo. En el fondo es una institución que funciona, que tiene la necesidad de ir aumentando su matrícula año a año y también por eso es el proyecto de las carreras nuevas. Esperaría que en cuatro años más ya seamos una universidad, mucho más conectada con la región, llegando de distintas formas con los resultados de las investigaciones de nuestro académicos, capaces de llegar de una forma simple a los colegios, a las personas que están en sus casas y que tienen hijos que luego van a venir a estudiar acá".

"En estos días de campañas hicimos harta actividad con la comunidad y se extrañaban eso. Nos decían 'por qué lo hacen si nosotros no votamos'. Nuestra intención es que la comunidad nos conozca, que sepan que la universidad debe estar presente y vinculada al territorio. Les preguntamos, qué esperaba de nosotros y nos decían que querían que fuera un espacio abierto, más humano, donde haya vida universitaria", agrega.

Cuando estudió ingeniería civil, la mayoría de sus compañeros y profesores eran hombres ¿Se sintió alguna vez discriminada por ser mujer o que hicieran algún tipo de diferencia con usted?

Nunca la sentí, pero creo que no éramos muy conscientes de eso. Cuando entré a la carrera (1994), era normal (hacer diferencias). Nosotras sabíamos los chistes, las formas que usaban ellos y nosotras que queríamos buscar un espacio. Quizás hoy sería distinto, creo. Me daría cuenta de esas diferencias.

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